España - Cataluña

Porque no llevaba sombrero...

María Rosa Capell

jueves, 17 de mayo de 2001
Barcelona, lunes, 14 de mayo de 2001. Gran Teatre del Liceu de Barcelona. Recital Bryn Terfel, barítono, Malcolm Martineau, piano. Franz Schubert (1797-1828): Selección de Schwanengesang 'Liebesbotschaft', 'Das Fischermädchen', 'Der Atlas', 'Der Doppelgänger', 'Abschied', 'Die Taubenpost'; Robert Schumann (1810-1856): 'Die beiden Grenadiere' (de Romanzen und balladen, op.49), 'Widmung' (de Myrthen, op.25), 'Du bist wie eine Blume' (de Myrthen, op.25), Zwei Venezianische Lieder 'Leis' rudern hier', 'Wenn durch die Piazetta', 'Mein Wagen rollet langsam' (de Lieder und Gesänge, op.127); Claude Debussy (1862-1918): Nuit d'etoiles; Henri Duparc (1848-1933): 'L'invitation au voyage' (de Treize mélodies), 'Lamento' (de Treize mélodies), 'Le Manoir de Rosamonde' (de Treize mélodies); Gabriel Fauré (1845-1924): 'Le Secret', de Poème d’un jour, op.21 (Vingt Mélodies, 2), Automne (Vingt Mélodies, 2); George Butterworth (1855-1916): Six songs from A Shropshire Lad 'Loveliest of trees', 'When I was one-and-twenty', 'Look not in my eyes', 'Think no more, lad', 'The lads in their hundreds', 'Is my team ploughing?'; Anónimo: Canciones de las islas celtas.
Si, porque si lo hubiera llevado me lo hubiera quitado. No vamos a descubrir ahora a Bryn Terfel, uno de los barítonos jóvenes de mayor proyección del panorama internacional, su personalidad es bien conocida, pero el recital que ofreció en el Liceu fue de los más cuidados que se han visto en la casa. La seriedad en la presentación, y el rigor estilístico que dio a cada uno de los autores, demuestra que este artista tiene tanta solidez en el campo del lied como en el de la ópera, no en vano se llevó ya el galardón al mejor cantante de Lied en el Concurso Internacional de Canto de Cardiff, en el año 1989.Estructuró la primera parte en un solo bloque: lied romántico alemán. Empezó con una selección de las maravillosas canciones del Schwanengesang, dando a cada una de las palabras el objetivo que con tan esmero musicó el autor. Ofreció un Liebesbotschaft lleno de medias voces, tremolos, 'ritenutos', un Der Atlas, una de las canciones mas impactantes que se hayan escrito, con un rigor y una densidad que llegaban directos al interior, a Der Doppelgänger, otra de las obras maestras del autor, le confirió una atmósfera lúgubre, densa, mascando cada una de las ideas de manera lenta dejandola a punto de digestión. Todo ello apoyado por un acompañamiento al piano por parte de Malcolm Martineau simplemente absoluto, no se podría haber entendido la excelente factura sin su minucioso y preciso apoyo. Proveyó a Schumann de esa íntima ensoñación que transmiten sus melodías, en la maravillosa Widmung (Dedicatoria) fue del arrebato a la dulzura con delicado porte. ¡Que pianos y que dinámicas nos ofreció en los lieder venecianos!.La segunda parte tuvo dos bloques, el primero el dedicado a los post -románticos franceses. De Henri Duparc, autor poco programado, destacó el canto de Lamento, lleno de matizados grises con intensos 'portatos' repletos de intención, y Automne, en el que describió con perfilada minuciosidad los cambios de color, con unos tremolos apoyadísimos que transmitian los transformaciones de una forma sutil.A partir de aquí la recia intimidad se tornó expansión para mostrar un Butterworth lleno de alegres baladas en las que mostró sin recato su lado mas festivo. En Is my team ploughing? el inicio de medias voces contrastaba con decisión con los posteriores cambios de intensidad y estilo marcados con unas variaciones de ritmo y color totalmente fascinantes. Acabó con tres canciones folclóricas de las que destaca la estupenda interpretación de Dani boy.El entusiasmado público coronó la actuación con una ovación general de la que salían bravos de todos los niveles del teatro. El público asistente mostró así la compenetración sentida con un cantante que supo expresar y transmitir con fidelidad todas las emociones.Cumplimentó con cinco propinas de las que resalta el excelente 'Deh vieni a la finestra' del Don Giovanni de Mozart cantado con un gusto y un refinamiento al que pocos son llamados.Estamos impacientes por ver en el Liceu a Terfel en la tan esperada ópera con la que ha prometido obsequiarnos un año de estos... ¡ojalá que no tengamos que esperar mucho o el tiempo se nos va a hacer eterno!.

Comentarios

Para escribir un comentario debes identificarte o registrarte.