Austria

Un repertorio novedoso para el público vienés

Gerardo Leyser
miércoles, 21 de noviembre de 2007
Viena, jueves, 20 de septiembre de 2007. Musikverein, Sala Dorada. Orfeón Donostiarra (director del coro: J. A. Sainz Alfaro) y Orquesta Sinfónica de Viena bajo la dirección de Dante Anzolini. Programa: (F. Chueca) El Bateo, (M. F. Caballero) Gigantes y cabezudos 'Coro de repatriados' Tenor: Mario Cerdá, (F. Moreno Torroba) La Marchenera 'Petenera' - Soprano: Elena Barbé, (F. Moreno Torroba) Luisa Fernanda 'El Saboyano' Tenor: Mario Cerdá, (A. Vives) Bohemios 'Coro de Bohemios' bajo: Jesús García Aréjula, (P. Sorozabal) Don Manolito 'Ensalada Madrileña', (F. Chueca) Agua, Azucarillos Y Aguardiente 'Coro De Niñeras', (T. Bretón) La Dolores 'Jota' (Aragón la más famosa...) Tenor: Mario Cerdá. (G. Bizet) Carmen 'Preludio', 'Habanera' Mezzosoprano: Ainhoa Zubillaga, 'Couplets' Bajo: Jesús García Aréjula, (G. Verdi) La Traviata 'Coro di Zingarelle', 'Coro di Mattadori Spagnoli', Aida 'Gloria all’Egitto', (A. Borodin) Príncipe Igor 'Danzas Polovtsianas', (S. Procofiev) Alexander Nevsky 'Campo de los muertos' Mezzosoprano: Ainhoa Zubillaga, (P. Mascagni) Cavalleria Rusticana 'Preghiera' (Regina Coeli) Soprano: Elena Barbé
0,0001624 El III Festival de Música Española, organizado por la Embajada de España en Austria, se inauguró con un concierto a cargo del Orfeón Donostiarra y la Orquesta Sinfónica de Viena bajo al dirección del maestro Dante Anzolini.

Resulta insólito el hecho que un coro tan importante, que ha actuado en las muchas de las capitales musicales del mundo y en el marco de grandes festivales internacionales (entre ellos el de Salzburgo), bajo la batuta de grandes maestros, jamás hubiera actuado en Viena con anterioridad a esta fecha.

Tal como demuestra el concierto de marras, el hecho de poner en marcha un Festival de Música Española de esta envergadura representa un enriquecimiento importante para la vida musical de Viena. No es que no se escuche música española en Viena, pero el lugar que ocupa sigue siendo exiguo en los ciclos de conciertos de la ciudad. Eso se debe, sobre todo a que Austria ocupa el centro de un mundo musical de enorme riqueza, por lo menos en cuanto a lo que a música culta (por utilizar la clasificación del musicólogo Lauro Ayestarán) se refiere. Por lo tanto, la creación de un festival dedicado a la difusión de toda la música española reviste gran importancia dado que permite ampliar el conocimiento que de la misma se tiene en esta parte de Europa.

Gracias a este esfuerzo, realizado por la embajada de España en Austria y, en particular, por su Consejero Cultural, el público vienés finalmente pudo recibir en su principal sala de concierto a este ilustre coro español. En la primera parte del programa el Orfeón Donostiarra ofreció obras de compositores españoles mientras que en el segunda parte se brindaron varios ejemplos corales procedentes del mundo de la ópera francesa, italiana y rusa.

El Orfeón Donostiarra se presentó como un conjunto que comunica un envidiable entusiasmo por el canto coral. Aquí se siente de inmediato algo que es invalorable y que sólo se puede lograr cuando un colectivo de esta magnitud demuestra un verdadero compromiso por la actividad que desarrolla. Este coro, que se creó en el año 1897, no sólo tiene una larga tradición sino que, al hablar con coristas, nos enteramos que en algunos casos generaciones de personas, pertenecientes a una misma familia, cantaron en el mismo. Ello permite entender las raíces de una tradición que muy pocas veces se registra en otros conjuntos de este tipo.

Otro aspecto digno de destacarse es el hecho que los solistas que actuaron en este concierto eran todos miembros del coro. Así, en el segundo número del programa el público quedó positivamente sorprendido cuando tenor Mario Cerdá se destacó del grupo de tenores del coro para trasladarse hacia el frente del escenario. Lo mismo ocurrió en todas las instancias en que actuaron solistas: todos formaban parte del coro. Esta práctica es muy loable ya que no sólo permite que las mejores voces tengan la oportunidad de destacarse, lo cual es siempre representa un importante aliciente, sino que refuerza el espíritu de cuerpo del conjunto, hecho que a la vez redunda en su homogeneidad.

En la primera parte del programa, dedicada exclusivamente a obras del repertorio español de la segunda mitad del siglo XIX y primera mitad del XX, el Orfeón Donostiarra brindó una selección compuesta esencialmente de fragmentos de Zarzuelas y de una ópera, La Dolores, de Bretón.

En la segunda parte del programa, compuesta de obras mejor conocidas por el público local, el coro nuevamente se destacó por su estupenda seguridad musical y estilística, su gran flexibilidad vocal y su notable capacidad de expresión. Nuevamente los solistas provinieron de las propias filas del coro. La mezzosoprano Ainoha Zubillaga no sólo cantó uno de los números más famosos de la literatura operística, la famosa ‘Habanera’ de Carmen, de Bizet, sino que además pudo explorar una partitura más dramática y tenebrosa al cantar ‘El campo de la muerte’ de la cantata Alexander Nevsky de Prokofiev. El tenor Mario Cerdá se destacó por sobre todo con la ‘Jota’ de La Dolores de Bretón. Muy simpáticas y de gran fuste resultaron las actuaciones del bajo Jesús García Aréjula en el coro de Bohemios, de la ópera homónima de Vives, y en los ‘Couplets’ de Carmen. También la soprano Elena Barbé mostró que tiene una calidad vocal que le permite actuar en partes solistas tales como ‘Petenera’, de La Marchenera de Moreno Torroba, y la ‘Preghiera’, de Cavalleria Rusticana de Mascagni.

En cuanto al coro, pudo demostrar su insigne nivel al cantar `Gloria all’Egitto`, de Aida y, sobre todo, en las difíciles ‘Danzas Polovtsianas’ de la ópera Príncipe Igor de Borodin.

La Orquesta Sinfónica de Viena pareció estar encantada con este repertorio, novedoso para ella, puesto que bajo la muy segura y musical batuta del maestro Dante Anzolini, dio lo mejor de si. El maestro Anzolini, que ya había actuado en varias oportunidades en Viena (grabó con la Orquesta de la Radio obras de Phillip Glass) y otras ciudades de Austria, dirigía por primera vez la Orquesta Sinfónica de Viena. Ante un resultado musicalmente tan positivo, cabe esperar que ello redunde en una próxima actuación. En cuanto al coro, tan estupendamente preparado por el maestro J. A. Sainz Alfaro, debería regresar muy pronto a Viena para interpretar alguna(s) obra(s) del gran repertorio sinfónico coral.
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