Entrevistas

“La mejor forma de tocar música contemporánea es hacerlo con los oídos”

Paco Yáñez
jueves, 17 de enero de 2008
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Mundoclásico.com se reúne con Sylvain Cambreling (Amiens, 1948) en su camerino de la Casa da Música, en Porto, tras el concierto que esta noche ha dirigido al Klangforum de Viena, una de las más importantes agrupaciones en el panorama de la música contemporánea, y de la cual es su principal director invitado.

Con una permanente sonrisa y disculpándose por no hablar castellano, Cambreling repasa conmigo los temas que le planteo con una enorme amabilidad y claridad de ideas, remarcando sus opiniones con un gesto tan enfático como el que pocos minutos antes le habíamos visto en la Sala Suggia del auditorio luso.

Paco Yáñez. Muchas gracias, señor Cambreling, por concedernos una entrevista que, ciertamente, hace tiempo tenía ganas de mantener; pues nos encontramos hoy con uno de los directores más activos y versátiles del repertorio contemporáneo, y a la vez con una persona de una enorme apertura de miras en los más diversos ámbitos artísticos; como sus puestas en escena de las óperas de repertorio clásico dan fe.

Llega usted a Porto con el Klangforum Wien, un grupo con el cual mantiene una estrecha relación desde hace varios años, ¿cómo definiría este vínculo entre el Klangforum y usted?

Sylvain Cambreling. Pues ya sabe, esta gente son personas que están realmente comprometidas con la estética de la nueva música, algo en lo que yo también estoy. Ellos son perfectos técnicamente, y yo no es que sea malo tampoco. Ello quiere decir que juntos podemos intentar hacer lo mejor. Lo que me gusta particularmente de este grupo es que están perfectamente capacitados y listos para abordar todas las estéticas posibles, no sólo piezas complejas o sencillas, sino rutas estéticas diversas; y ello creo que es lo más importante en un ensemble. Todo es posible con ellos, de este modo, y tratamos de dar oportunidades incluso a los compositores más desconocidos cuando pensamos que en ellos hay algo que merezca la pena, y lo hacemos en el mejor modo posible. Y, además, son músicos muy rápidos y buenos amigos.

P. El Klangforum Wien es un foro musical democrático, en el que sus miembros tienen un alto poder de decisión en todos los terrenos, destacadamente en el artístico y en el musical. ¿Cuál es el papel y el trabajo de un director invitado como usted en este conjunto con tanta personalidad y capacidad de decisión por parte de los propios intérpretes?

R. Pues yo debato con los músicos lo que se refiere a mis programas; es decir, les digo me gustaría tocar esto, esto, esto y aquello. Ellos también me proponen cosas que les gustaría hacer, y cuando realmente a mí no me gustan en absoluto entonces les digo: ‘mirad, lo siento, pero haced esto con otro director, no conmigo; pero no dejéis de hacerlo por ello’. Otras veces intentan convencerme de modo más persuasivo y llegan incluso a conseguirlo, tras mucho insistir, y lo llegamos a tocar, porque yo realmente creo en esta gente, en la calidad de su juicio artístico, y ellos también creen en mí, he de decirlo. Y, algunas veces, tras el concierto pues le digo: "veis, tenía razón, no me gusta esta pieza en absoluto y no la pienso dirigir nunca más" [Riendo y dramatizando con amplios gestos su disgusto]. Pero es una muy buena relación, está muy bien, porque podemos hablar realmente de forma muy abierta, y ésta es la mejor manera de entenderse y de hacer las cosas; y como te digo, esto es posible porque confío en ellos.

P. Y, posiblemente, porque ya llevan una larga trayectoria juntos y se trata de un grupo muy estable en cuanto a su formación; prácticamente la misma en los últimos 20 años. ¿Cómo cree que afecta este hecho a la hora de tocar, en cuanto a su sonido y estilo?

R. Sabes, la mejor forma de tocar música contemporánea es hacerlo con los oídos, no sólo con los ojos, no sólo con los dedos, sino con los oídos. Y cuanto más tiempo llevéis tocando juntos mejor escucharéis, y escucharéis con los oídos pero también con el alma, y eso es, sin duda, lo mejor. Cuando un ensemble existe desde hace largo tiempo, con prácticamente la misma gente, puedes tocar muy rápido juntos; juntos en el sentido pleno de la palabra, claro.

P. En los últimos meses, directores como Johannes Kalitzke o Peter Rundel, y compositores como Helmut Lachenmann nos han destacado especialmente la magnífica sección de cuerdas del Klangforum Wien. ¿Cree usted también que es su punto más fuerte, o quizás se decantaría por otra sección a día de hoy?

R. A mí la sección de viento-madera me parece fantástica, también; pero es cierto que hoy en día puedes encontrar muchos instrumentistas muy buenos de viento o de metales. Para las cuerdas es diferente, porque el vocabulario, la técnica y la escritura para cuerdas ha cambiado enormemente en los últimos 10-20 años, y esta gente que toca la cuerda en el Klangforum realmente se lo sabe todo. Y no contentos con ello, se dedican a buscar más y más novedades y posibilidades en la extracción de sonido a sus instrumentos. Por supuesto, hay otros muchos ensembles con una gran cuerda, pero toda, toda la completa sección entera de verdadera primera clase, eso ya es más difícil [Muy enfático y levantando el pulgar en señal de que son los número uno en este terreno]

P. Hablaba antes de la diversidad de estéticas abordada por el Klangforum y, ciertamente, la versatilidad es una de las palabras que vienen siempre a mi mente cuando pienso en este conjunto, capaz de abordar los más diversos repertorios. En todo caso, ¿piensa que existe algún tipo de estética o compositores para los cuales el sonido del Klangforum es más idóneo?

R. Sí, seguro; pero esto es algo que podríamos decir para cualquier ensemble. Por ejemplo, es cierto que el Ensemble InterContemporain toca Boulez mejor que nadie, porque desarrollan su música muy bien en esa suerte de tradición francesa. La London Sinfonietta, por ejemplo, ya toca otro tipo de música diferente. En el caso del Klangforum yo diría que lo que mejor tocan son los compositores que están en la línea de la tradición austriaca y germánica. No obstante, y esto es muy especial, tocan también muy bien todo lo que se refiere a la música espectral, como Gérard Grisey o Tristan Murail, o el propio Georg Friedrich Haas, que realmente es un espectralista también.

P. Hoy han estrenado ustedes Tombeau de Marie Stuart [2007], del compositor portugués António Chagas Rosa [Lisboa, 1960]. ¿Cómo ha sido el trabajo con esa pieza; la ha preparado con el compositor o sólo con la partitura?

R. Sólo con la partitura, porque me encontré con el compositor tan sólo en el ensayo general hoy. Pero no hay problema alguno; su escritura es muy clara, creo que he entendido la dramaturgia de esta pieza y no ha sido especialmente difícil. En ocasiones, realmente lamento no tener contacto con el compositor hasta el ensayo general, porque cada compositor tiene algo que decir, no sólo que escribir, sobre el sentido y contenido de la pieza en términos más internos, más espirituales; es decir, sobre lo que está detrás de las notas, de la pieza técnicamente hablando. En el caso de Tombeau de Marie Stuart tratamos de hacer las cosas de un modo más intuitivo, pero creo que el compositor estaba muy contento. En todo caso, creo que es siempre muy importante tener contacto directo con los compositores durante los ensayos.

P. Lo habrá tenido con Haas, me imagino, en la preparación de su pieza Remix [2007], dedicada al ensemble de Porto; grupo que la tocará mañana.

R. Por supuesto. Este ensemble y yo mismo llevamos tocando Haas los últimos 12 ó 13 años, de forma que lo conocemos ya mejor que él a sí mismo [Riendo].

P. Remix es una pieza que estrenó el Klangforum, quizás pensando en su forma específica de tocar. ¿Cree que es una pieza diseñada de forma muy concreta para su sonido, o que es más general?

R. Yo creo que cualquier ensemble podría tocar esta pieza, pero no es una pieza de iniciación si quieres hacer algo por primera vez del repertorio de Haas, desde luego. Es una obra que llega después de un largo proceso de trabajo y escritura de Haas. Quizás no es la pieza más recomendable para empezar con Haas, no. Esta clase de trabajo en espiral y todo lo que conlleva tienes que entenderlo muy bien para desarrollarlo, y no sólo desde un punto de vista técnico. Realmente es difícil, muy difícil.

P. La propuesta en la que esta obra de Haas se inscribe es realmente tan interesante como poco frecuente; ya que esta pieza, como la de Chagas Rosa, serán ejecutadas por el Remix Ensemble mañana. ¿Ha hablado usted algo con Peter Rundel, que será el director el viernes, sobre aspectos interpretativos de estas obras, sobre los enfoques que les pretender dar?

R. No, en absoluto. Sí sabía que ellos las tocarían al día siguiente, pero no hemos tratado este tema; y no creo que sea necesario, porque es perfectamente posible tener dos visiones sobre estas mismas piezas; lo hacemos con Beethoven, por qué no para Haas o Chagas Rosa.

P. Sin duda. No creo que podamos decir que Georg Friedrich Haas [Graz, 1953] sea realmente un compositor joven, por más que aún asociemos su persona a los jóvenes compositores a veces. En todo caso, me gustaría preguntarle por los jóvenes creadores en el terreno de la música; ¿cuáles son los que le gustan más ahora mismo, o aquellos que destacaría en la escena internacional?

R. [Respirando profundamente y tomando su tiempo para pensárselo] Podría decirle dos o tres nombres que realmente me gustan. Uno es italiano, Pierluigi Billone [Sondalo, 1960]; otro es alemán, Jörg Widmann [München, 1973], realmente muy interesante; y un francés, que sería Mark Andre [París, 1964]. Todos ellos están sobre los 40 años, y para mí son realmente interesantes, y pertenecientes a diferentes estéticas, lo cual es muy bueno.

P. ¿Y tiene contactos con la música española o portuguesa?

R. Muy escasos, porque suelo dirigir muy poco tanto en España como en Portugal; pero si tengo oportunidad en el futuro de hacer más música de estos países la haré.

P. Y nosotros estaremos encantados, desde luego, de que así sea. Su puesto principal como director se encuentra en la SWR Sinfonieorchester Baden-Baden und Freiburg, una orquesta con una larguísima tradición de música contemporánea... ¿Continuará esta línea, me imagino?

R. [Muy enfático y seguro] Sí, absolutamente. En esta temporada, tan sólo desde finales de Agosto hasta el día de hoy, hemos estrenado ya doce nuevas piezas, en colaboración también con Donaueschingen, donde estrenamos ocho de ellas. Hemos tocado, por ejemplo, hace tres o cuatro semanas, la pieza de Emmanuel Nunes Quodlibet [1990-91]. Hace dos semanas, por ejemplo, hicimos una gran pieza de Wolfgang Rihm con coro y orquesta, que volveremos a hacer tres o cuatro veces en Enero o Febrero. Así que sí, sin duda, esta orquesta es una verdadera especialista en nueva música; pero también estamos tocando a Mozart y a Haydn, claro.

P. No tengo la menor duda, porque una de las características que lo definen como director es la combinación y heterogeneidad en la programación del repertorio. Es este un punto clave para usted, ¿verdad?

R. Es muy importante, porque cuando llevas tres, cuatro, cinco años trabajando de este modo, el público llega un momento que realmente está esperando con expectación conocer cuál será la nueva pieza que escucharán hoy. En el último programa, cuando estrenamos esta pieza de Rihm, estaba presente también la Sinfonía nº 101 de Haydn y Mozart; y a la gente le gustó muchísimo todo ese programa. Creo que debemos respetar al público, y el público no es estúpido. Lo que sí creo es que todo debe ser tocado con el correcto nivel de calidad, tanto la música contemporánea como la música clásica. Entonces, cuando te pones a hacer nueva música tienes que hacer muchos, muchos, muchos ensayos. Ese es el aspecto clave: ensayos, ensayos, ensayos, tiempo y tiempo; y con esto se llega a enganchar a los músicos y al público en todo el repertorio del mismo modo, sin problema; el público allí realmente acepta y ama esta música.

P. De forma que una programación sabia y estudiada es una de las mejores recomendaciones que le haría a un ensemble o a una orquesta, de modo general.

R. Sin ninguna duda. Para una orquesta es lo mejor, porque cuando una orquesta toca música contemporánea tenemos un montón de técnicas de tipo clásico detrás, y es muy importante tener una visión clara y aguda de todo lo que está antes para tocar bien la música del presente.

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