Discos

Camino del Paraíso con el Gabrieli Consort

Matthias Range
viernes, 18 de enero de 2008
The Road to Paradise. Thomas Tallis: Miserere nostri; Anon. Chant: Jacet granum, Clangat pastor; Robert Parsons: Ave Maria; Benjamin Britten: A Hymn to the Virgin; William Byrd: Christe qui es lux es et dies; John Sheppard: Media vita in more sumus; Richard Rodney Bennet: A Good-Night; John Tavener: Song for Athene; John Sheppard: In pace in idipsum; Gustav Holst: Nunc dimittis; William Harris: Bring us, O Lord God; Herbert Howells: Take him, Earth, for cherishing; Anónimo: In paradisum. Gabrieli Consort; Paul McCreesh, director. Productor ejecutivo: Christopher Alder; ingeniero de sonido: Neil Hutchinson. Un disco compacto de 74’11’’ minutos de duración, grabado en julio de 2006 en la Parish Church de S. Alban the Martyr, Holborn, (Londres). Deutsche Grammophon 00289 477 6605. Distribuidor en España: Universal
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Qué sea el camino al Paraíso es un asunto de gran importancia en muchas religiones y culturas de todo el mundo. Este disco compacto presenta su propio ‘Camino al Paraíso’, basado en las tradiciones y la cultura de la Europa occidental cristiana.

En 2005 John Eliot Gardiner grabó su Peregrinaje musical a Santiago (ver Mundoclasico); y ciertamente Paul McCreesh explica en las notas de esta grabación que este CD El Camino al Paraíso también está ligado a los peregrinos jacobeos: el Gabrieli Consort dio una serie de conciertos a lo largo del Camino de Santiago en ese mismo año 2005, lo cual parece haber sido la idea inicial y la base del presente registro. De acuerdo con las notas de McCreesh (pág. 2), el programa de este CD refleja una “paradoja fundamental”: la combinación de las penas y los temores de la muerte con la perspectiva de la vida eterna en el paraíso.

Según una pequeña pegatina adherida a la cubierta del CD éste es un “peregrinaje musical ilustrativo y emocionante a través de las grandes obras maestras corales de la tradición inglesa”. Lo cual, sin embargo, de ningún modo supone que el Camino al Paraíso necesariamente deba ser un camino inglés; más bien, el programa del disco apunta a seguir la ruta de un peregrino inglés. Y ello no tanto de modo geográfico cuanto cronológico: aparte de dos cantos medievales, el programa incluye música coral inglesa de cinco siglos, desde el Miserere nostri de Thomas Tallis hasta Song for Athene de John Tavener. Sorprende, no obstante, que la mayoría de las piezas provienen, ya sea del siglo XVI, ya del siglo XX; no hay ninguna muestra del período entre el final del siglo XVII y la mitad del siglo XIX, pero esto tal vez se explique por las muy diversas percepciones espirituales de la época: las peregrinaciones y el misticismo en el sentido medieval no eran, en el fondo, asuntos que concernieran a compositores como Purcell, Händel o Boyce. De modo que, al final, podría sugerirse una modificación del fuerte reclamo de la pegatina del CD: esto es, ciertamente, un peregrinaje musical a través de ‘algunas’ de las grandes obras maestras corales de la tradición inglesa.

La ruta del peregrino en este CD se divide en cinco partes: ‘In ora mortis nostrae’, ‘La ruta del peregrino’, ‘Media vita in morte sumus’, ‘Requiem aeternam’, y ‘Una visión del Paraíso’, cada una de ellas conteniendo entre una y cuatro piezas de música. En general, está bien equilibrada la mezcla entre música ‘antigua’ (anterior a 1700), y música ‘nueva’ (siglo XX). De hecho, la tensión continua entre lo antiguo y lo nuevo es uno de los puntos fuertes de esta grabación. La pieza central del CD es Media vita in morte sumus de John Sheppard. Se trata de una obra sorprendente que combina un canto muy simple con un contrapunto altamente complicado en sus casi 20 minutos de duración; describirla como el “Götterdämmerung de la era Tudor”, como dijo The Times tras un concierto de los Gabrieli, puede resultar un tanto inverosímil, pero, como señala McCreesh, la obra “proporciona algo de su magnitud y de su drama”.

El resto de obras del disco son de similar alta calidad. Los integrantes de los coros ingleses conocen bien muchas de ellas, si bien no es habitual encontrarlas en CD, como el Ave Maria de Robert Parsons o Nunc dimittis de Gustav Holst. Song for Athene de John Tavener es famosa cuanto menos por su interpretación en el funeral de Diana, la Princesa de Gales, en 1997. En esa ocasión se cantó (en una versión ligeramente alterada de la composición original) justo al final del servicio, acompañando al cortejo en el trayecto al lugar de su último reposo. De todos modos, la grabación de McCreesh tiene especial interés porque fue supervisada por el propio compositor, quien sugirió acompañamiento pleno del órgano en el clímax de la pieza; y así, aunque le falte el ambiente emotivo del registro en directo del servicio de 1997, esta grabación no deja de ser una interesante interpretación nueva de una pieza bien conocida.

La última pieza del CD, el canto anónimo In paradisum, indica a la perfección el final de este Camino al Paraíso. A pesar de ello, dado el total de las músicas que contiene el CD, ¡esta obra figura como la pista número trece! Este guarismo, tan mal presagio ahora como lo era en tiempos medievales, habría sorprendido a cualquier peregrino medieval, y por ello no parece apropiado para señalar la llegada al paraíso. Ciertamente, ya se podría haber intentado ajustar el último número para que fuera el doce, cifra altamente cargada de simbolismo en la Europa medieval (doce apóstoles, doce perlas como las puertas de la Jerusalén celestial, etc.); o incluso el catorce habría sido una mejor opción (por su referencia a los Catorce Santos). Esto puede parecer una crítica nimia, pero en un proyecto con semejantes pretensiones de sofisticación se podría haber reparado en este detalle, que se podría haber obviado, por ejemplo, listando la música independientemente del número de pistas de modo que simplemente hubiera doce números en relación con el único número del paraíso.

En cualquier caso, éste es un CD que contiene música excelente. La interpretación del Gabrieli Consort es -como cabría esperar- de muy alto nivel: se saben todos los estilos musicales, y suenan tan convincentes en el Miserere de Tallis como en Take him, Earth, for cherishing, de Herbert Howells. Y aunque el CD contiene sólo una selección de obras en lugar de un ciclo completo, constituye una incorporación valiosa en cualquier colección de música coral inglesa. Y esto se ve (o más bien se escucha) con facilidad comparándolo directamente con otras grabaciones de las mismas piezas. Por ejemplo, comparando el muy buen registro de Media vita de Sheppard por los Tallis Scholars dirigidos por Peter Phillips con la grabación de McCreesh, uno no puede sino encontrar que la versión de los Tallis Scholars es menos inspirada; y que los agudos de las sopranos en este registro suenan a veces un tanto duros al oído.

Por otra parte, el sonido del Gabrieli Consort es invariablemente pleno, redondo y cálido, haciendo buen uso de la fantástica acústica del lugar de la grabación. Incluso en los pasajes en fortissimo de Bring us, O Lord God de William Harris, los agudos de soprano no suenan ásperos ni estridentes, como en algunas otras grabaciones. Los cantantes masculinos exhiben gran claridad y justeza, por ejemplo en los cánticos de In pace in idipsum de John Sheppard: no hay ni la menor propensión al tono operístico que con tanta frecuencia se escucha en otros grupos, sino que los cantantes mantienen el canto llano y simple que es apropiado para los textos y la música.

Con sólo cuatro páginas, las notas de McCreesh son quizás algo breves, teniendo en cuenta la cantidad de piezas del CD; de todos modos, sirven adecuadamente de breve introducción para el oyente. Se incluyen los textos íntegros en su lengua original (latín, inglés, o mezcla de ambos), con traducción al inglés, francés y alemán, posibilitando que el oyente reflexione por sí mismo acerca de este peregrinaje musical. Finalmente, McCreesh provee un listado detallado de las fuentes y los editores de estas músicas, lo cual constituye un atractivo más que tal vez debería convertirse en norma en cualquier grabación moderna de primera clase.

En resumidas cuentas, un CD muy recomendable, lleno de la música adecuada para escuchar en la ruta hacia el Paraíso -al menos si se parte desde Gran Bretaña-. 

Este disco ha sido enviado para su recensión por Universal Music Spain

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