Discos

Un tesoro de composiciones händelianas

Matthias Range

viernes, 1 de febrero de 2008
G.F. Händel, Le Cantate per il Cardinal Pamphili (Roma 1706-1707). Roberta Invernizzi, soprano; La Risonanza; Fabio Bonizzoni, clave y director. Producción: Tini Mathot; ingeniero de sonido: Adriaan Verstijnen. Un disco compacto de 66’14’’ minutos de duración, grabado en octubre de 2005 en la Chiesa di San Salvatore, Rodenga Saiano, Brescia (Italia). Glossa Music GCD 921521. Distribuidor en España: Diverdi

Händel es un compositor notoriamente famoso por sus auto-préstamos. Por lo tanto, siempre es un placer hallar un CD que contiene únicamente obras tempranas –uno puede encontrar muchos ‘viejos amigos’-. Generalmente, tanto los estudiosos como los intérpretes descuidan un tanto los años de Händel en Italia desde más o menos 1706 hasta 1710. Sólo en tiempos recientes las obras de Händel de aquel tiempo se han situado un poco más en primer plano (¿tal vez a raíz de un Gloria de ese período, que algunos estudiosos atribuyen a Händel?). En cualquier caso, el presente CD constituye una muy bienvenida contribución a la discografía de las obras tempranas de Händel.

Durante su estancia en Roma, Händel obtuvo principalmente el apoyo de dos patronos melómanos, importantes e influyentes: los Cardenales Ottoboni y Pamphili. Este CD contiene música relacionada con el Cardenal Benedetto Pamphili, quien mantenía una intensa actividad musical en su residencia romana. Fue Pamphili quien escribió el texto de Il Delirio Amoroso (HWV 90) y de Tra le fiamme (HWV 170), ambas grabadas en el presente disco. No obstante, como señala Ellen T. Harris en sus notas, Pensiere notturni di Filli (HWV 134) -la segunda pieza en el CD- probablemente no fue escrita para Pamphili; según Harris, parece más probable que se escribiera para el Marqués de Ruspoli, un posterior patrón italiano de Händel. Del mismo modo, Händel escribió Figlio d’alte speranze (HWV 113) -la última pieza de este CD- en Venecia en 1706, antes de empezar a trabajar para Pamphili; aunque, por supuesto, no se puede descartrar del todo que Händel pudiera repetir para Pamphili una pieza anterior.

Otros comentaristas de este CD han criticado que el título pueda ser engañoso, dado que no todas las piezas están claramente relacionadas con Pamphili. Desde el punto de vista de un estudioso, cabría desear algo más de precaución en la elección del título; sin embargo, desde un punto de vista musical no cabe sino conceder que se trata de un CD maravilloso. La interpretación es del todo excelente. Entre todo el corpus händeliano, la pieza central del CD, Delirio Amoroso, es una de las pocas obras de este período que ha devenido algo así como una de las favoritas entre intérpretes y públicos. Existen varias grabaciones muy buenas de esta pieza, sobre todo el inmaculado y altamente recomendado registro con Anne Murray y la Symphony of Harmony and Invention dirigida por Harry Christophers (Collins Classics, 1997). Aunque escuchando a Roberta Invernizzi uno puede pensar que se trata de una obra nueva.

Invernizzi se ha hecho un nombre como experta en la música de este período, especialmente en música italiana. Sus grabaciones comprenden una sorprendente colección de obras maestras, y este CD es ciertamente una de las joyas de su discografía. No hay apenas necesidad de presentar a Invernizzi; pero resulta instructivo señalar que el sonido de su voz, y especialmente su técnica, son semejantes a las de Emma Kirkby, probablemente una de las cantantes händelianas más grandes del siglo XX. Aunque el timbre de la voz de Invernizzi no es tan inconfundible como el de Kirkby (que es realmente único), sí es algo más pleno y su canto tiene una cierta calidez e inspiración mediterreáneas que le faltan a las inmaculadamente pulidas interpretaciones de Kirby, y que hacen de ella la elección perfecta para este CD. La lectura de Invernizzi de las cantatas de Händel es natural y sin pretensiones, y el hecho de que sea una hablante nativa ha sido de gran ayuda en este caso: es audible que las palabras tienen para ella un significado más profundo, que las palabras no sólo llegan a su boca sino también a su corazón. Siempre que canta, el 'Delirio Amoroso', el éxtasis del amor, está presente. Además, su interpretación está bien documentada y capta el espíritu de la música. Por ejemplo, la cadencia improvisada al comienzo de la pieza es auténtica, en el sentido de que es precismente lo que habría hecho un cantante händeliano. Las improvisaciones tanto de Invernizzi como del violín solista David Plantier en el aria ‘Un pensiero voli in ciel’ (pista 14) son simplemente deliciosas. Son detalles como éste los que dan a la grabación una viveza que la diferencia de otras. Se trata de música escrita en Italia y en italiano, y ciertamente parece que los italianos nativos juegan con una cierta ventaja cuando la interpretan.

La Risonanza y Fabio Bonizzoni son el acompañamiento instrumental perfecto para Invernizzi. De hecho, no sólo la acompañan, sino que los instrumentos tampoco la dejan de lado, ni siquiera en sus pasajes a solo. Existe siempre la sensación de que se trata de música interpretada conjuntamente, como un grupo. Y esto es evidente desde el mismo comienzo, la maravillosa introducción de Händel para Tra le fiamme, en la que emplea el conjunto entero de oboe, dos flautas de pico, cuerdas y bajo continuo. A pesar del gran ensemble, cada instrumento se escucha con mucha claridad, un buen ejemplo de auténtica polifonía. En los recitativos, por otro lado, el canto de Invernizzi se relaciona íntimamente con los instrumentistas del bajo continuo, evocando un ambiente casi de privacidad, de modo que el espectador se siente como el único destinatario de la música.

Resulta un tanto sorprendente que este CD, lleno de música secular sobre la mitología y el amor, haya sido grabado en una iglesia. Aunque la música fuera escrita para un cardenal, su interpretación en un lugar sagrado probablemente habría sido un escándalo en el siglo XVIII.

El CD se presenta en una caja de cartón cuyo diseño es más bien neutral y no revela gran cosa de la música. El libreto está bien preparado, aunque hay que decir que cabría esperar en él un retrato de Pamphili, lo cual habría sido un añadido interesante. Las informativas notas de Ellen T. Harris se dan en inglés, con traducción al francés, alemán y español; y lo mismo ocurre con los textos íntegros de las cantatas, de los cuales consta naturalmente también su original en italiano.

Señalar que este CD es el primero de una serie que pretende grabar todas las cantatas con acompañamiento instrumental de Händel. Ciertamente, en 2007 se editó un segundo volumen con las cantatas para el Marqués de Ruspoli. Esperemos que esta serie continúe y que alcance su meta.

Este disco ha sido enviado para su recensión por Diverdi

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