DVD - Reseñas

Aimez-vous Strauss?

Alfredo López-Vivié Palencia
lunes, 2 de junio de 2008
Concierto de Año Nuevo 2008. Johann Strauss II: Napoleon-Marsch, op. 156; Orpheus-Quadrille, op. 236; Indigo und die vierzig Räuber, obertura; Freuet euch des Lebens, vals op. 340; Bluette, polca francesa op. 271; Tritsch-Tratsch-Polka, polca rápida op. 214; Russicher Marsch, op. 426; Die Pariserin, polca francesa op. 238; Kaiser-Walzer, op. 437; Die Bajadere, polca rápida op. 351; An der schönen, blauen Donau, vals op. 314. Josef Strauss: Dorfschwalben aus Österreich, vals op. 164; Laxenburger-Polka, op. 60; Die Libelle, polca mazurca op. 204; Sport-Polka, polca rápida op. 170; Johann Strauss I: Paris Walzer, op. 101; Versailler-Galopp, op. 107; Chineser-Galopp, op. 20; Radetzky-Marsch, op. 228; Joseph Hellmesberger II: Kleiner Anzeiger, galope op. 4; Joseph Lanner: Hofball-Tänze, vals op. 161. Ballett der Wiener Staatsoper und Volksoper. Wiener Philharmoniker. Georges Prêtre, director. Producción: Harald Gericke y Ben Paterman. Director de vídeo: Brian Large. Bonus: Austrian Kick-Off (documental). Un DVD de 120 minutos de duración, grabado en directo en la Grossermusikvereinsaal de Viena el día 1 de enero de 2008. Formato de imagen 16:9; código de región 0; formato de DVD NTSC; sonido DTS 5.0 Surround. DECCA 074 3246. Distribuidor en España: Universal Music Spain
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Las estadísticas son bien conocidas: Georges Prêtre (Waziers, 1924) ha sido el primer director de orquesta francés en ponerse al frente de la Filarmónica de Viena para dar el concierto de Año Nuevo (Lorin Maazel nació al ladito mismo de París, pero no tiene nacionalidad francesa); y también ha sido el maestro más veterano -83 años- en actuar en dicho concierto (Herbert von Karajan tenía 78 cuando hizo lo propio el 1 de enero de 1987). Por otra parte, también hubo en el programa de este concierto su correspondiente ración de novedades: seis piezas, cinco de ellas ‘francesas’ (dejo que ustedes mismos las adivinen), y la Laxenburger-Polka.

También son datos estadísticos, aunque menos conocidos, las muchas y muchas veces que Prêtre ha actuado en Viena desde que Karajan le llamara en 1962 para formar parte del ‘equipo B’ de directores invitados en la Staatsoper, debutando con los Philharmoniker al año siguiente en sustitución de un indispuesto Hans Knappertsbusch. Entre los muchos puestos ostentados a lo largo de su carrera, a nuestros hodiernos efectos cabe mencionar que Prêtre fue director artístico de los Wiener Symphoniker entre 1986 y 1991, y también que es miembro honorífico de la Gesellschaft der Musikfreunde.

Lo que no dicen las estadísticas -y confieso que para mí ha sido una más que agradable sorpresa, además de su envidiable forma física- es lo bien que Prêtre sabe valsear. Dirigir el concierto de Año Nuevo y salir bien parado -musicalmente hablando, se entiende- no es cosa que esté al alcance de todos. Quien lo consigue, se hace acreedor de uno de los galones más preciados en el oficio (que se lo pregunten si no a Karajan, a quien hubo que llevar a rastras hasta el escenario del Musikverein, abrumado que estaba el hombre por la responsabilidad), equivalente -en mi opinión- a triunfar dirigiendo Parsifal en Bayreuth.

Pues bien, a juzgar por lo que se ve y se oye en este concierto, Prêtre se ha doctorado en el vals vienés, cuyos secretos son tan difícilmente explicables en la teoría como fácilmente constatables cuando la cosa se toca bien: elegancia en el fraseo, naturalidad en el tiempo, chispa en los ambientes, el bienestar contagioso que tanto admiraba Brahms, y ese concepto tan escurridizo llamado rubato, para el que todo buen maestro tiene su propia receta. La de Prêtre no es ni tan ligera como la de Clemens Krauss, ni tan sutil como la de Karajan, ni tan arrolladoramente inesperada como la de Carlos Kleiber; pero sirve igualmente.

Óigase a estos efectos Golondrinas de Austria: Prêtre sabe que esto, más que un vals, es un poema sinfónico en 6/8, y por eso se toma su tiempo para trabajarlo con calma y sin perder el pulso; y en el otro extremo, A la orilla del bello Danubio azul, donde se puede -y se debe- jugar más a bailar y donde cabe incluso su miaja de exageración en los ‘tomas y dacas’ del tiempo: Prêtre aquí alarga los frenazos sin complejos, pero también sin amaneramientos, y todo suena perfectamente claro. Correcto, muy en su sitio, el Vals del Emperador, y muy expresivo y nada empalagoso Disfrutad de la vida, aunque en mi gusto personal a Willi Boskovsky la pieza le salía con más naturalidad.

En las polcas, las marchas y los galopes Prêtre pone toda la intención que requieren, y también todo el vértigo y toda la trepidancia. Me ha gustado en particular el galope Pequeños Anuncios de Josef Hellmesberger (1855-1907, también hijo de músico, y concertino de la Hofoper), llevado por la batuta a un ritmo de locos y respondido por la orquesta con una ostentación de virtuosismo. Y me ha gustado menos la célebre polca Tritsch-Tratsch, pero también es verdad que en este caso el viejo zorro de ‘Kna’ continúa siendo inalcanzable… en su lentitud; o la obertura de Indigo y los cuarenta Ladrones, con la que Riccardo Muti dio hace unos años una campanada de sana teatralidad.

Con todo, creo que el de este año ha sido el mejor concierto de Año Nuevo en lo que llevamos de siglo. Ni que decir tiene, la Filarmónica de Viena da la enésima prueba de que en este repertorio está a años luz del resto del mundo. Además, la toma de sonido es buenísima, y la imagen tiene toda la sabiduría de Brian Large -otro veterano-. En los tres números bailados (Tritsch-Tratsch, La Parisina y Disfrutad de la vida) se puede escoger entre ver a la orquesta o a los bailarines; y, por cierto, no se pierdan en el último de ellos lo que se me antoja el más largo plano-secuencia de la historia del ballet filmado, cuando la troupe de las dos óperas vienesas recorre los pasillos kilométricos del palacio Albertina.

Este DVD ha sido enviado para su recensión por Universal Music Spain

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