España - Galicia

La Heroica y el heroico

Sara Rodríguez

jueves, 7 de febrero de 2008
La Coruña, miércoles, 23 de enero de 2008. Palacio de la Ópera. Nemanja Radulovic, violín. Orquesta Sinfónica de Galicia. Víctor Pablo Pérez, director. Ludwig van Beethoven, Concierto para violín y orquesta en remayor op. 61 y Sinfonía nº 3 en mi bemol mayor op. 55 ‘Heroica’. Festiclass 2007-08. Ocupación: 95% del aforo

Después de escuchar este concierto creo que no habría otro título mejor para esta crítica. La ‘Heroica’ era la Sinfonía nº 3, el ‘heroico’ era Nemanja Radulovic, el violinista. Según el programa escrito por Julián Carrillo, periodista que conocimos antes de entrar, Nemanja es de origen serbio y a pesar de su juventud (22 años) lleva ya a sus espaldas más de 900 conciertos. Además nos sorprendió su aspecto, más de músico ‘funky’ que de clásico pues cuando la orquesta parecía apagar la melodía de su violín, no dudaba en punzar las cuerdas o romper el arco cual guitarrista de rock. Así. Radulovic con el instrumento solista y Víctor Pablo a la batuta invisible, formaban una especie de pareja de directores de orquesta perfectamente compaginados para dirigir la Sinfónica.

Tras encontrar nuestros asientos y comprobar que casi todo el auditorio estaba lleno, la música comenzó después de que ambos protagonistas saludaran, eso sí, Nemanja moviendo su larga melena rizada. El espectáculo comenzó con el pequeño y a la vez grandioso Concierto para violín y orquesta en re mayor, una pieza que en sus comienzos no fue muy bien acogida por la crítica, pero que este 23 de enero revivió con los aplausos que rebotaban en las paredes del Palacio de la Ópera. En una primera parte, la melodía era más dulce pero según iba avanzando, el viento y los bajos cobraban intensidad de modo que la pieza se crecía. El violín saludaba muy alegre al público llevando la melodía principal con unas repeticiones cada vez más agudas y rápidas. Todos los demás lo seguían, las violas haciendo una especie de pulso constante. El Concierto me mostraba por minutos diferentes estados de ánimo. En unos momentos, las notas nos transportaban a la tristeza, pero en otros el violín simbolizaba una gran batalla con un típico final en el que siempre ganaban los buenos. Beetgoven, con esto, supongo que quería demostrar su sentimiento nacionalista, sentimiento en el que se inspiró para escribirla y que reproduce cuando la orquesta simula esa lucha mencionada anteriormente, el amor por lo propio.

Una vez terminada esta primera parte, tomamos un descanso músicos y público, en el que sólo se oían cosas maravillosas de lo escuchado hasta entonces.
Sin quitar importancia esto, ni al peculiar violinista, la ‘Heroica’ volvió a concentrar las miradas del público del Palacio en su comienzo con dos toques de atención dados por toda la orquesta, la Sinfonía nº 3 de Beethoven tuvo sus inicios en 1802 cuando el compositor se propuso dedicar una pieza al gran napoleón Bonaparte. Como buena obra del momento, sigue el modelo clásico de sonata (exposición, desarrollo y reexposición), aunque también se sale de la norma por su larga duración o por unas repeticiones al final del primer movimiento, nada usuales en la época. Esta versión de la ‘Heroica’ interpretada por la OSG resulta similar a la de Sanderling, es decir, debe ser grandiosa pero a la vez suena dulce o suave. Cabe mencionar la colocación de los músicos a la manera actual, de izquierda a derecha se econtraban los violines I y II, violas, chelos y contrabajos. Estos últimos son constantes y marcan el pulso de la obra.

La gente aplaudió sin cesar tanto el Concierto para violín (Nemanja y Víctor Pablo salieron varias veces a saludar) como en la Tercera sinfonía. Lo positivo que he recogido de esta salida fue la gran pasión de algunas personas por la música clásica. No me refiero sólo a la pasión de los intérpretes, sino también a la de la gente que acude a los conciertos con el fin de disfrutar, no para hacer ningún trabajo o porque les obliguen. Por eso animo a todos los de mi edad a acudir a este Festiclass, pero no como algo impuesto sino como una manera más de diversión y de aporte de algo nuevo, aunque a la vez antiguo, a tu vida.

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