Discos

Bucles instrumentales

Paco Yáñez
lunes, 25 de febrero de 2008
Bernhard Lang: DW 14; DW 9 ‘Puppe/Tulpe’. Salome Kammer, voz. Gerald F. Preinfalk, saxofón. Peter Herbert, contrabajo. Florian Müller, piano. Wolfgang Reisinger, percusión. Wiener Symphoniker. Remix Ensemble. Fabio Luisi y Peter Rundel, directores. Rob Pavlecka y Carlos Lopes, ingenieros de sonido. Un CD DDD de 68:21 minutos de duración grabado en la Wiener Konzerthaus de Viena (Austria) el 10 de diciembre de 2005 y en la Casa da Música de Porto (Portugal) el 17 de junio de 2006. Cavalli Records CCD 452. Distribuidor en España: Gaudisc
0,0002157 Retorna a la sección discográfica de Mundoclasico.com el compositor austriaco Bernhard Lang (Linz, 1957), del cual ya reseñamos el pasado mes de junio su ópera Das Theater der Wiederholungen (2000-02; Kairos 0012532), y que ahora nos presenta dos de sus Differenz/Wiederholung en su primera grabación; en concreto las que hacen los números 9 y 14 de esta serie, la más importante de las acometidas por su compositor.

Suponen ambas una nueva aplicación del método de las repeticiones que ya señaláramos en aquella reseña, y cuya utilización es una constante en las obras de Lang desde 1995; año en el que conoce la obra del filósofo Gilles Deleuze, que sirve de base conceptual a partir de ensayos como Diferencia y Repetición (1968) para su método de composición, uno de los más cercanos en la Europa de la posguerra al minimalismo norteamericano. Esta búsqueda de la diferencia y la repetición se puede emparentar, además de con Deleuze, con la filosofía de David Hume, cuando afirma: “la repetición no cambia ninguna de las cualidades del objeto repetido, pero cambia algo en la mente de quien la observa”, en este caso de quien escucha las heterogéneas composiciones del austriaco.

Tomando en cuenta esta base filosófico-conceptual de partida, nos encontramos con DW 9 ’Puppe/Tulpe’ (2003), obra para voz y ocho instrumentos, a partir de textos de Christian Loidl, en cuya memoria está escrita. En ella Lang aplica procedimientos electrónicos derivados de los estudios de Pierre Schaeffer, y más en concreto el trabajo con bucles de sonido, aquí presentes no sólo en la electrónica sino en diversos procedimientos instrumentales. Se trata de una pieza por momentos sombría, como elegía que es, en la cual la voz recibe diversos tratamientos en sus tres movimientos, siempre en estrecha fusión tímbrica con instrumentos y banda magnética.

La interpretación de esta DW 9 corre a cargo de Salome Kammer en la voz y del Remix Ensemble de Porto, dirigido por Peter Rundel. Recientemente reseñábamos el doble CD publicado por el sello Numérica con diversas obras interpretadas por el Remix, y ya en aquel momento hablábamos de aquellas grabaciones como las ‘viejas fotos de la infancia’ del ensemble luso. Este registro del año 2006, con su actual director titular al frente, nos muestra la clara evolución del Remix y el gran estado de forma en el que se encuentra en el presente; al punto que podemos decir que su evolución artística y musical ha sido de las más destacadas de Europa en este repertorio en los últimos años; especialmente desde que Rundel se ha puesto al mando del conjunto.

Las señas de identidad del director de Friedrichshafen se hacen audibles aquí plenamente, con un control exquisito de la musicalidad de la obra. Su manejo del ritmo, de los planos sonoros, de la audibilidad de cada voz, el énfasis en el refinamiento tímbrico, el empaste del que dota al conjunto, así como su excelente proyección y balance en la escena acústica, hacen del alemán una batuta idónea para tan delicadas estructuras; en las que la repetición no se aplica de forma general al ensemble, sino que se confía a determinados instrumentos o voz que se ven acompañados por motivos de carácter evolutivo en los demás atriles, con lo cual esa combinación de cierto ostinato y de motivos discrepantes se ve muy favorecida por el trabajo de Rundel; dando todo el sentido filosófico y técnico a la pieza. Los instrumentistas del Remix siguen a su director con respeto absoluto y firman una versión notabilísima de la obra.

Salome Kammer, como es habitual en ella, demuestra ser una de las mejores voces de la música actual, ejecutando su parte con una perfección increíble. Desde un manejo de la voz de corte ‘instrumental’ en el primer movimiento a un segundo movimiento antológico por su parte; su dominio de registros, tesituras, efectos vocales, etc., es absoluto. Cabría destacar la forma en que proyecta su voz en diversas direcciones, creando un efecto de multiplicidad vocal impresionante; con una enorme gama de colores, planos e intensidades. Su capacidad para amoldarse al timbre de los instrumentos crea pasajes de auténtica fusión tímbrica, con una belleza sobrecogedora. Versión, por lo tanto, excelente, con un final muy bien conducido en su ralentización hacia la oscuridad final.

DW 14 (2005) está escrita para saxofón, trío de jazz y orquesta, lo que explicita casi el orden de protagonismo de los elementos instrumentales en el desarrollo de la composición. Su primer movimiento presenta un refinado trabajo con las texturas y las masas sonoras muy poco frecuente en Lang, constituyendo un movimiento en el que priman más los elementos diferenciales y evolutivos que los repetitivos. El uso intensivo y extensivo de los recursos técnicos del saxofón es realmente interesante en este movimiento, en el que los procedimientos sonoros de las maderas nos portarán ecos de Sciarrino. Si el primer movimiento básicamente es masa y timbre, el segundo muestra una de las pasiones musicales de Lang: el jazz; y lo hace a través de un trío de piano, contrabajo y percusión en el que da rienda suelta a elementos de carácter improvisado típicos de ese género musical, así como a una presencia de ritmos jazzísticos incorporados al procedimiento de las repeticiones. El tercer movimiento, mucho más breve que los anteriores, actúa casi a modo de síntesis de los previos, con una conjunción mucho más estrecha de los instrumentos solistas y una orquesta que, en todo caso, es liderada en buena parte de los pasajes un saxofón que se convierte en un auténtico alter ego del director, marcando muchas de las entradas orquestales. Se trata de un movimiento notablemente más brusco y visceral que los anteriores, enfáticamente construido en base a la repetición de patrones en forma de bucle, afirmados en la escena sonora por medio de fortísimos procesos percutivos. La acumulación, repetición y saturación de ritmos crea un efecto de tumulto organizado, de caos controlado que alcanza cotas monumentales antes de llegar a una desintegración también guiada por el saxofón y en el que, como en DW 9, los procedimientos de carácter electrónico hacen acto de presencia, enfatizando la disolución de los temas.

La interpretación de la Wiener Symphoniker es muy notable, como la dirección de Fabio Luisi, aunque sin llegar a las cotas de claridad y musicalidad del Peter Rundel. Lo que sí es digno de mención son los solistas de jazz y, sobre todo, Gerald F. Preinfalk al saxofón, con un dominio técnico, expresivo y musical del instrumento milagroso.

Las grabaciones son magníficas, permitiendo una audición muy grata de la obra, con un cuerpo sonoro y una proyección en el espacio de los instrumentistas extraordinaria. Un libreto correcto, pero sin información del DW 14, completan un buen muy CD de Lang.

Este disco ha sido enviado para su recensión por la Casa da Música.
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