Discos

Una de improvisaciones

Roberto Díaz

miércoles, 2 de abril de 2008
Improvisations. Gaspar Sanz: Canarios. Antonio Vivaldi: Autumn. Johann Pachelbel: Canon. Georg Friedrich Händel: Sarabande. Gabriela Montero: Largo. Georg Friedrich Händel: Hallelujah. Tomaso Albinoni: Adagio. Georg Friedrich Händel: Largo. Johann Sebastian Bach: Prelude. Antonio Vivaldi: Winter. Georg Friedrich Händel: Hornpipe. Domenico Scarlatti: Sonata. Antonio Vivaldi: Spring. Summer and Winter. Gabriela Montero: Continuum. Gabriela Montero, piano. Ingenieros de sonido: Jonathan Allen y Simon Kiln. Un disco compacto DDD de 53’17 minutos de duración, grabado en Londres, en junio y julio de 2007. EMI 50999 5 14838 2 1
Empezando por poner las cosas claras, no se puede tachar este disco a simple vista sólo porque contenga improvisaciones cuasi jazzísticas sobre temas barrocos. Si se hiciera tal cosa, se estaría actuando con una doble moral que convierte en buenas e ideales, por ejemplo, las improvisaciones de Jan Garbarek y los Hilliard sobre temas de Nôtre-Dame, pero deja en entredicho estas propuestas. Es decir, si se decide quemar en la hoguera esta grabación atendiendo a prejuicios, se debe hacer lo mismo con lo demás.

Por otra parte, ¿Tenemos la seguridad de que el mismo Bach, de haber conocido el jazz, no se hubiera sentado frente a su clavicordio para improvisar sobre estas y otras piezas? La improvisación era una práctica normal hasta que algunos compositores lograron imponer la dictadura de la partitura (valga la rima). Por ello, intentar ser puristas con algo que hacía todo el mundo en el siglo XVIII –evidentemente usando otras técnicas–, sería equivocado. Sobre todo en una época como la nuestra, en la que está de moda el “historicismo”.

Tampoco veo ningún problema en utilizar el piano para transcribir-improvisar. Una vez más se podría hablar del saxofón de Garbarek, pero también es cierto que John Marsh (1752-1828) escribió a principios del XIX varias adaptaciones para órgano a cuatro manos de obras de Händel y otros compositores, y nadie se rasgó las vestiduras. En nuestro tiempo, que presumimos de una mayor libertad con los usos musicales, tampoco deberíamos entonces poner pegas.

Dicho lo anterior, sí se pueden oponer otras objeciones al compacto. No hay una unidad de criterio clara en la elección de las obras, que además son muy cortas y terminan por distraer la atención del oyente. Así, no siendo mala la propuesta, el esfuerzo de unas improvisaciones tan interesantes como las ofrecidas por Gabriela Montero pierde eficacia, o impacta menos al oyente. Al menos la pianista tiene una buena preparación técnica, realiza en directo unas improvisaciones de calidad, y consigue sorprender con sus aptitudes para transformar música barroca sin que las piezas pierdan su identidad (Jan Garbarek y compañía no siempre lo consiguen con Nôtre-Dame). Por último, sólo expresar brevemente mi incomprensión ante el póster incluido junto al CD, ya que la intérprete sale muy bien, pero tampoco creo que tenga gran utilidad para quienes lo compren.

Este disco ha sido enviado para su recensión por EMI Classics

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