México

Una estupenda velada

Alberto Rosas
lunes, 19 de mayo de 2008
México, D.F., viernes, 28 de marzo de 2008. Palacio de Bellas Artes. Renée Fleming, soprano. Orquesta del Teatro de Bellas Artes. Constantin Orbelian, director. Concierto operístico con obras de Verdi, Wagner, Strauss, Gounod, Dvorak, Massenet, Khatchaturian, Puccini, Shostakovich, Gershwin, Lerner y Loewe. Aforo: 100%
0,0001922 La soprano Renée Fleming, considerada una de las mejores intérpretes operísticas de la actualidad, se presentó por primera ocasión en el máximo escenario lirico mexicano, el Palacio de Bellas Artes, ofreciendo un concierto en el que abarcó arias de diversos autores y géneros, y en el que fue acompañada por la orquesta del teatro, bajo la entusiasta dirección musical del director estadounidense Constantin Orbelian.

La expectativa que generó la presencia de Fleming atrajo una gran cantidad de público quien disfruto, aplaudió y salió más que satisfecho después de escuchar la estupenda velada ofrecida por la sobresaliente soprano, quien deleitó con sus conocidas cualidades vocales e interpretativas.

El concierto comenzó algo frio, con una deslucida interpretación de la orquesta de la 'Obertura' de la opera Nabucco de Verdi. A continuación, Fleming interpretó una poco brillante aria ‘Arrigo! A parli a un core...’ de I Vespri Siciliani, y el bolero de la misma opera ‘Merce, dilette, amiche...’ con la que comenzó a ilusionar al publico, y a calentar el ambiente con su expresividad y manejo homogéneo de la voz.

La orquesta continuó con el 'Preludio al tercer acto' de Lohengrin de Wagner, dando paso a una lucida interpretación de tres canciones liederistas de Richard Strauss, autor cuyas composiciones que domina, y que se adaptan perfectamente a sus características vocales. En todo caso, Fleming, omitió las arias de las operas de Mozart, otro compositor del cual se puede considerar una especialista. Las canciones de Strauss fueron: Freundliche Vision Op. 48 nº 1, Winterweihe Op. 48 nº 4, y Zueignung Op. 10 nº 1.

Nuevamente, la orquesta participó con música de ballet de la opera Fausto de Goundod: el adagio y el Allegretto/Danza antigua. Bajo la batuta de Orbelian, la orquesta tuvo un desempeño desigual, con algunas imprecisiones en los metales y las cuerdas, que se fueron corrigiendo con el transcurso del concierto. Durante las interpretaciones vocales, la orquesta fungió como acompañante y cómplice, permitiendo brillar y resaltar la pasión, la dinámica y el lirismo con el que interpretaba sus arias la soprano.

La primera mitad del concierto concluyó con otra especialidad de Fleming, la ópera Rusalka de Dvorak, de la cual cantó con vehemencia y énfasis dramático la conmovedora aria ‘Musíaku na nebi hlokunbokem’.

Después de las correspondientes largas ovaciones, y del intermedio, el concierto continuó con 'Meditación' de Thais, y dos arias de la misma ópera de Massenet, la cual conoce muy bien la soprano, y en la que dejo en relieve su versatilidad para abordar otros repertorios, como el francés. ‘L´amour es une vertu rare..’ y ‘Dis-moi que je suis belle..’ fueron la arias elegidas.

Del compositor romántico ruso Aram Khachaturian (1903-1978), la orquesta ofreció una musical y armónica versión del 'Vals' de Mascarada, que tiene todas las cualidades de un ballet.

Fleming obtuvo una tumultuosa ovación después de su cálida y conmovedoras ‘O mio babbino caro...’ de la ópera Gianni Schicchi de Puccini. Del mismo compositor ofreció, ‘Vissi d´arte’ de su opera Tosca, obteniendo del público una entusiasta reacción.

La orquesta concluyo su participación en solitario con Tahiti Tros Op 16 o Té para dos de Dmitri Shostakovich, una composición con influencia de la música de jazz.

Para finalizar el concierto, Renée Fleming se abocó a cantar en su idioma natal, el ingles, dos piezas ‘Summertime’ de la obra Porgy and Bess de Gershwin y del musical My Fair Lady de Alan Joy Lerner y Frederick Loewe, la conocida y popular canción ‘I could have danced all night’.

Ante los aplausos y el entusiasmo del publico, se ofrecieron tres propinas, entre las que destacó nuevamente, la brillante interpretación de ‘O mio babbino caro...’ Renée Fleming, a diferencia de otros cantantes anglosajones que han pasado por este escenario y cuya reacción natural ha sido la de retirarse del escenario y volver, salió cuantas veces fue necesario, y aceptó y agradeció con entusiasmo hasta el último aplauso que le brindo el público. Incluso tuvo la deferencia de dirigir al mismo, y en perfecto castellano, unas palabras de agradecimiento.

Lamentablemente, el castellano no será un idioma en el que la escucharemos cantar, ya que en la conferencia de prensa que ofreció los días previos a este concierto, señaló que además de que se le dificultaba, no le gustaron la criticas que recibió la vez que intentó cantar en esa lengua.
Comentarios
Para escribir un comentario debes identificarte o registrarte.