Discos

El hombre tranquilo

José Sánchez Rodríguez

martes, 1 de julio de 2008
Gustav Mahler: Sinfonía nº 6 en La menor. Chicago Symphony Orchestra. Bernard Haitink, director. Productor: James Mallinson; ingeniero de sonido: Christopher Willis. Dos Super Audio CD de 91 minutos de duración; grabado en vivo en el Orchestra Hall de Chicago entre el 18 y el 23 de octubre de 2007. CSO Resound CSOR 901 807. Distribuidor en España: Harmonia Mundi
Si algo podemos decir con seguridad acerca de este nuevo registro de la Sexta de Mahler es que se trata de la mayor realización en términos puramente orquestales que ha recibido la obra en disco. De la toma de sonido podemos decir algo parecido, es un verdadero prodigio que deja atrás a todas las demás versiones concursantes en los últimos tiempos. Pero es, también, una excelente versión que vuelve a confirmar la plena sintonía de Haitink con el mundo del compositor bohemio.

Otra cosa es que la visión un tanto atemperada que Haitink propone para la tremebunda composición sea del gusto de todos. El director holandés no ha sido nunca un músico dado a explosiones gratuitas. Su discurso ha tenido siempre como guía el equilibrio y una cierta lógica del sonido frente a otras opciones más proclives a indagar en las cualidades emocionales de la música, bandera que han enarbolado con éxito intérpretes tan carismáticos como Bernstein. Una lógica razonada, podríamos decir, cuya fuerza radica precisamente en esa solidez conceptual y en el perfecto balance de los timbres y las masas instrumentales, al servicio siempre de una exposición rigurosa y poco dada a excesos melodramáticos. Así ocurrió en su anterior Tercera en Chicago (ver Mundoclasico), y así vuelve a ocurrir, de modo más discutible, con esta Sexta, partitura de la que Haitink nos había dejado ya diversos testimonios discográficos al frente de la Orquesta del Concertgebouw, la Filarmónica de Berlín y la Nacional de Francia.

Con ésta son ya tres por cierto las grabaciones oficiales de la Sexta de Mahler de la Sinfónica de Chicago, que se suman a las firmadas por Solti (Decca, 1970) y Abbado (DG, 1979-80). En estas tomas recogidas en el Orchestra Hall los días 18, 19, 20 y 23 de octubre de 2007, la orquesta norteamericana vuelve a abrumarnos con su maleabilidad, su claridad de ejecución y su poderío. A su manera, la CSO consigue que ‘visualicemos’ la música, los perfiles instrumentales, el entramado polifónico, que adornan este gran edificio sinfónico. La cuerdas ofrecen una tersura y una definición asombrosas, aunque no llaman menos la atención el color y la penetrante individualidad de las maderas y la grandeza de sus metales, redondos y poderosos pero nunca estridentes. Son ciertamente muchas las cosas que se descubren escuchando a un conjunto así.

Haitink se muestra en todo momento reacio a cargar las tintas en exceso, orillando tremendismos y siguiendo una línea musical particularmente madura. Sin ir más lejos, el impacto de la tremenda carga que esconde el primer tiempo se alcanza de modo progresivo, sin comprometer en absoluto la claridad expositiva. Tampoco ha querido jugar Haitink la carta del efectismo en el Scherzo, cuyo carácter amenazador no está reñido con una riqueza de matices orquestales sobresaliente. No sorprende tampoco la sobriedad del Andante, soberbiamente fraseado, de una sutileza y un lirismo de buena ley que cuajan un clímax con toda la intensidad requerida. Para el decisivo Final Haitink mantiene el pulso sin distraerse de la línea dramática principal. El subrayado orquestal es siempre preciso, la medida exacta, el acento el adecuado. Falta sin embargo ese grado más de angustia y sentido fatalista que dan a este movimiento su sentido último. Haitink prefiere sugerir el drama y solazarse en los momentos más ensoñadores. Nada que ver por lo tanto con aquel desgarrador registro de Sir John Barbiroli con la New Philharmonia (EMI, 1967), una de las interpretaciones mahlerianas más apasionantes de la discografía. Pero Mahler no deja apenas resquicio para la esperanza y la ola musical acaba arrastrando al barco de Haitink a una conclusión adecuadamente abrupta.

Este disco ha sido enviado para su recensión por la Orquesta Sinfónica de Chicago.

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