Obituario

Con el recuerdo de Daniel Charles

Carmen Pardo Salgado

martes, 23 de septiembre de 2008
La madrugada del 21 de agosto nos dejaba Daniel Charles. Este filósofo que fue alumno de Olivier Messiaen supo trazar una vía en la que era posible pensar la música sin someterla a categorías que le son ajenas. Nos condujo así por las músicas del olvido y por músicas nómadas haciendo dialogar la música con la postmodernidad o el transcendentalismo. En todo su hacer se respiraba ese optimismo e inteligencia que compartía con su amigo John Cage y que ambos nos regalaron en su obra Para los pájaros.

Fundó el Departamento de Música de Paris VIII en 1969 (Vincennes) y durante 20 años le insufló su buen hacer. Pasaría después a enseñar estética general en Paris IV (Sorbonne, 1970-1980) y en la Universidad de Nice-Sophia Antipolis (1989-1999). Quienes fueron sus alumnos recuerdan sus clases como experiencias de una riqueza inagotable, vivas e imaginativas, donde el conocimiento emanaba de tal modo que se diría estar en presencia de la antigua figura del sabio.

Todos los que nos hemos alimentado con sus escritos y compartido sus charlas y amistad aprendimos que hay un antes y un después de la estética musical con Daniel Charles. Su inteligencia y erudición se acompañaban de una calidez, humildad y generosidad que son raras en el ambiente intelectual. Desde esa grandeza humana sentía y pensaba la música y, como buen maestro, sembró el camino para que los demás pudieran avanzar. Por eso sabemos que como ese tiempo que no se deja medir y quiere ser tan sólo un discurrir, Daniel Charles en su ausencia será también una presencia para nosotros, alcanzará lo que Cage llamaba la “continuidad de la no-continuidad”.

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