España - Euskadi

'Katiuska' nos transporta a Rusia

Ainhoa Uria
viernes, 3 de octubre de 2008
Bilbao, sábado, 27 de septiembre de 2008. Teatro Arriaga. Katiuska, zarzuela en un acto con música de Pablo Sorozabal sobre un libreto de Emilio González Castillo y Manuel Maríalonso, estrenada en el Teatro Victoria de Barcelona el 27 de enero de 1931. Producción del Teatro de la Zarzuela de Madrid. Dirección escénica: Emilio Sagi. Escenografía: Daniel Bianco. Maite Alberola (Katiuska), Ángel Ódena (Pedro Starkof), Jon Plazaola (Príncipe Sergio), Enrique Baquerizo (Coronel Brunovich), Milagros Martín Baña (Olga), Trinidad Iglesias (Tatiana), Mikeldi Atxalandabaso (Boni), Lander Iglesias (Amadeo Pich). Sociedad Coral de Bilbao. Orquesta Sinfónica de Bilbao. Dirección musical: David Jiménez Carreras. Aforo 1500. Casi lleno
0,0002861 Un buen trabajo coral, unos acertados solistas, una batuta llevada por alguien a quien el gusto musical le viene de familia y una original puesta en escena, son los ingredientes necesarios para crear un “Katiuska” de buena calidad.

Sorprende el escenario, que, lejos de querer albergar música únicamente, nos quiere, literalmente, transportar al dolor de un pueblo invadido por Rusia al que el calor de sus anhelos le hace sobrevivir al frío de la situación en que vive. Escombros cubiertos de lo que podría ser polvo o nieve y un original ladeamiento del escenario enmarcan toda la obra informándonos continuamente de que la situación, aunque nos estemos riendo y alegrando por las vivencias graciosas que tienen los personajes, es trágica.

Es aquí, en la taberna de Boni, rodeada de los desastres de la guerra donde la Coral de Bilbao interpretando al pueblo, triste, abre la Obra haciéndonos sentirnos inmersos en el dolor de Ucrania con un excelente papel tanto vocal como interpretativo.



Fotografía © 2008 by Teatro Arriaga

Milagros Martín Baña (Olga) comienza muy tímidamente a sacar su no muy exuberante voz pero sí muy expresiva y de timbre aterciopelado. Pronto va ganando seguridad, y el desparpajo con el que aborda una ensoñación sobre un cabaret parisino la hace brillar como la estrella que quería ser Olga. Mikeldi Atxalandabaso (Boni), de voz brillante y eléctrica la modula de forma que su canto es claro firme y correcto. Su interpretación de Boni es simpatiquísima y nos hizo pasar un agradable momento. Enrique Baquerizo (Coronel Brunovich) entra en escena con mucha seguridad y gracia. Con una voz muy impostada, potente y expresiva cuando hablaba, sorprende que no la utilice en todo su esplendor cuando canta. Trinidad Iglesias (Tatiana) no resulto lo convincente que podía haber sido en el papel interpretativo. Hubo algo de sobreactuación un tanto innecesaria. En el papel vocal, en cambio, descubrió unas características tímbricas aprovechables. Jon Plazaola nos ofreció a un Príncipe Sergio correcto y con una delicada voz y un canto fino y agradable. Con él huyendo del castillo incendiado por los rusos aparece Katiuska (Maite Alberola Bañuls), con interpretación elegante y fina y con un registro expresivo fabuloso. Su canto, rico en matices, nos emocionó desde su aparición hasta la rendición al amor de Pedro Starkof (Ángel Ódena), quien al final ganó en expresividad con un timbre muy propio y sentido. Al principio, en cambio (calor de nido), quedaba calante en los finales de las frases. Lander Iglesias realiza una graciosa interpretación como figurante de Amadeo Pich.

La dirección, a cargo de David Jiménez Carreras, fue muy buena, y la BOS respondió bien a la dirección.



Fotografía © 2008 by Teatro Arriaga

Daniel Bianco realiza una magistral puesta en escena que consigue que todos los artistas que dan vida a Katiuska se unan para una creación muy especial.

Emilio Sagi como Director Artístico comienza así, con gran calidad, la nueva temporada del Teatro Arriaga; una zarzuela íntima en la que no ha faltado trabajo. Así lo certifica la exposición de fotos que hay en el hall. Mucho trabajo para ver nacer una Katiuska muy bella.
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