Canadá

Mucho más que un concierto

Horacio Tomalino
miércoles, 22 de octubre de 2008
Montreal, jueves, 11 de septiembre de 2008. Temporada Orquesta Sinfónica de Montreal. Place des Arts. Salle Wilfrid-Pelletier. Sinfonía Nro. 8 en Mi bemol mayor ‘De los Mil’ de Gustav Mahler (1860-1911). Estreno: Munich, Sala de la Exposición, 12 de septiembre de 1810. Solistas: Jennifer Wilson (Magna Peccatrix), Janice Chandler-Eteme (Una Poenitentium), Aline Kutan (Mater Gloriosa), Mihoko Fujimura (Mulier Samaritana), Susan Platts (Maria Aegyptiaca), Simon O’Neill (Doctor Marianus), Sergei Leiferkus (Pater Ecstaticus), Reinhard Hagen (Pater Profundus). Coro de la OSM. Michael Zaugg, director del coro. Orquesta Sinfónica de Montreal. Kent Nagano, dirección musical. Temporada 2008-9
0,0001153 Fundada en 1934 por un grupo de fervientes melómanos la Orquesta Sinfónica de Montreal festeja esta temporada sus primeros 75 años y como no podía ser de otro modo, las celebraciones no se hacen esperar, sobre todo teniendo en cuenta el grado de orgullo que los montrealeses profesan hacia su orquesta y su director.

Para tan importante apertura, no pudo mejor escogerse la magna Sinfonía Nº 8 ‘De los Mil’ de Gustav Mahler, una obra cuya ejecución no es nunca solamente un concierto sino un evento musical monumental como solo las grandes ocasiones lo merecen.

Al frente de la institución montrealesa, su director musical el Mtro. Kent Nagano inund´l de sonido compacto y brillante la enorme sala Wilfrid-Pelletier de la Place des Arts, con una orquesta en un estado superlativo de calidad y siempre atento a transmitir tanto la inspirante visión, como el mensaje de alegría y de proclamación del triunfo después del combate que emana de la partitura mas positiva y optimista del compositor austriaco.

En la primera sección de la obra, donde Mahler pone música al himno latino medieval Veni, creador spiritus, propio de Pentecostés y cuya melodía esta interpretada fundamentalmente por los coros, Nagano se reveló por su entusiasta lectura de fuerte emoción, su clara concepción en el tratamiento de la célula melódica -que da origen a la sección y que será retomada durante toda la ejecución de esta primera parte- y por su constante búsqueda del mejor sonido en la compleja interacción entre las masas corales y orquestales.

En contraste a la primera parte, cuya estructura corresponde básicamente con la forma de sonata, en la poco convencional segunda parte -donde Mahler pone música a la escena final del Fausto II de Johann Wolfgang von Goethe- la estructura es una mezcla de cantata, oratorio y tres movimientos de sinfonía, que fluyen sin pausa el uno en el otro, comprendiendo partes en tempo de Adagio y de Scherzo. Es allí donde Nagano obtiene el mayor lucimiento de la noche, con una lectura mucho mas analítica, un poco lenta si se quiere, pero pletórico de delicadezas y al mismo tiempo de grandilocuencia, poniendo en evidencia el esplendor de una orquesta cuyo nivel puede rivalizar con las más importantes orquestas de América del Norte.

De entre el sólido elenco vocal sobresalieron el tenor neozelandés Simon O’Neill quien con su voz de Heldentenor hizo maravillas interpretando la parte del Doctor Marianus y las sopranos americanas Janice Chandler-Eteme y Jennifer Wilson interpretando las parte de Poenitentium y Magna Peccatrix respectivamente. Asimismo merece mencionarse la labor de Aline Kutan y Reinhard Hagen, quienes también lucieron con luz propia.

En lo que a intervenciones corales refiere, el Mtro. Michael Zaugg, especialmente invitado para la ocasión, realizó un excelente trabajo al frente del Coro de la entidad.

Una interminable ovación puso el broche de oro a una velada digna de todos los elogios.
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