España - Valencia

Chapí en las cuerdas

José María Caracena Sarmiento

miércoles, 21 de enero de 2009
Valencia, lunes, 12 de enero de 2009. Palau de les Arts. Aula Magistral. R. Chapí: Cuarteto de cuerda nº 2, en Fa mayor; Cuarteto de cuerda nº 3, en Re mayor. Cuarteto de profesores de la Orquestra de la Comunitat Valenciana: Marija Nemanyté, Evgueni Moriatov (violines); Anatoli Melnichuk (viola); Dmitri Tsirin (violonchelo). Ocupación: 80%
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Algo resuena en el interior cuando se evoca a Chapí, inevitablemente vinculado a su producción escénica, la cual lo convirtió en un fenómeno de masas. Ahora que están tan de moda las neurociencias sería curioso investigar (seguramente ya se esté haciendo) las similitudes entre los efectos que produce en el cerebro la música y la gastronomía, si bien el oído es mucho más difícil de engañar que el paladar. Tanto una música como el sabor de una comida son capaces de retrotraernos en el tiempo como ningún otro estímulo que podamos recibir. Y probablemente la vigencia de la obra de Chapí radique para el gran público precisamente en eso.

Este concierto ofrecido por profesores de la Orquestra de la Comunitat Valenciana se enmarca en los actos conmemorativos que durante el presente año 2009 rinden homenaje a Ruperto Chapí en el centenario de su muerte. Prolífico compositor, gozó del reconocimiento del público de su tiempo y su mérito trascendió lo musical, impulsando la creación de la Sociedad de Autores Españoles (actual SGAE) a la que donó toda su obra.

El concierto de esta noche se antojaba un acontecimiento tan íntimo como especial, y no me estoy refiriendo a las terribles estrecheces del Aula Magistral (un martirio para los que padecemos claudicación de butaca), sino a la oportunidad de escuchar una de las facetas menos conocidas de Chapí, su Segundo y Tercer cuarteto de cuerda compuestos en 1904 y 1905 respectivamente. No cabe duda de que su escasa producción camerística, compuesta ya en su madurez, es fruto de un oficio bien aprendido, a pesar de que las expectativas hacia el género en nuestro país distaban mucho de los derroteros que seguía la Europa continental.

Un Cuarteto nº 2 que despertó poco entusiasmo en el público. A los desajustes de tempo en el ‘Allegro moderato’ siguió cierta precipitación en algunas cadencias del segundo movimiento, que se reflejaba en las miradas más de incertidumbre que de complicidad entre los intérpretes. El ‘Allegro molto vivace’ resultó más sólido en todos los aspectos, con una paleta de matices mucho más amplia, a pesar de la pesadez de los violines en algunos pizzicati, si bien es cierto que la partitura no ayuda demasiado. El último movimiento tuvo instantes de auténtica inspiración.

Antes he comentado lo especial de la ocasión. Más allá de las cuestiones relativas a la selección y ejecución de un programa, hay circunstancias que aportan un valor añadido al arte musical. El hecho de que los profesores de la Orquestra de la Comunitat Valenciana se unan para ofrecer conciertos como el de este lunes es un síntoma de buena salud de la formación y de un porvenir interpretativo del más alto nivel. La iniciativa es digna de agradecer por el público valenciano, aunque tampoco debemos olvidar que estos músicos reciben una remuneración muy digna.

Lo mejor de la velada fue sin duda la segunda parte. Un Cuarteto nº 3 de excelente factura en el que al segundo movimiento, de resonancias y esencias españolas, sigue un ‘Larghetto’ donde Chapí muestra su vena más teatral y lírica. Una interpretación equilibrada, una excelente articulación rica en matices en la que el chelo imprimió un especial aliento y brillaron por primera vez los violines. La viola soberbia en todo momento. El personal, satisfecho y pensativo al salir… buena señal.

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