Ópera y Teatro musical

Un estreno justo y necesario: 'Juan José'

Juan Durán Alonso

miércoles, 11 de febrero de 2009
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De entre las experiencias vitales que conforman mi periplo personal y profesional, una de las que conservo más vívidas es la dicha de haber tenido entre mis manos el manuscrito de la última ópera escrita por Pablo Sorozábal, Juan José. Allí, en su casa de Madrid, junto a su hijo Pablo, tan querido y tan recordado…

Terminada en 1968, esta ópera se estrenará dentro de dos semanas.[N|1] Y es obligado felicitar, en primer lugar, a quienes han tenido la iniciativa de emprender la siempre difícil tarea de enfrentarse a una obra nueva.

En segundo lugar sería necesario anticipar algo de la partitura, y puesto que al principio he dicho que tuve la ocasión de ver el manuscrito, debería referir algún comentario o juicio crítico sobre ella a fin de aproximar al lector a un acercamiento a la obra. Sin embargo, creo que basta con que me remita a las tan jugosas como apasionantes memorias de Sorozábal donde el propio compositor califica su ópera Juan José como “lo más importante que ha salido de mi pluma”. [N|2]

Cabe pensar que tal afirmación está hecha desde la pasión que experimenta el compositor ante su, por ese momento, última obra escrita, y que, luego de la escucha y la valoración, surgen opiniones para todos los gustos. Pero en lo que no hay duda es que Juan José es una obra 'más' producida por la mano del maestro y es improbable, por no decir casi imposible, un 'error' en un compositor que si tuvo una virtud por encima de cualquier otra fue la de hacer una música muy bien hecha, dotada de un imponente poder de comunicación con un público que no podía resistirse a la magia del artista.

Esto es un hecho innegable y debe decirse a gritos: Sorozábal fue un talento para la composición, poseedor de un sólido oficio y que unía a las cualidades básicas que debe tener todo compositor (talento y técnica) un conocimiento empírico del teatro (fue en muchas ocasiones empresario, productor y director de sus propias obras), y, esencialmente, un hombre de su tiempo, alguien que conoce su realidad musical y la hace suya. Así, Sorozábal, permeable como nadie a toda la música que le rodea se va a convertir, desde los años de la Segunda República, en el favorito del público, gracias a un nivel de 'profesionalidad' como compositor que hace que pase de un fox a una habanera, y de aquí a un concertante o a un arioso, pasando por todo un rosario de recurrencias compositivas donde el oyente puede encontrar reminiscencias que van desde Wagner hasta la música de cabaret.

Sorozábal hace suyos, como nadie, los ejemplos existentes que conoce absorbiendo lo que hay en ellos de esquemático y funcional. Ello otorga a su música una aparente facilidad y una inmediatez que nos deslumbra. Una comunicabilidad basada en la utilización de modelos, que él manipula a su voluntad, tan básicos como eficaces.

Sorozábal no abandonará nunca su estilo, escribirá toda su vida dentro de una tremenda coherencia.
El perfecto equilibrio en la forma musical, la inagotable composición de motivos melódicos, una chispeante vivacidad y un gran sentido del humor en los ingeniosos juegos instrumentales, el perfecto conocimiento del teatro y los recursos escénicos, la maestría en el tratamiento por igual de la música vocal y de la música instrumental y la capacidad de dibujar una enorme gama de sentimientos que van desde la ternura al sarcasmo, otorga a su producción una calidad que lo hace único entre los compositores españoles de su época. Y, como los verdaderamente grandes, alcanza su popularidad gracias a la maestría de su música y a la funcionalidad de ésta cuando está al servicio de la acción dramática, sin que existan otros parámetros extramusicales por los que deba ser valorado.

Por ello, el estreno de la última ópera de Sorozábal, Juan José, es un acontecimiento de primer orden y su recepción, justa y necesaria, debe ser realizada con el respeto y la valoración que merece uno de los compositores más importantes del siglo XX.
Notas

San Sebastián: Kursaal, 21 de febrero. Madrid: Auditorio Nacional, 23 de febrero.

Pablo Sorozábal: "Mi vida y mi obra", Madrid: Fundación Banco Exterior, 1986

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