Estados Unidos

Un verdadero lujo

Maria Nockin

miércoles, 4 de marzo de 2009
Phoenix, Arizona, sábado, 31 de enero de 2009. Orpheum Theatre. Phoenix Metro Opera. Aída de Giussepe Verdi. Director de escena: Albert Shermann. Susan Allred (vestuarios), Paul A. Black (iluminación). Elenco: Marie Adele McArthur (Aida), Donnie Ray Alberto (Amonasro), Grace Echauri (Amneris), Drew Slatton (Radames), Mikhail Svetlov (Ramfis), Andrew Gray (Rey de Egipto), Francisco Rentaría (un mensajero), Tragoney Sheperd (sacerdotisa). Orquesta y coro de la Phoenix Metro Opera. Director musical: John Massaro. Temporada 2008-2009
El egipcio Khedive Ismael Pasha quería unir a los países europeos en una competencia de cultura en el siglo diecinueve, ya que había sido educado en Paris y quería que su país adoptara los modales y costumbres europeas. En alguna ocasión escribió “Mi país no forma más parte de África, ahora somos parte de Europa y por lo tanto es natural que abandonemos nuestras antiguos modos y adoptemos un sistema adaptado a nuestras condiciones sociales”.

En 1869, le pidió a Giuseppe Verdi que compusiera una 'oda' por la apertura del Canal de Suez. Verdi respondió que el no componía “piezas esporádicas”. El Egipcio inauguró entonces su nuevo teatro de ópera en el Cairo con la ópera Rigoletto, sin embargo, su deseo era presentar una pieza original del compositor. Cuando el egiptólogo Auguste Mariette le mostró al Khedive un escenario ideal para la ópera egipcia, este quedo fascinado. Mariette entonces le envío su propuesta a Camille du Locle, un conocido suyo que había trabajado con Verdi en el libreto de Don Carlo.

El compositor se mostró interesado pero no dio una respuesta definitiva, a pesar de que se le había ofrecido una cantidad considerable de dinero por el proyecto. Solo cuando se enteró que a Richard Wagner se le podría solicitar componer esa ópera, fue cuando aceptó. Verdi debía terminar la obra en enero de 1871 para debutarla en el Cairo. Sin embargo, debido a que las escenografías estaban siendo construidas en Paris, la función fue pospuesta 11 meses por el inicio de la guerra franco-prusiana.

El 30 de enero del presente, la Ópera Metropolitana de Phoenix presentó la ópera Aída de Verdi en el teatro Orpheum. Albert Sherman, mejor conocido por su trabajo en la New York City Opera, dirigió una producción tradicional. La escenografía proveniente del Actor’s Theatre de Phoenix, diseñada por David J. Castellano, tuvo pocas oportunidades para cualquier tipo de cambio real, pero la iluminación de Paul A. Black contribuyó mucho para variar el fondo de la escena con efectos atmosféricos.

Los vestuarios de Susan Allred, diseñados originalmente para la Ópera de Utah, fueron simples, funcionales y apropiados. Ha pasado mucho tiempo desde que la Ópera de Arizona, la otra compañía operística de la ciudad de Phoenix, escenificó esta ópera, pero sus subtítulos transmitidos por Katherine Kozak, funcionaron muy bien. En la actualidad, Aida es presentada frecuentemente con un solo intermedio, pero con la intención de seguir la tradición, las función de Phoenix tuvo tres largas pausas.



Grace Echauri como Amneris
©2009 by Victor Massaro

La soprano originaria de Nueva Zelanda Marie-Adele McArthur fue una apasionada Aída con una poderosa voz que le permitió fácilmente ser escuchada sobre la orquesta y el coro. Ella canto la escena más ‘lírica’ del Nilo con tonos tristes. Hubiera sido maravillosa escucharla cantar al lado del tenor original Todd Geer, quien desafortunadamente se enfermó, y fue reemplazado de último minuto por Drew Slatton. Slatton demostró tener ardientes notas altas pero cantó la mayor parte de papel en forte con algunos lapsos de entonación y poco matiz, y pareció existir poca química entre el y McArthur.

La mezzosoprano mexicana Grace Echauri, dio una interpretación muy lírica del papel de Amneris cantando con su dulce voz, así como con su delgado cuerpo. La combinación fue una cautivante versión de la arrogante princesa egipcia, cantó con una opulenta ‘paleta de colores’ musicales. Aunque no mostró un enorme poder vocal para la escena del juicio, ella tocó fibras profundas del público cuando suplicó por la vida del hombre que no le correspondió a su amor.



Drew Slatton como Radames, Andrew Gray como el Rey
©2009 by Victor Massaro


Como Amonasro, rey etiope y padre de Aída. Donnie Ray Albert fue el maravilloso cantante actor que conocemos de sus presentaciones en otras compañías de ópera y en DVD. Albert, fue un carismático rey que dominó el escenario cuando apareció en escena, cantando con robusto y abrillantados colores tonales, prestando a sus líneas, la energía y la fuerza de su convicción. Es un cantante que alegra a cualquiera observarlo en cualquiera de los papeles que canta.

El veterano bajo ruso Mikhail Svetlov fue un creíble Ramfis que cantó con bien apoyados y resonantes tonos y Andrew Gray fue un dramáticamente despierto Rey de Egipto. Francisco Rentaría, el mensajero, sonó como que podría ya ascender a cantar papeles más importantes, mientras Tregoney Sheperd fue una dulce sacerdotisa.

En conjunto, el coro, el resto de elenco y los bailarines de Lisa Starry llenaron el escenario en el segundo acto, pero podrían haber actuado con mejor sincronización. El coro cantó con a voces llenas, compensando su falta de energía y fuerza en la famosa escena triunfal.

La orquesta del director musical John Massaro fue algo pequeña para esta ópera, pero cada miembro tocó con valentía, y el resultado fue una ampliamente satisfactoria rendición de la obra. Una orquesta y un coro mas grandes hubiera sido bienvenido, pero Aída es una obra maestra y verla en Arizona en este invierno fue un verdadero lujo.

Comentarios

Para escribir un comentario debes identificarte o registrarte.