Discos

OBS-Prometeo: un nuevo sello andaluz

José-Luis López López
martes, 21 de abril de 2009
Arde el furor intrépido. Música de la catedral de Málaga en el siglo XVIII: Juan Francés de Iribarren y Jayme Torrens. Orquesta Barroca de Sevilla. María Espada, soprano; José Hernández-Pastor, alto. Diego Fasolis, director. CD DDD de 67:19 minutos de duración, grabado en Sevilla, en la Capilla de la Hermandad de la Sagrada Mortaja. Convento de la Paz, del 28 al 31 de enero de 2008. Coordinación Artística: Pedro García Martín. Ingeniero de sonido y Dirección de la grabación: Jean-Daniel Noir JDN Enregistrements. Transcripciones y edición musical: José Manuel Villarreal, Luis Naranjo (Prosigue acorde lira) y Guillermo Peñalver. Diseño y maquetación: Nona Arola. Portada: © 1990, Foto Scala, Firenze. Pierre Jacques Volaire (1729-1802). Título: ‘L'eruption du Vesuve à Naples’, 1771, Museo del Ermitage, San Petersburgo. D.L.: SE-1801-2009. © y ® Orquesta Barroca de Sevilla, S.L., 2009. Sello OBS-Prometeo. OBS-01. Comentarios en español, inglés y francés.
0,000311 La Orquesta Barroca de Sevilla (OBS) se ha asentado firmemente como uno de los conjuntos barrocos de primera línea, indiscutibles nacional e internacionalmente. Nacida en 1995 por iniciativa de Barry Sargent y Ventura Rico, con la intención de interpretar el repertorio de los siglos XVII y XVIII de una manera vital y en la que el gesto comunicativo tuviera una clara presencia, en sus casi quince años de vida se ha convertido en un tesoro vivo del patrimonio musical de Sevilla, ciudad que, paso a paso, se está convirtiendo en una no despreciable potencia de la música, en España y en Europa. La OBS, desde sus primeras actuaciones, ha gozado del favor entusiasta del público y de la crítica especializada que la ha conocido. Su amplio e impecable repertorio de grandes obras (entre otras, el Requiem o la Misa de la Coronación de Mozart, el Mesías e Israel en Egipto de Haendel, la Misa en si menor y La Pasión según San Juan de J.S. Bach; programas sinfónicos dedicados a C.Ph.E. Bach, Haydn, Mozart, Zelenka, Telemann, Fasch, Haendel, J.S. Bach; óperas como Lo Speziale de Haydn, L'incoronazione di Poppea de Monteverdi, Dido y Eneas de Purcell, Giulio Cesare in Egitto de Haendel...) se ve acompañado por el de piezas inéditas de gran interés de autores españoles del XVIII (Baguer, Moyá, Garay, Iribarren, Torrens...).

Ha grabado Las Siete Últimas Palabras de Haydn para el sello Lindoro y el Oratorio para la Pasión de A. Scarlatti (Harmonia Mundi), que ha recibido el 'Editor's Choice' de la revista Gramophone y cuatro estrellas de Goldberg. En 2008 publicó en el interesante sello andaluz Almaviva su grabación dedicada a la recuperación del patrimonio español, titulada Serpiente venenosa, con música de las catedrales de Málaga y Cádiz. Han dirigido a la OBS figuras de gran prestigio internacional (Gustav Leonhardt, Monica Huggett, Harry Christophers, Christophe Rousset, Rinaldo Alessandrini, Christophe Coin, Sigiswald Kuijken, Jacques Ogg, Diego Fasolis, Jordi Savall, Pierre Cao, Pablo Valetti, Alfredo Bernardini, Hiro Kurosaki, Gui Van Waas, Eduardo López Banzo, Josep Pons, Juanjo Mena o Barry Sargent -director titular entre 1995 y 2000-; desde junio de 2005, Monica Huggett es la principal directora invitada).

Al llegar a este punto de prestigio y reconocimiento y, como consecuencia, recibir ayuda de diversas instituciones y entidades públicas y privadas, la OBS ha decidido dar el salto de fundar su propio sello discográfico. Y el primer CD de este sello 'OBS-Prometeo' es el que aquí comentamos. Lo seguirán pronto dos nuevos CDs: uno con música de Domenico Scarlatti (1685-1757) y Charles Avison (1709-1770), con la participación del excepcional contratenor Carlos Mena y la dirección de Nicolau de Figuereido; y otro dedicado a la obra del compositor catalán Carles Baguer (1768-1808), dirigido por Manfredo Kraemer.

El presente CD, Arde el furor intrépido, está compuesto por obras de dos autores: Juan Francés de Iribarren (1699-1787) y Jayme Torrens (1741-1803).

Iribarren nació en Sangüesa, Navarra, se formó en Madrid y, tras su paso por Salamanca, como organista de la Catedral, obtuvo por oposición el puesto de Maestro de Capilla de la Catedral malacitana, del que tomó posesión el 1 de octubre de 1733, y en el que permaneció hasta su renuncia, debida a su mala salud, el 16 de abril de 1766. Ocupó, pues, el centro de la vida musical malagueña durante un tercio de siglo, período durante el que compuso 521 piezas vocales en español (390 villancicos, 109 cantatas -”cantadas”- y 22 arias -a las que llama “áreas”-) y 385 obras, también vocales, en latín; más algunas partituras instrumentales para órgano, y algunas otras sin catalogar aún. Aparte de su sorprendentemente numeroso catálogo, Iribarren está considerado como uno de los mejores compositores españoles del XVIII: la gran variedad de su producción, con textos de muy cuidada línea vocal, y su capacidad para fusionar los estilos italiano y español, obteniendo una bella síntesis de lo galante, gracioso y moderno con lo austero y sencillo, dan fe de su condición de digno heredero de los compositores del Siglo de Oro. Su más alto -altísimo- nivel lo muestra en las 'áreas' vocales, de la más íntima sensibilidad.

Comienza el CD con un “área al Santísimo”, Arde la luz intrépida (1751) para soprano (luego hablaremos de los intérpretes), que da título a todo el disco. Acompañada por el conjunto orquestal (4 violines primeros, 4 segundos, 2 violonchelos, 1 contrabajo, 1 intérprete de clave y órgano, 2 trompas, 1 tañedor de tiorba y guitarra barroca; todos instrumentos de época) dirigido por el suizo Diego Fasolis, María Espada abre la caja de las delicias: “Arde el furor intrépido / del enemigo osado, / furioso y obstinado, / al ver que el Dios benéfico / su Cuerpo al hombre da...”. Siguen una cantada, también para soprano, Prosigue acorde lira (1740) en seis pequeños movimientos, los dos primeros instrumentales, y los cuatro siguientes para voz (recitado – área – recitado ‒ área) y violines como protagonistas; Nebado Albergue, cantada de contralto (o sea, alto o contratenor, que de los dos modos se dice: primera intervención de José Hernández-Pastor) “al Nacimiento con violines” (recitado – área).

En ese punto aparecen las obras de Jayme Torrens. Este, que era organista de la Catedral de Córdoba, pero nacido en Málaga, solicitó, tras la renuncia de Iribarren, la plaza de la Catedral de su ciudad natal, que le fue concedida por votación del Cabildo catedralicio; pero hubo de aportar las pruebas de su limpieza de sangre (tenía un abuelo mallorquín, y en esa isla la abundancia de “chuetas”, de origen judío, producía desconfianza y alargaba esos trámites) y, por ello no tomó posesión de su nuevo puesto hasta el 29 de septiembre de 1770, más de tres años tras la retirada de Iribarren, durante los cuales el cargo permaneció vacante. Torrens permaneció en él hasta su muerte, el 9 de noviembre de 1803.

Jayme Torrens, menos famoso que su antecesor, también compuso un copioso número de piezas, todas religiosas. Su catalogación se contiene en el tomo II de la Tesis Doctoral, en tres volúmenes, de Mª Ángeles Martín Quiñones, Universidad de Granada, 1997. Piénsese que en el Archivo de la Catedral malagueña se conservan más de 3.000 documentos musicales: es riquísimo y, por cierto, creado por Iribarren. Las obras más preciadas de Torrens son sus villancicos, de los que en este CD se seleccionan tres, todos para soprano: Guiados de una estrella (1789), “villancico a solo de Reyes con violines y trompas”, en dos movimientos (recitado allegro ‒ área andante); Soberano Señor (1773), “villancico a solo al Santísimo con violines” (recitado ‒ área andante amoroso); y O! Adalid Invencible (1783), “villancico a solo a los Santísimos Martyres Ciriaco y Paula [patronos de la ciudad de Málaga] con violines”.

El CD concluye con otra obra de Iribarren: Alégrese la tierra (1742), “cantada a duo con violines a la Purisima Concepción” en tres movimientos (entrada assai ‒ recitado ‒ área allegro a dúo), en los que intervienen los dos cantantes.

¿Y qué decir de la ejecución de tan bellas obras, que nos descubren la existencia de un barroco musical español poco conocido, pero imprescindible? De la OBS ya hemos dicho algo. Hay que añadir ahora la excelencia de su interpretación en este disco hasta extremos celestiales. Por no extendernos con la mención de todos sus integrantes, citemos a los extraordinarios Stefano Barneschi (Concertino de violines I), Pedro Gandía Martín (principal de violines II), Mercedes Ruiz (principal de chelos), Ventura Rico (contrabajo). Pero no se quedan, en absoluto, atrás los 11 instrumentistas restantes, como podrán comprobar quienes adquieran este magnífico CD. Todos ellos dirigidos por la mano impecable del magistral Diego Fasolis.

Y para el final, las dos voces: si el “alto” José Hernández-Pastor (Valencia, 1974) es uno de los mejores contratenores de España, con un perfecto dominio de la difícil técnica de la modulación y las dinámicas, el peso vocal del CD lo lleva casi en su totalidad la inconmensurable soprano extremeña María Espada (Mérida, 1969). Como siempre, deslumbrante: voz luminosa, bellísima hasta conmover, de una anchura portentosa, capaz de todos los matices en cualquier registro, con una colocación y proyección sobrehumanas, una homogeneidad sin tacha... Faltan las palabras ante tanta perfección y calidez. Por ella sola merece la pena hacerse con este CD... si no fuera porque también merece la pena esta joya que es la Orquesta Barroca de Sevilla. De referencia: irrenunciable para los amantes de la música barroca, o de la música sin más...
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