Estados Unidos

Bravi!

Horacio Tomalino
lunes, 11 de mayo de 2009
Nueva York, sábado, 21 de marzo de 2009. Metropolitan Opera House. Lincoln Center for the Performing Arts. La Sonnambula. Ópera en dos actos con música de Vicenzo Bellini (1801-1835) y libreto de Felice Romani (1788-1865), basado en un argumento de Eugène Scribe (1791-1861) para un ballet-pantomima de Jean-Pierre Aumer ‘La Somnambule ou l'Arrivée d'un nouveau seigneur’ con música de Ferdinand Hérold para la Ópera de París en 1827. Estreno: Teatro Carcano de Milán el 6 de marzo de 1831. Mary Zimmermann, dirección escénica. Elenco: Natalie Dessay (Amina), Juan Diego Florez (Elvino), Jennifer Black (Lisa), Michele Pertusi (Conde Rodolfo), Jane Bunnell (Teresa), Jeremy Galyon (Alessio), Bernard Fitch (Notario). Coro y Orquesta del MET. Evelino Pido, director musical. Temporada 2008-9
0,000188 El hecho de que la ópera La Sonnambula no se presentara en el MET desde 1972 -por entonces con un Renata Scotto en ‘estado de gracia’-sumado al hecho que la pareja protagónica en esta ocasión fue asumida por la dupla Dessay-Florez que tanta sensación provocaron la temporada pasada en La Fille du Regiment- explicó en cierto modo el por qué de la gran convocatoria de público que provocó esta nueva producción de la ópera de Bellini presentada por el mayor coliseo neoyorquino. Además, podría agregarse que otro atractivo -aunque no resultó finalmente ser tal- fue la nueva producción escénica encomendada a la directora americana Mary Zimmermann quien también hizo ruido con su Lucia la temporada pasada.

En lo estrictamente vocal, el elenco de esta reposición superó todas las expectativas, ya que nadie desentonó y hasta en la más pequeña de las partes pudo observarse solidez, profesionalismo y marcadas ganas de hacer las cosas del mejor modo. Un verdadero trabajo en equipo.

A cargo del rol protagónico, Natalie Dessay sobresalió con luz propia por encima del resto de los intérpretes. Hubo mucho para admirar en la interpretación que la soprano francesa hizo de la parte de la joven huérfana Amina. Desde la belleza de su voz inmaculada hasta el delicado fraseo con el que delineó cada frase pasando por una línea de canto impecable y de notable escuela. En la escena su histrionismo alcanzó niveles estratosféricos que en buena media contagió al resto de los intérpretes. La falta de manierismos y el generoso lirismo de su canto fueron solo algunas de los cualidades que la hicieron brillar en la famosa aria ‘Come per me sereno…’ y que fueron solo un anticipo de la exhibición de técnica y control que vendría con el rondo final ‘Ah non giunge uman pensiero…’. Brava!!!!!



Flórez y Coro
© 2009 by MET


Con refinado lirismo y una intensidad a flor de piel, la voz de Juan Diego Florez hizo que la anodina parte de Elvino adquiriese una dimensión poco usual y pudiese rivalizar con la de la protagonista. Un poco tímido en el primer acto, Florez fue ganando en aplomo y virtuosismo a medida que fue avanzando la ópera y terminó por convencer en un rol que no lo recompensa en la medida en que el tenor peruano se merece.

En óptimo estado vocal, el bajo-barítono italiano Michele Pertusi no se quedó atrás en su composición del ambiguo Conde Rodolfo, parte que cinceló con un timbre sonoro y una articulación perfecta.

Con sólidos medios y desenvoltura escénica, la coqueta Lisa de la debutante soprano Jennifer Black hizo un muy interesante aporte rivalizando con Amina por el amor de Elvino. Lo mismo corresponde decir del vivaz Alessio del muy bien plantado y sólido tenor Jeremy Galyon. En los roles de Teresa, la madre adoptiva de Amina, y del notario los siempre profesionales -y omnipresentes- Jane Bunnell y Bernard Fitch parecieron muy concentrados en las composiciones de sus partes.

Gran concertador y en absoluta sintonía con los cantantes y la orquesta, el director italiano Evelino Pido demostró un minucioso conocimiento de la partitura con un lectura cuidadosa en detalles, rica en sonoridad frescas y siempre vibrante y dinámica. Siempre en línea ascendente, el coro del MET que dirigió con solvencia el Mtro. Donald Palumbo sonó bien preparado y convincente.



Dessay y Pertusi
© 2009 by MET


La visión de la regista americana Mary Zimmermann no fue fácil de digerir como tampoco lo fue su Lucia la temporada pasada. En esta ocasión, Zimmermann decidió actualizar la acción y situarla en una sala de ensayos donde la compañía se prepara para poner en escena la ópera de Bellini. Las referencias al pueblecito suizo donde transcurre la acción y de las cuales la directora americana no ha tomado cuenta alguna, hacen absurdas muchas de las situaciones que se plantean en la ópera cuyo argumento ya de por si es bien light, terminando por confundir al oyente.

Si las cosas no terminaron aun peor para Zimmermann -en varias representaciones la desaprobación del publico se hizo oír- fue porque sobre el escenario hubo dos cantantes de la categoría de Dessay y Florez que con su canto hicieron olvidar las ridículas innovaciones a las cuales nos sometió la regista.
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