Bélgica

Los bandidos al poder

Jorge Binaghi
miércoles, 13 de mayo de 2009
Lieja, martes, 28 de abril de 2009. Opéra Royal de Wallonie. Fra Diavolo (París, Opéra-Comique, 28 de enero de 1830), libreto de E.Scribe y música de D. Auber. Puesta en escena: Jérôme Deschamps. Escenografía: Laurent Peduzzi. Vestuario: Thibaut Welchlin. Intérpretes: Kenneth Tarver (Fra Diavolo), Sumi Jo (Zerlina), Antonio Figueroa (Lorenzo), Doris Lamprecht (Lady Pamela), Marc Molonot (Lord Cockburn), Vincent Pavesi (Mathéo), Thomas Dolié (Giacomo) y Thomas Morris (Beppo). Orquesta y coro (preparador: Marcel Seminara) del Teatro. Dirección de orquesta: Jean-Claude Malgoire.
0,0001977 Mientras se aprestaba la batalla del Hernani de Hugo y también Hérold preparaba su protagonista maligno y fuera de las normas en su recientemente recuperado Zampa por la misma Opéra-Comique parisina que ha vuelto al buen camino, el musicalmente más ‘tradicional’ Auber se ponía -como solía- à la page y aunque seguía mirando a Rossini hacía entrar también él a un noble convertido en asaltante (pero la moral se impone al final y sus compinches son capturados y él resulta muerto) como protagonista de su opereta más famosa. Lo fue tanto que incluso en los años treinta del pasado siglo Laurel y Hardy hicieron una versión cinematográfica memorable. Después, el vendaval de la segunda guerra mundial lo sepultó. Es cierto que hoy suena algo largo (segundo acto) y entre ñoño e ingenuo su argumento (pese a que el libretista era ‘el’ pope de la época, Scribe), pero también lo es que el teatro estaba lleno, la gente rió y siguió con interés, y por lo visto el título podría volver a aspirar a formar parte del repertorio bajo ciertas condiciones. Casi todas se dieron aquí. En esta coproducción, el propio director y responsable principal del ‘renacimiento’ del teatro de París, Deschamps, se encargó, como ya lo hizo con Zampa, de la puesta en escena. Y lo hizo con respeto y auténtico conocimiento de la época. Simple, eficaz, directo, con una marcación estupenda de los artistas. Y una buena dosis de ironía indispensable hoy (y tan ‘parisina’) para que nos ‘creamos’ (es un decir) la trama.

Tal vez no funcionó también como el año pasado con Zampa confiar la dirección de orquesta y concertación a un experto del barroco que se dedica también a otros terrenos. No todos son Christie. Malgoire es un excelente maestro, pero se lo notó sobre todo empeñoso y empeñado. Si la orquesta (al igual que el coro) sonó bien, faltó chispa, esa misma ironía que estaba en la escena, y sobró seriedad ya desde la obertura.



Momento de la representación
© 2009 by Opera Royal de Wallonie

En cambio, brillaron los cantantes. Sumi Jo no estará en su momento vocal más radiante y algún sobreagudo de su gran escena del segundo acto la puso en dificultades, pero se trató sólo de un momento, y tanto su figura como su actuación y su canto (siempre un tanto almibarados) aquí se encontraban justificados. Tarver es un tenor rossiniano cuyo nombre suena cada vez más, y con razón. Tiene elegancia y gracia y canta muy bien (su aria del tercer acto, que es otro momento de gran compromiso vocal, no le causó ningún problema). El segundo tenor (también como en el caso de Zampa un tenor lírico) tuvo menos suerte que en el título de Hérold. Figueroa es apuesto y canta correctamente, pero la voz es muy pequeña y de escasa proyección.



Momento de la representación
© 2009 by Opera Royal de Wallonie

Los motores del argumento son los nobles ingleses a los que el protagonista despoja al principio de la obra, pero no totalmente, y cuya persecución le resultará fatal. Doris Lamprecht, de canto a veces algo brusco, es una cómica notable y lo mejor que puede decirse de su ‘pareja’, Molonot, es que le dio la réplica a su misma altura. Pavesi cantó muy bien la no muy extensa ni comprometida parte del padre de Zerlina, y los dos secuaces fueron una delicia, aunque vocalmente se destacó más Dolié, un barítono que parece muy prometedor.



Momento de la representación
© 2009 by Opera Royal de Wallonie


Como queda dicho, público entregado y un lleno completo para el último en versión escénica de la temporada, que también es el último que sube a escena en la Opéra Royal de Wallonie antes de los dos años de cierre por renovación y modernización. Ya están prontos los lugares alternativos para las temporadas próximas.
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