Musicología

Antes de "Iberia": de Masarnau a Albéniz

Redacción
lunes, 18 de mayo de 2009
0,0002739 El Noveno Simposium Internacional de Música de Tecla Española “Diego Fernández” tuvo lugar en Garrucha, Almería, del 9 al 12 de Octubre de 2008. En esta edición FIMTE se centró en la música española para piano del siglo XIX, tratando los compositores, obras, y caracteres estilísticos que precedieron a la gran obra del piano español, la Iberia de Isaac Albéniz (1860-1909). Así pues, el titulo genérico del simposium y estival fue: Antes de Iberia: De Masarnau a Albéniz.

El simposium fue organizado por Luisa Morales, fundadora y directora de FIMTE, y Walter A. Clark, profesor de musicología en la Universidad de California, Riverside, y autor de la conocida biografía Isaac Albéniz: Retrato de un romántico (Turner, 2002). El simposium y festival abarcó conciertos y conferencias presentados por importantes estudiosos e intérpretes de España, Gran Bretaña. Estados Unidos y Australia. Las actas serán publicadas en 2009.

La edición de FIMTE 2008 se dedicó a la memoria de Albéniz, cuyo centenario será celebrado en 2009. Albéniz y su amigo y compatriota Enrique Granados son hoy considerados los fundadores del nacionalismo musical español y los impulsores en torno a 1900 del renacimiento de la música española. Ellos fueron los grandes difusores a nivel internacional de la música española y sentaron las bases para todos los compositores ilustres que les sucedieron, entre ellos Falla, Turina, Moreno Torroba, y Rodrigo. Pero es importante entender que Albéniz y Granados no aparecieron de la nada, y que personajes menos célebres prepararon el terreno, al igual que ellos hicieran con sus sucesores. Este importante simposium se ha dedicado a explorar estos orígenes en el siglo XIX e incluso en el XVIII. En las diferentes sesiones se exploraron temas que van desde el contexto histórico de Albéniz, a la evolución de su estilo musical y, por último, la recuperación y el redescubrimiento de su obra. Varios conciertos magníficos y una serie de conferencias-recitales dieron fe de la importancia de este repertorio.

Ciertamente, la pedagogía del piano ha desempeñado un papel crucial en este desarrollo, ya que Albéniz es, por encima de todo, el mayor virtuoso del piano que España produjera durante aquella época (quizás el mayor de toda la historia). Aunque fue un prodigio bona fide, sin embargo se benefició de los estudios en el Real Conservatorio en los años 1870. Laura de Miguel Fuertes (U. Complutense) incursionó en la historia de la cátedra de piano en el Conservatorio desde 1830 hasta 1870, centrándose en especial en Pedro Pérez de Albéniz (sin relación con Isaac) y Manuel Mendizábal, con quien estudió Isaac Albéniz.

Otro importante pedagogo fue Joan Baptista Pujol en Barcelona. La periodista y musicóloga Mònica Pagès i Santacana destacó la distinguida lista de alumnos que produjo su academia, entre ellos Granados, Vidiella, Malats y Viñes.
    
De especial interés fueron las intervenciones sobre prominentes pianistas y compositores del siglo XIX. Aunque José Inzenga sea recordado hoy por sus importantes colecciones de folclore, Inmaculada Mattia Polo (U. Complutense) explicó la importancia de sus composiciones de piano, las cuales ponen de manifiesto la fuerte influencia de Chopin. Por otro lado, Ramón María Montilla Romero nació en Jaén y estudió en Málaga y París. Como Consuelo Pérez Colodrero (Universidad de Granada) señaló, aunque Romero es mucho menos célebre que Albéniz, escribió obras notables en una amplia variedad de géneros. Por último, Santiago de Masarnau fue uno de los principales progenitores del romanticismo musical español, tema dilucidado por Gemma Salas Villar (Conservatorio Superior, Oviedo). La fabricación y comercialización de pianos fue la fuerza económica central en toda esta actividad cultural, y María Belén Vargas Liñan (Universidad de Almería), aportó importantes pinceladas sobre el tema del mercado de pianos en Granada desde 1830 hasta 1870.
    
La espectacular evolución estilística en la obra de Albéniz se hizo evidente gracias a la conferencia-recital de Pola Baytelman (Skidmore Collage, New York) quien comenzó su presentación con la Pavana-Capricho de 1882 y concluyó con El Albaicín de 1906. A pesar de toda su sofisticación afrancesada, esta última obra muestra el mismo don lírico que la Pavana. Desirée García (U. Complutense) comparó la Iberia con las obras del compañero catalán de Albéniz, Frederic Mompou. Es cierto que la orientación andaluza de Albéniz no tiene nada en común con el estilo de Mompou, pero Iberia es coherente con la fascinación catalana por Andalucía, y retrata esta región desde una perspectiva claramente catalana.

Walter Clark (Universidad de California, Riverside), presentó la probable influencia de Sebastián Iradier en Albéniz, en particular en el uso de la habanera, a la cual Albéniz se refiere a menudo en su obra como "tango", un nombre genérico para diferentes estilos de canciones y danzas populares de Latino América. Michael Cristoforidis (Universidad de Melbourne) situó la obra tardía de Albéniz en el contexto del Alhambrismo fin-de-siècle París, analizándolo como una manifestación de la fascinación francesa por Granada como el punto de unión entre Oriente y Occidente.
    
En la historia de la interpretación de Iberia, Blanche Selva es una figura dominante, ya que se encargó del estreno oficial de la misma. Su colaboración con Albéniz fue objeto de una presentación a cargo de Montserrat Font Batallé (Universidades de Barcelona y Granada). Barry Ife (Guildhall School, Londres) finalizó esta sesión contextualizando la importancia de la generación del 98 para la Iberia de Albéniz.
    
A pesar del número considerable de estudios realizados en torno a la obra de Albéniz en los últimos dos decenios, se siguen produciendo nuevos descubrimientos. Mac Maclure (Barcelona), pianista y editor de la edición más reciente de las canciones de Albéniz, habló y demostró prácticamente el estilo pianístico de Albéniz desde el punto de vista de sus canciones, cuyos últimos ejemplos muestran el mismo estilo pianístico que en Iberia. Por supuesto, la Iberia de Albéniz es su obra más famosa y la más grabada, Alfonso Pérez Sánchez (U. Complutense), presentó una innovadora investigación sobre el historial discográfico de esta colosal obra maestra. Milton Laufer no sólo es un excelente pianista, sino que también dirige una empresa que digitaliza y restaura grabaciones históricas. Ha añadido a la lista de las obras de Albéniz tres Impromptus que ha transcrito y publicado apartir de los cilindros de cera grabados por el mismo Albéniz en 1903. La ejecución de estas obras fue uno de los momentos cúlmines de la edición de este festival.
     
El eminente especialista en Albéniz Jacinto Torres (Real Conservatorio, Madrid) fue el invitado de honor del Festival. Reconocido por su catálogo de las obras de Albéniz y otras investigaciones pioneras, presentó información muy valiosa sobre la naturaleza ecléctica de las influencias estilísticas en la música de Albéniz, en particular Scarlatti. Advirtió contra la fácil asignación de tal o cual estilo de folklore a una obra en particular, sin embargo, señaló el carácter estilizado de las innumerables referencias nacionalistas de Albéniz. Walter Clark, autor de una biografía de Albéniz y de otra más reciente de Granados, examinó la estrecha relación personal entre estos dos personajes, ejemplificada en las obras de Albéniz que Granados completó o arregló. El simposium concluyó con un foro sobre el considerable impacto de la música española de piano en la música europea en los siglos XIX y XX.
    
Varios conciertos añadieron lustre al simposium de este año, incluyendo una memorable aparición de Luisa Morales interpretando música para clave del siglo XVIII, especialmente Soler y Scarlatti, y como acompañamiento, la encantadora actuación de Cristóbal Salvador al baile y castañuelas, demostrando los orígenes del nacionalismo español musical en el siglo XVIII. El recital de obras de Valvanera Briz con obras de Mateo y Pedro Albéniz, Masarnau, Pujol, Marcial del Adalid, Eduardo Ocón y Rivas, así como Isaac Albéniz y Joaquín Malats fue una revelación absolutamente fundamental para el tema de este año del festival. Shuann Chai situó de una manera brillante la música de Albéniz en el contexto parisino, presentando varias obras de Debussy y Ravel de clara inspiración española. El simposium concluyó con un inolvidable recital de canciones de Albéniz, Mompou, Granados y Falla, maravillosamente interpretados por Marisa Martins, mezzosoprano y el pianista Mac Maclure.

 Esta edición ha demostrado que FIMTE es una de las citas más importantes en el panorama musical a nivel internacional a la hora de tratar temas de música española. ¿Qué nos deparará la décima edición? Sólo Luisa conoce este secreto. Una cosa es segura: valdrá la pena asistir.


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