Discos

En busca del tiempo perdido

Ignacio González Pintos
martes, 19 de mayo de 2009
Baldassare Galuppi: Sonatas para piano. Andrea Bacchetti, piano. Un CD de 69 min. de duración grabado en Sacile, Fazioli Concert Hall, Italia, en 2.007. Ingeniero de sonido: Matteo Costa; Producción ejecutiva: Luciano Rebeggiani y Mario Marcarini. Stereo. Sony BMG. RCA Red Seal 88697367932
0,0002124 Tiene algo de poético el recorrido retrospectivo que ha seguido la discografía del pianista genovés Andrea Bacchetti, que lo ha llevado de la obra pianística de Luciano Berio al laberinto barroco del maestro Bach. Porque si bien es cierto que la lejanía temporal entre la música contemporánea y la barroca es, en muchos casos, inversamente proporcional a su cercanía conceptual, lo interesante del caso es que Bacchetti ha trazado la órbita de su parábola deteniéndose disco a disco en cada estación, e incorporando a su sonido las virtudes de cada ámbito estilístico abordado hasta construir una compleja síntesis con los siguientes elementos: escrupulosidad contemporánea, romántica intención expresiva, elegancia clasicista y profundidad barroca.

Entre Bach y Bach –ha grabado para Arthaus en DVD y CD las Goldberg y ahora anuncia en Dynamic un DVD con la integral de Invenciones y Sinfonías, la Partita nº2 y una selección del Clave Bien Temperado- ha encontrado un terreno propicio para poner a prueba esa síntesis en un curioso proyecto para RCA. Se trata de recuperar la olvidada contribución al teclado de autores que han pasado a la posteridad por otros méritos, un propósito que comenzó con un registro dedicado a Cherubini, que continúa ahora con esta selección de sonatas de Galuppi y que en breve deparará nuevas entregas.

En el caso del veneciano Baldassare Galuppi la publicación de estas sonatas no pretende convertirse en mera anécdota sino contribuir a revisar la significación histórica de un compositor cuya imagen nos ha llegado ligada, con razones más que sobradas pero quizá con excesivo celo, al género operístico.

Esa es, al menos, la tesis de Bacchetti y Mario Marcarini, compañero de aventura y portavoz intelectual del proyecto. El musicólogo italiano es el autor del artículo que encontrarán en el disco -no en la carpetilla, donde está incompleto- y que viene a ser el manifiesto que reivindica a Galuppi como un compositor que abordó con éxito y constancia todos los géneros musicales y cuyo amplio catálogo dedicado al teclado –se calculan unas 130 sonatas para clave- se revela como un documento de incalculable valor para profundizar en la fundamental evolución de los instrumentos de tecla durante el siglo XVIII, un siglo que Galuppi recorrió casi de principio a fin.

El legado se convierte así en doble bisagra: si las primeras composiciones se sitúan entre el último barroco y el primer clasicismo, las últimas parecen atisbar ya el aire romántico que acabaría por inundarlo todo. Una coyuntura que Bacchetti -verdadero protagonista del registro más allá de otras cuestiones- explota con todos los recursos de que dispone.

Con tal fin se sienta ante el Fazioli F278, el mismo piano con el que abordó las Goldberg mencionadas anteriormente. Si en aquella ocasión el excelente y bellísimo sonido aterciopelado del instrumento le permitió profundizar con cálida delicadeza el universo bachiano, ahora le posibilita estilizar y suavizar los ecos clavecinísticos de una pulsación más brillante y timbrada.

Exceptuando la primera, que consta de un solo movimiento, todas las demás sonatas aquí recogidas se disponen en dos tiempos.

Los primeros movimientos, moderados cuando no lentos, de estructura clara y regular -generalmente homófona- y galante sencillez, son protagonizados por unos temas luminosos, de melancólica serenidad e inspirado aire cantabile. Seducido por el innegable encanto de la música Baccehtti expone con elegancia un fraseo lúcido y refrescante –magnífica pulsación perlada, sin terminar de ligar las notas-, regulando con la mano izquierda el énfasis expresivo de la música –la emotividad del Adagio de la Sonata en Do Mayor hay que buscarla en el ostinato que lo recorre, de la misma manera que es el acompañamiento al bellísimo tema del Larghetto de la Sonata en Si bemol mayor lo que llena de poesía la pieza. Cada reaparición temática cobra una nueva dimensión gracias a la fantasía tímbrica, al sutil juego con los tempi y la intensidad de cada nota que el piano moderno le permite realizar a Bacchetti.

Los animados segundos movimientos, normalmente más breves, brillantes y virtuosísticos, son adornados con un contrapunto cuya finalidad es más expresiva que puramente formal. Oportunidad para escuchar a un Bacchetti que transita con gracia y soltura por una música que parece pedir exactamente eso, un talento vital y espontáneo.

Las sonatas escritas en modo menor cobran una mayor dimensión introspectiva, reforzando ese componente nostálgico presente en todos los tiempos lentos. En este grupo se incluye ese precioso díptico que es la Sonata en Do menor, una obra que desmiente en parte lo dicho hasta ahora. La mayor concentración y simetría de sus dos movimientos, y una cierta austeridad en el tejido polifónico la convierten en una de las sonatas con más encanto de la colección.

La serie se cierra con una de las páginas más célebres del catálogo para tecla de Galuppi, el Presto que Arturo Benedetti Michelangeli tuvo a bien introducir en su repertorio. Se incluye como tiempo final de las dos últimas sonatas –el Andante de la primera de ellas serviría de perfecta síntesis de todo lo dicho sobre los movimientos iniciales de estas obras-, si bien en el segundo caso Bacchetti omite las repeticiones para lograr un mayor equilibrio con el Allegro que lo precede.

En definitiva, un disco de buen sonido lleno de sencillo encanto; una dulce y plácida escucha guiada por la flexible sensibilidad de Andrea Bacchetti.
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