España - Castilla y León

Mit mir!!! Ohne mich!!!!!!!

Samuel González Casado
lunes, 15 de junio de 2009
Valladolid, viernes, 5 de junio de 2009. Auditorio de Valladolid. Orquesta Sinfónica de Castilla y León. Jesús López Cobos, director. Strauss, R.: El burgués gentilhombre, suite orquestal op. 60; Don Juan, op. 20. Der Rosenkavalier, suite orquestal op. 59. Ocupación: 80% de 1700
0,0002194 Un monográfico de Richard Strauss supone un reto para cualquier orquesta y más para un grupo como la Sinfónica de Castilla y León, que no frecuenta estas complicadas partituras. Y es que parece que la música del compositor alemán pide otro tipo de sonido, el que normalmente puede partir de grupos más formados en una tradición naturalmente asentada por grandes maestros del pasado que frecuentaran estas músicas, caso de las orquestas estadounidenses o británicas, o bien directamente por el peso de la proximidad y de directores que incluso tuvieron relación directa con el autor –lo que tampoco es garantía de éxito–, como ocurre con las grandes formaciones centroeuropeas.

Jesus López Cobos intentó mostrar –y méritos no le faltan– el orden y la precisión imprescindibles para tener un punto de partida fiable en la música de Strauss, pero hay cosas que no pueden ser (y además son imposibles). Por ejemplo, es curioso comprobar cómo, cuantos más refuerzos tiene la cuerda aguda para intentar equilibrarse con el resto de familias, menos se la oye realmente. Lo que se percibe es más bien una especie de eco ruidoso, de marabunta instrumental sin cuerpo, sin precisión, de sonido potente pero difuso, externo, superficial, chillón. La acústica tiene bastante reverberación, sí; pero con otras orquestas no hay ningún problema (la reciente visita de la maravillosa Sinfónica de Viena así lo atestigua: claridad meridiana, familias compactas, sonido personal).

Toda la interpretación de Don Juan sonó entre el mezzoforte y el fortissimo, sin dar pie a respiro excepto en las secciones más líricas, donde sobre todo las maderas mostraban unas excelentes hechuras que nos reconciliaban con esa música genial tantas veces escuchada. Pero faltó sutileza, apianar más controladamente, mayor intencionalidad en el fraseo. Incluso con esta orquesta híbrida se podría haber sido un poquito más fino con un Don Juan que más que a virginales féminas parecía querer conquistar Polonia.

Algo mejor se anduvo con respecto a la Suite de El Burgués Gentilhombre, porque abundaron las ocasiones para mostrar esas delicatessen instrumentales que sin duda los profesores de la OSCYL son capaces de regalar, mención especial de nuevo para maderas, y también para metales. La cuerda aguda tampoco estuvo muy afortunada, esta vez no por exceso sino por defecto, máxime cuando la concertino Wioletta Zabek tampoco lució especialmente en sus complicados solos. De todas formas, sí se percibieron ganas de hacer las cosas aseadamente, se transmitió bastante entusiasmo y López Cobos dio mucha vivacidad a las pegadizas danzas.

No con muchas diferencias respecto a lo anterior puede hablarse de la Suite de Der Rosenkavalier: cierta sutileza en momentos como la presentación de la rosa o el trio (ay, cómo echamos de menos a las cantantes), pero demasiado ruido en general. Desde luego el Barón Ochs von Lerchenau habría bailado con entusiasmo con esta interpretación, aunque se habría quedado afónico gritando sus "ohne mich" y "mit mir". Es decir, la versión estaba mal dimensionada debido no al número de instrumentistas sobre el escenario, sino a la indefinición del sonido general que salía de ellos –lo que liquidaba de partida cualquier entusiasmo que se pudiera sentir ante esta música maravillosa– y ese desorganizado volumen falto de contrastes, de referentes, de encanto, de guiños. Algo hay que hacer –es lo perentorio– para crear una familia de segundos y sobre todo primeros violines estable, tranquila, continua, que vaya moldeándose poco a poco. No pido milagros y sé que hay muchas trabas de toda índole, ante todo administrativas, para iniciar cualquier pulimento. Afortunadamente, parece que con Lionel Bringuier, el nuevo titular, las cosas salen mucho mejor. Será cuestión de observar detenidamente cómo evoluciona la orquesta durante la próxima temporada, que ha de significar por fuerza un salto cualitativo que aleje así el peligro de ahormar definitivamente esa pesante medianía.
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