Alemania

Aclamada en el Musik Fest de Berlín

Juan Carlos Tellechea
martes, 15 de septiembre de 2009
Berlín, viernes, 4 de septiembre de 2009. Gran Sala Auditorio de la Filarmónica de Berlín. Barítono, Leigh Melrose. Percusión, Colin Currie. BBC Symphony Orchestra (Orquesta Sinfónica de la BBC). Director, David Robertson. Nomos Gamma de Iannis Xenakis (1922-2001). La Isla de los Muertos, poema sinfónico op. 29 de Sergei Rajmaninov (1873-1943). Ais para barítono amplificado eléctricamente, solo de percusión y orquesta de Iannis Xenakis (1922-2001). Sinfonía nro. 9 op. 70 de Dimitri Shostakóvich (1906-1975). Concierto inaugural del festival Musikfest Berlin
0,0001639 El Festival de Música de Berlín (Musikfest) 2009 comenzó el pasado viernes 4 de septiembre con un excelente concierto inaugural de la Orquesta Sinfónica de la BBC, dirigido por David Robertson, merecidamente ovacionado por el público. El Musikfest, que se extenderá hasta el 21 de este mismo mes, está dedicado esta vez a los compositores Dimitri Shostakóvich y Iannis Xenakis.

Se trata de evocar el siglo XX, la era de los extremismos, de las guerras mundiales, de las luchas entre los sistemas políticos y de los trágicos sufrimientos sin fin que enlutaron a Europa, el continente del que emanó también la música clásica.

El concierto de apertura llevó directamente al infierno, con Nomos Gamma, compuesto por Xenakis en 1968, un hombre que vivió en carne propia la guerra civil en Grecia. El ulular de las sirenas (vientos-maderas), las descargas de artillería (percusión), la población civil presa del pánico (cuerdas), fagot y tuba completan el cruento, desolador escenario bélico.

Después siguió el poema sinfónico La isla de los muertos una pieza postromántica de 1909, de Rajmaninov, inspirada en el célebre cuadro del pintor suizo Arnold Böcklin. La barca de Carón cruza a los muertos por los ríos infernales en medio de las tinieblas, y gran parte de la travesía es acompañada por un suave, cálido, sublimado sonido de cuerdas.

Nuevamente Xenakis evoca la violencia en Ais, y el barítono Leigh Melrose evoca con su voz terribles escenas vividas en Córcega, donde el compositor griego presenció la muerte de un niño. El miedo, la muerte, la sala de la Filarmónica de Berlín vibraba intensamente con el sonido de las cuerdas. Los mismos músicos de la Orquesta Sinfónica de la BBC parecían embargados por la emoción.

Shostakóvich eligió otro camino en 1945 y defraudó en cierto modo las expectativas de los estalinistas que aguardaban una obra apologética de la patria, tras la Segunda Guerra Mundial. El compositor ruso se refugió en la ironía tratando de mantener distancia frente a todas las crueldades que precedieron a aquella victoria.

La Sinfonía nº 9 es liviana, graciosa, juguetona y vital. El agitado neoclasicismo que parece inspirarla choca contra una música de feria y procura desenmascarar de alguna forma la grotesca caricatura de la doctrina del realismo socialista, con una virtuosa maniobra de diversión que le ahorraría quedar despedazado por la implacable dictadura de Stalin en aquel entonces.

El ambicioso programa de la Musikfest de Berlín incluye, entre otros, conciertos de la Orquesta del Concertgebouw de Amsterdam, dirigida por Mariss Janson, la London Philharmonic, bajo la batuta de Kurt Masur, la Orquesta Sinfónica de la Radio de Berlín, con dirección de Marek Janowski, y la Orquesta Filarmónica de Berlín, dirigida por Sir Simon Rattle, así como por el venezolano Gustavo Dudamel, como director invitado.
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