Discos

Nuevo CD de Sánchez Verdú: música de cámara y solista

José-Luis López López
jueves, 7 de enero de 2010
Inscriptio. Intérpretes: Zahir Ensemble (Alfonso Rubio, flauta; Javier Trigos y José M. Benítez, clarinetes; Gilles Midoux, percusión; Óscar Martín, piano; Francisco Bernier, guitarra; José M. Martínez, violín; Mª Teresa Nawara, viola; Dieter Nel, cello; director, Juan García Rodríguez). José María Sánchez Verdú: Inscriptio, Deploratio IV (Wolfgang Stryi in memoriam) (2005); Arquitecturas del límite (2005); Qasid 3 (2000-01); Giorno dopo giorno (1998-99); Kitab 3 (1998); Deploratio II (Franco Donatoni in memoriam) (2001-02); Estudio para piano solo nº 2 (2007); Machaut-Architektur II (2004). Sello discográfico Verso, DDD, CD VRS 2076, 2009. Notas en español, inglés y alemán por Pedro Ordóñez Eslava.
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Dos evidencias se conjugan en este CD: El reconocimiento creciente que recibe el compositor nacido en Algeciras, residente en Berlín y Profesor de Composición en la Robert-Schumann-Musikhochschule de Düsseldorf (una de las más prestigiosas de Alemania) José María Sánchez Verdú (1968). Y la vitalidad musical sevillana: una ciudad de 700.000 habitantes que cuenta, sólo en el campo de la llamada “clásica”, con formaciones estables como la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla, la Orquesta Barroca de Sevilla y media docena más de conjuntos de Música Antigua; y lo que es más admirable, dada sus dificultades de recepción, nada menos que tres grupos permanentes de Música Contemporánea: Ensemble Solistas de Sevilla, Taller Sonoro, y este Zahir Ensemble, el más reciente de los tres (2005), todos de alta calidad artística. Y ni uno sólo (empezando por el “buque insignia” que es la Sinfónica, como informo en otro lugar de Mundo Clásico, leer reseña) vive una plácida existencia subvencionada: la crisis económica y la impotencia o el desinterés de las instituciones culturales públicas los están amenazando gravemente.

Por ejemplo, el Ciclo de Contemporánea del Teatro Central en La Cartuja, esplendorosa muestra de la modernidad musical durante 12 años, junto con sus homólogas Jornadas de Granada, de aún mayor antigüedad (20 años), con las que comparte programación para optimizar los costes, constaba de diez mágníficos conciertos de primer nivel, que el año pasado bajaron a ocho, y que este, nos tememos, parece que va a ser reducido a cinco.

Pero todos siguen luchando: no sólo para sobrevivivir, sino para mantener y aumentar su nivel de calidad. Y la prueba más reciente es este CD. Tras el de Kairós (música orquestal) de hace un año, y el reciente de Anemos (Gramma), Sánchez Verdú ve grabada Inscriptio, una selección de su música orquestal y de cámara, desde Kitab 3 (1998) hasta Estudio para piano nº 2 (2007). El orden de los tracks del CD es el indicado en la ficha; pero nos referiremos a las obras agrupándolas por semejanzas, dentro de la rica diversidad característica del autor.

Kitab (“libro” en árabe) 3, para flauta, viola y guitarra, y Qasid (qasida, género poético panegírico de la tradición árabe) 3, para clarinete en si bemol, viola y piano, son las dos piezas que evocan las resonancias de la cultura islámica (que constituyen una pequeña parte de la obra total de Sánchez Verdú, contra lo que suelen decir algunos desinformados; pero, aunque fuera cierta tal afirmación, ¿no es, acaso, una tradición de gran belleza, cercana a nosotros como pocas, con permiso de los “neocruzados” anti-islámicos?).

La “indagación en las entrañas del timbre musical”, como escribe certeramente Germán Gan, se manifiesta intensamente en las Deploratio II, para flauta y cello, y Deploratio IV (esta ultima, para clarinete en si bemol solo, titulada Inscriptio, da nombre a todo el CD, in memoriam Wolfgang Stryi, clarinetista del soberbio Ensemble Modern, amigo del compositor y virtuoso de su instrumento, muerto el mismo 2005).

Otras tres obras, de 2004 a 2007, son decisivas para la configuración del estilo de Sánchez Verdú, tal como señala Pedro Ordóñez, con un consumado sentido estructural: las breves Machaut-Architektur II, para flauta, clarinete en si bemol, violín y cello; Arquitecturas del límite, para flauta, clarinete, violín, cello y piano; y el Estudio nº 2, para piano solo.

He dejado para el final, aunque está en el centro (pistas 4, 5 y 6) del disco, Giorno dopo giorno (para flauta -flautín, flauta baja- clarinete en si bemol -clarinete bajo-, percusión, violín, viola, cello y piano), obra que me fascina desde que la oí en directo en el XXIII Festival de Música de Alicante (2007). En ella se demuestra que Sánchez Verdú no sólo es un gran músico, sino una persona extraordinariamente culta: su profunda sensibilidad literaria, pictórica, artística en general..., sus conocimientos interdisciplinares, y su amor por la música de tiempos y culturas diferentes, se reflejan en sus tres movimientos, inspirados en escritores italianos: inmediatamente en Salvatore Quasimodo, pero también en Eugenio Montale e Italo Calvino. Sobre todo (aparte Forse un matino y Giorno dopo giorno), el poema Ed è subito sera está fragmentado en dos al final de la pieza, y sus hondísimos versos (“Ognuno sta solo sul cuor della terra / trafitto da un raggio di sole: / ed è subito sera”: “Cada uno está solo sobre el corazón de la tierra / traspasado por un rayo de sol: / y de pronto anochece”) deben ser recitados “bisbigliato per un istrumentista, lontano, pp”, sobre un si natural ligeramente ascendido en el trío de cuerdas y sobre un leve impulso percutivo, “pppp profondissimo, da sentire solo nell'interno dell'ascoltatore travverso le vibrazioni lontane”, como indica el autor en la partitura... Como el spazi sognanti de Luigi Nono en la interpretación de los eternos silencios de su Fragmente-Stille, an Diotima, para cuarteto de cuerdas...

Zahir Ensemble, bajo la dirección de Juan García Rodríguez, sostiene (de nuevo Germán Gan) toda “la tensión expresiva..., los gestos sonoros, el latido rítmico casi orgánico de esta música”. Intensidad y contención, concentración y equilibrio, fidelidad e inspiración... Mención especial, si es que cabe tal cosa, para los dos músicos que actúan, una vez cada uno, en solo: el clarinetista Javier Trigos y el extraordinario pianista Óscar Martín. Banquete para gourtmets del espíritu de la música.

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