Discos

Opus magnum

Paco Yáñez
lunes, 18 de enero de 2010
Karlheinz Stockhausen: Sonntag aus Licht. Barbara van den Boom, Ksenija Lukič e Isolde Siebert, sopranos. Susanne Otto, contralto. Bernhard Gärtner y Hubert Mayer, tenores. Jonathan de la Paz Zaens, barítono. Nicholas Isherwood, bajo. Sebastian Kunz, voz infantil. Suzanne Stephens, basetto. Kathinka Pasveer, flauta. Frank Gutschmidt, Benjamin Kobler, Marc Maes, Antonio Pérez Abellán y Fabrizio Rosso, sintetizadores. Marco Blaauw, trompeta. Karheinz Stockhausen, proyección sonora. Groot Omroepkoor. Rundfunkchor Köln. SWR Sinfonieorchester Baden-Baden und Freiburg. WDR Sinfonieorchester Köln. Rupert Huber, David Lawrence, Zsolt Nagy, Karheinz Stockhausen y James Wood, directores. Benedikt Bitzenhofer, Stephan Hahn, Günther Kasper, Jan Stellingwerff y Frank Wild, ingenieros de sonido. 8 CDs DDD de 266 minutos de duración grabados en la SWR de Baden-Baden (Alemania), en el Radio Music Centre de Hilversum (Holanda), en la Sülztalhalle de Kürten (Alemania), en el Sound Studio N y en la WDR de Colonia (Alemania), entre octubre de 1999 y enero de 2005. Stockhausen Verlag CDs 58, 67 A-B, 68 A-B, 69, 73 y 74
0,0003613 Continuamos nuestro recorrido por el catálogo de la Stockhausen Verlag, que como su nombre indica, está dedicada a Karlheinz Stockhausen (Mödrath, 1928-Kürten-Kettenberg, 2007), compositor del cual a lo largo de estos últimos meses hemos venido reseñando las óperas que conforman su más ambicioso proyecto: la heptalogía operística Licht (1977-2003). Integrada por Donnerstag aus Licht (1978-80), Samstag aus Licht (1981-83), Montag aus Licht (1984-88), Dienstag aus Licht (1977/1987-91), Freitag aus Licht (1991-94), Mittwoch aus Licht (1995-97) y Sonntag aus Licht (1998-2003), estos siete días de la semana suponen el opus magnum del iconoclasta creador alemán, así como una verdadera summa artis de muchos de sus logros musicales a lo largo de una extensa carrera, tan polémica como inquieta y perseverante en su búsqueda de nuevos derroteros para la creación interdisciplinar contemporánea.

Como séptimo día de la semana que es, Sonntag aus Licht representa el día de Dios, así como la unión de los símbolos que caracterizan no sólo a los dos personajes principales de Licht: Eva y Michael -arquetipos universales de la mujer y el hombre-, sino a toda la humanidad en su conjunto, que aquí se funde en la celebración de esta epopeya operística, que con Sonntag llega a su conclusión final.

Sonntag aus Licht se abre con ‘Lichter - Wasser’, un saludo de 50 minutos de duración compuesto para soprano, tenor y orquesta con sintetizador. Encargo de las Donaueschinger Musiktage, donde fue estrenada en 1999, ‘Lichter - Wasser’ expone las fórmulas de Michael y Eva, asociando 17 instrumentos agudos a las 17 notas de la fórmula masculina y 12 graves a las 12 notas de la fórmula femenina. A través de una serie de duetos de soprano y tenor se van tendiendo puentes que conectan sincrónicamente dichas fórmulas, que a lo largo del saludo no sólo se encuentran sino que se separan también a través de una heterogénea polifonía. Todo ello se desarrolla en un espacio que representa los movimientos del sistema solar, en el que se desplazan los instrumentistas en función de la rotación de los 9 planetas y 61 lunas que lo conforman. Los textos cantados suponen una descripción de las características de dichos cuerpos espaciales, abriendo Licht a un universo por el cual Stockhausen siempre sintió un interés muy personal, como podemos comprobar en tantas de sus obras, además de en su firme creencia de que él mismo era un enviado nacido en Sirius.

‘Engel-Prozessionen’ (2000) es la segunda escena de Sonntag aus Licht, una pieza para coro a capella que de nuevo juega con el espacio del teatro operístico, en el que dispone siete grupos vocales alrededor del público; unos coros de ángeles que se van desplazando hasta su encuentro final. Cada uno de estos grupos se compone de una polifonía a dos voces: una con la fórmula de Eva en los registros más agudos y otra con la fórmula de Michael en las voces graves. Junto a este efectivo vocal, se dispone un coro a tutti que permanece pegado a las paredes trasera y laterales del teatro, y a los que se encomiendan partes vocales de la superfórmula de Licht emanadas de capítulos previos de la heptalogía. No encontramos aquí la radicalidad de un Stimmung (1968), como tampoco su experimentalismo vanguardista, sino un trabajo muy refinado en lo coral en cuanto a planos y polifonías, pero con un sentido más sereno, como parte de las frecuentes plegarias musicales que aparecen en muchas de las composiciones de Stockhausen en sus últimos años. Como en el caso de Stimmung, sí hay una voluntad de interculturalidad muy señalada, a través de textos cantados en siete idiomas diferentes: hindi, chino, español, inglés, árabe, kiswahili y alemán, en los cuales se compendian alabanzas angelicales dirigidas a Dios y relacionadas con cada jornada de Licht.

La tercera escena, ‘Licht-Bilder’ (2002-03) está compuesta para tenor, basetto, sintetizador, proyección sonora, flauta y trompeta -con sus respectivos moduladores de anillo-. Como en ‘Engel-Prozessionen’, hay una voluntad expresa de retomar los capítulos previos de Licht, en este caso a través de los símbolos de cada una de las óperas. Se produce, de nuevo, una disociación entre lo masculino (interpretado por tenor y trompeta) y lo femenino (a cargo de basetto y flauta). Las disociaciones no terminan aquí, sino que afectan a las propias parejas, que se van desglosando en diversas capas sonoras, a través de intervalos temporales. El sintetizador y los moduladores ayudan a crear esta proliferación de motivos tonales y la apariencia de una polifonía mucho mayor que la que podría derivarse de tan sólo cuatro solistas. A lo largo de siete fases se van produciendo estos procesos de discrepancia-simultaneidad, cada una de ellas relacionada con los días de la semana. Como si de la Tercera Sinfonía de Gustav Mahler se tratase, Stockhausen expone aquí su vasta cosmogonía, su visión integradora y panteísta del universo, desde un Montag aus Licht que representa las piedras y el agua, hasta un Sonntag aus Licht que se corresponde con la omnipresencia de Dios en todas las cosas y seres vivos. Un larguísimo recitado va enumerando algunos de estos componentes, ya sean minerales, vegetales, animales, humanos, santos o celestiales, antes de llegar, de nuevo, a las plegarias que transversalmente dominan todo Sonntag.

‘Düfte-Zeichen’ (2002), cuarta escena, mantiene el carácter litúrgico de alabanza a Dios que domina toda la ópera, después de una escena tan coral como ‘Engel-Prozessionen’ y del cuasi-recitativo que fue ‘Licht-Bilder’. Escrita para siete solistas vocales, voz infantil, sintetizador y proyección sonora, como encargo del Festival de Salzburgo 2003, en esta escena las voces cantan a los siete aromas (aunando mitologías de sietes culturas históricas: celta, egipcia, griega, ítalo-germánica, mejicana, india y africana) y signos de cada día de la semana, explicando sus significados reunidos, a modo de verdadero ritual, hasta un final en el que un simbólico y universal niño es conducido a través de los cantos de una contralto -acompañada por las voces de las siete jornadas- hacia un nuevo y mejor mundo. En su recapitulación de algunos de los temas y fórmulas de Licht, se hace evidente que las jornadas más logradas e interesantes de la heptalogía son, quizás, las escritas en los primeros años, como Donnerstag o Samstag, mientras que en las últimas entregas prima una suerte de tautología musical que se mezcla con cierto misticismo hiperbólico en lo religioso, como se puede escuchar en los textos y su progresión hacia una exaltada letanía mariana.

‘Hoch-Zeiten’ (2001-02) es, en mi opinión, la escena más lograda de Sonntag aus Licht desde un punto de vista musical. Escrita para coro y orquesta, en ella se celebran unas bodas entre cinco grupos corales, que entonan canciones de amor en hindi, chino, árabe, inglés y kiswahili, y a los que se asocian cinco grupos orquestales característicos. Ambos conjuntos -coral y orquestal- se emplazan en salas distintas, desde las que interpretan sus partituras en dos ocasiones a cinco tempi diferentes, con lo cual el efecto de superposición de capas, proliferación polifónica y abigarramiento polirrítmico es muy notable y atractivo. En los compases en los que los coros se refieren a esta musical jornada nupcial, los tempi convergen y unifican, con el efecto sorprendente que ello produce, clarificando el sentido de la música y cristalizando el deseo de Stockhausen de una unión de culturas y razas a través de la palabra y la música como espacio común.

Sonntag aus Licht concluye con una despedida, con la ‘Sonntags-Abschied’ (2001-03), música electrónica desarrollada por cinco sintetizadores (con proyección sonora simultánea) que llevan a cabo una versión de la quinta escena de la ópera: ‘Hoch-Zeiten’. Se trata, en concreto, de la parte coral de dicha pieza, para cada una de cuyas cuerdas vocales Stockhausen hace corresponder un sintetizador: sopranos I, sopranos II, contraltos, tenores y bajos. A partir de los cinco lenguajes de los coros, los sintetizadores llevan a cabo un trabajo de adaptación de la sonoridad vocal al timbre de sus instrumentos. Se trata de una polifonía muy abigarrada, que intenta cerrar la ópera compactando la relación entre escenas, aunque el sonido de los sintetizadores no acabe de resultar tan convincente como el producido por las masas corales en ‘Hoch-Zeiten’. Como en anteriores óperas de Licht, los músicos se dispersarían por el foyer del teatro, acompañando musicalmente la salida del público hasta el delicado ‘Sonntags-Lied’ que cierra todo este monumental ciclo, este verdadero Opus Magnum stockhausiano después del cual, lejos de un paralelismo bíblico, Stockhausen no sólo no descansó sino que afrontó otro ciclo de enormes dimensiones: Klang. Die 24 Stunden des Tages (2004-2007), de cuyas grabaciones en compacto también daremos cuenta en nuestro diario.

La interpretación de la ópera es excepcional, y en ella vuelve a destacar todo el elenco de solistas que han ido brindando los estrenos parciales de cada una de estas escenas de Sonntag aus Licht. Tanto las orquestas de Colonia y Freiburg, como los coros holandeses, son especialistas en música contemporánea, y han sido ya numerosas las ocasiones en que han tenido la obra de Stockhausen en sus atriles, un Stockhausen que dirige y supervisa todo el proyecto en cada una de sus versiones; unas lecturas tan exquisitas y perfectas en lo técnico como en lo expresivo, y que han sido realizadas en estudio o en condiciones prácticamente de estreno, con lo cual a la calidad de sus interpretaciones unen el valor histórico de ser primeras grabaciones.

Sonntag aus Licht no conoce todavía su estreno escénico completo, que según nos comunica la Stockhausen Verlag tendrá lugar en la Oper der Stadt Köln, los días 9 y 10 de abril de 2011 (con sucesivas representaciones hasta mayo). Una cita, sin duda, para no perdérsela con uno de los pocos estrenos mundiales pendientes que restan de las obras de Stockhausen.

Como en el caso de las anteriores entregas de Licht, la presentación de esta edición discográfica es ejemplar, aunque aquí no dispongamos de un cofre con la ópera completa, sino que debemos ir comprando escena por escena; un total de 8 discos compactos que encarecen notablemente la adquisición de Sonntag aus Licht. En todo caso, la calidad de las tomas sonoras y lo exhaustivo de los libretos, completamente detallados en alemán e inglés, y repletos de textos explicativos y gráficos de las óperas, recomiendan por sí solos estas ediciones. Sólo queda recordar a aquellos/as que deseen hacerse con estos discos compactos de Sonntag aus Licht, que deben realizarlo a través de la web de la propia Stockhausen Verlag -a la que pueden acceder en esta misma reseña-.

Estos discos han sido enviados para su recensión por la Stockhausen Stiftung
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