Música popular

El auténtico carnaval de la Selva Negra

Juan Carlos Tellechea
viernes, 26 de febrero de 2010
0,0002024 "¡Narrí!!!", vocifera exultante un carnavalero disfrazado de demonio dirigiéndose al público alineado sobre la acera. "¡Narró!!!", contestan alborozados los espectadores al unísono, mientras el frenético ritmo de la disonante música de las bandas de enmascarados (Guggenmusik), con instrumentos de viento y percusión, invade el aire en la llamada "quinta estación del año".

Más de 2.500 carnavaleros, reunidos en un centenar de hermandades (Narrenzünfte) y quince carruajes alegóricos de la región desfilaron este domingo 7 de febrero por las estrechas calles de Merdingen, una pequeña localidad vitivinícola de 3.000 habitantes del Rin superior y la alta Selva Negra (en la región de Baden), siguiendo antiquísimas tradiciones de los alamanes (o alemanes), una de las tribus germánicas que poblaban el suroeste de la hoy Alemania, el norte de Suiza, Liechtenstein, Alsacia y el Voralberg austríaco.

El Narrenumzug (desfile de carnaval), junto con la vendimia, es uno de los grandes acontecimientos por estos lares, rescata parte de los rituales paganos utilizados para ahuyentar a los demonios del invierno y augurar la resurrección de la vida, el arribo de la tibia primavera, con personajes disfrazados de brujas y abominables monstruos, portando máscaras de madera fabricadas artesanalmente.

Algunos de los nombres de estos grupos: Wilde Wieber Schöpfheim (Hembras salvajes de la localidad de Schöpfheim), Höllewesen Freiburg (Seres infernales de Friburgo), Zunft der Seeräuber Titisee (Cofradía de los piratas del lago Titisee) o Teufelsknechte Maulburg (Siervos del diablo de la localidad de Maulburgo) prometen diversión e ingeniosas fantasías.

Familias enteras participan en estos festejos, de una autenticidad apabullante, cuyos orígenes se pierdan en la lejanía de los tiempos y se entrelazan desde el año 58 antes de Cristo con las tradiciones de las bacanales romanas, herederas directas del culto a Dionisio en la antigua Grecia -con sus desfiles de máscaras y personajes cubiertos con pieles de macho cabrío- que dio origen también a la tragedia griega como género teatral.

Las cofradías de carnavaleros vigilan celosamente que los disfraces, máscaras y formas musicales del Fasching o Fasnet o Fasent (carnaval) se sujeten estrictamente a las tradiciones seculares alemánicas, prohibidas por mucho tiempo en la Edad Media, recuperadas a comienzos del siglo XX e integradas ya a la vida moderna en las regiones de fe católica como preparación para el ayuno eclesiástico de cuaresma.



Típicas de Merdingen son las 'Brujas de hollín' (Russhexen), cuyos rostros son primero embadurnados con grasa de cerdo y luego pintados con esa sustancia negra.

El exquisito y ligero vino del Tuniberg, un cerro cuyas laderas cubiertas de vides lindan con las del celebérrimo Kaiserstuhl, corre alegre y generosamente entre las gentes de estas comarcas, acostumbradas asimismo a las singulares delicias culinarias que sin excepción caracterizan su buena mesa.

La Guggenmusik (también conocida como Guggemoseg, Guuggemusig, en Suiza central, o Chatzemusig) o música de las máscaras de carnaval tiene su origen en la costumbre de ahuyentar a los demonios del invierno soplando cuernos de vaca en los valles de la Selva Negra y del Rin superior.

Este género musical fue mencionado por primera vez como tal en el siglo XVI cuando se organizaban desfiles con matracas, cubos de metal, tambores, cencerros o silbatos para espantar a los espíritus malignos de la estación más fría del año. Esta música, tocada con instrumentos de viento y percusión, muy rítmica y contagiosa es disonante, potente, desgarradora, pero invita al bailoteo, a retozar en estos ‘días locos’ que concluyen puntualmente el miércoles de ceniza.
Comentarios
Para escribir un comentario debes identificarte o registrarte.