Chile

Abre la temporada de ópera 2010

Redacción
jueves, 27 de mayo de 2010
Santiago de Chile, jueves, 13 de mayo de 2010. Teatro de la Escuela de Carabineros de Chile. Cavalleria Rusticana, ópera en un acto de Pietro Mascagni. Pagliacci, drama en un prólogo y dos actos de Ruggero Leoncavallo. Regie: Fabio Sparvoli. Escenografía: Giorgio Ricchelli. Vestuario: Germám Droghetti. Iluminación: José Luis Fiorruccio. Asistente de Regie: Rodrigo Navarrete. Elenco de Cavallería Rusticana: Santuzza: Verónica Villarroel; Turiddu: Alfredo Kim; Alfio: Román Burdenko; Lola: Nancy Gómez; Mamma Lucía: Liuna Escobedo. Elenco de Pagliacci: Nedda: Kelly Kaduce; Canio: Badri Maisuradze; Tonio: Román Burdenko; Silvio: Leonardo Neiva; Beppe: Joel Prieto; Campesino uno: Luis Rivas; Campesino dos: Pablo Oyanedel. Coro del Teatro Municipal (director Jorge Klastornick). Coro de Niños del Colegio San Francisco de San Ramón (directora: Laura Núñez). Orquesta Filarmónica de Santiago. Director musical: Marco Guidarini. 1ª función de la Temporada de Opera 2010
0,0001325 Las óperas Cavallería Rusticana y Pagliacci, dos obras de alto impacto teatral y gran contenido musical, iniciaron con gran brillo, en el Teatro de la Escuela de Carabineros de la comuna de Providencia, la Temporada Lírica 2010 de la Corporación Cultural de la Municipalidad de Santiago.

En el caso de Cavalleria Rusticana (Nobleza rústica), de Pietro Mascagni, la obra estuvo marcada por la presencia de tres grandes cantantes de la escena internacional y el regreso a los escenarios nacionales de la gran soprano chilena Verónica Villarroel, quien estuvo en lo suyo, aunque sin brillar en el papel de Santuzza. Junto a ella, y bajo la dirección del maestro italiano Marco Guidarini, en el elenco internacional se lucieron el tenor coreano Alfred Kim (Turiddu) y el barítono ruso Roman Burdenko (Alfio), quien también interpretó a Tonio, en Pagliacci y encabezó la presentación de esta última ópera, con un brillante 'Prólogo'.

Compartieron con ellos el escenario, la destacada mezzo soprano de Ovalle, Nancy Gómez (Lola), y la contralto también chilena, Lina Escobedo, como Mamma Lucia, con interpretaciones correctas y sólidas voces. Burdenko fue sin duda el mejor y el más aplaudido del elenco internacional, sobrio y de poderosa voz. Kim, en Turiddu, confirmó la calidad evidenciada años atrás acá en Santiago.

La composición de Ruggero Leoncavallo, por su parte, contó con la presencia de la soprano norteamericana Kelly Kaduce, en el rol de Nedda, bella y gran cantante, quien ofreció junto al tenor ruso Badri Maisuradze (Canio), una elevada altura técnica en lo vocal y con gran dosis de emoción de su personaje; lo mismo fue brindado por el excelente barítono brasilero Leonardo Neiva (Silvio), y el joven tenor español, Joel Prieto, en el rol de Beppe.

Merecen destacarse el 'Vesti la giubba' y el 'Non, pagliaccio non so' de Maisuradze y el ária de la libertad de los pájaros ('Stridono lassu'), con la magnifica voz de la soprano Kaduce.

La Ópera Estelar -segundo reparto- dirigida por José Luis Domínguez contó con un elenco de primer nivel, que mezcló reconocidas figuras nacionales con internacionales. Para Cavalleria Rusticana, la soprano uruguaya Adriana Mastrangelo (Santuzza) lució una voz potente y además muy expresiva, con gran afinación; el tenor chileno Gonzalo Tomckowiack (Turiddu) tuvo momentos muy felices en sus arias, especialmente en el 'Addio a la mamma'; correcto el argentino Lisandro Guinis (Alfio), quien también interpretó el rol de Tonio en Pagliacci-, al igual que la mezzo soprano Claudia Godoy (Lola) y la contralto Teresa Lagarde (Mamma Lucia). Para Pagliacci, el elenco de la Ópera Estelar estuvo conformado por la mexicana estadounidense Kristin Sampson (Nedda), y los chilenos José Azócar (Canio) y Patricio Sabaté (Silvio), todos ellos muy buenos intérpretes de sus respectivos roles.

Las nuevas producciones de ambas óperas estuvieron firmadas por Fabio Sparvoli, quien acaparó grandes aplausos al igual que en su anterior producción en Chile de El Barbero de Sevilla.

La escenografía a cargo de Giorgio Ricchelli sólo pasable, y el vestuario creación de Germán Droghetti, adecuada. Puntos altos hubo en el acompañamiento musical interpretado por la Orquesta Filarmónica del Teatro Municipal y el Coro del Teatro Municipal, bajo la dirección de Jorge Klastornick.
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