Costa Rica

Celebración universal

Andrés Sáenz
martes, 22 de junio de 2010
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San José de Costa Rica, martes, 1 de junio de 2010. Aula 107 de la Escuela de Artes Musicales (EAM), Universidad de Costa Rica. Homenaje a Chopin. Manuel Matarrita, piano (Yamaha cola entera); Gabriel Goñi, flauta; David Coto, guitarra. Fryderyk Chopin, Variaciones sobre un tema de Rossini para flauta y piano BI 9, Nocturno en mi bemol mayor opus 9 N° 2, y Tres Grandes valses brillantes opus 34. Franz Liszt, ‘Meine Freuden’ de las Canciones polacas. Edvard Grieg, Hommage à Chopin. Piotr Ilich Chaicovsqui, ‘Un poco di Chopin’, de las Piezas para piano opus 72. Alexandre Tansman, Hommage à Chopin. Heitor Villa-Lobos, Hommage à Chopin. Ciclo: Martes por la Noche
0,0001594 La programación novedosa es uno de los méritos de las presentaciones del pianista Manuel Matarrita y lo confirmó el repertorio ofrecido en el recital Homenaje a Chopin, que combinó piezas fuera de lo usual y otras escuchadas con mayor frecuencia.

La actividad, realizada el martes último en la Escuela de Artes Musicales (EAM) de la Universidad de Costa Rica, formó parte de la serie de conciertos Temporada Chopin 2010 con que la EAM se ha unido a la celebración universal del bicentenario del nacimiento del ilustre compositor franco-polaco Fryderyk Chopin (1810-1849).

La mayoría de las obras de Chopin son para piano solo, pero el músico sentía mucha admiración por el compositor Gioacchino Rossini y el estilo bel canto de las óperas italianas influyó sobremanera la escritura cantabile para piano de Chopin.

Un testimonio temprano y quizá no muy conocido de esa admiración son las encantadoras Variaciones sobre un tema de Rossini para flauta y piano, BI 9, compuestas cuando Chopin tenía apenas unos 14 años. El gracioso tema fue tomado del aria al final de la ópera La Cenerentola (La Cenicienta), cuando la protagonista le canta adiós a su vida de criada. Gabriel Goñi es uno de nuestros flautistas más lucidos y su versión de la pieza, acompañado por Matarrita, puso en evidencia la tersura del tono que produjo en su flauta dorada.



Matarrita y Goñi
© 2010 by Jorge Castillo


En seguida, Matarrita brindó lecturas puntuales y sensibles de una selección breve de obras más familiares: el Nocturno en mi bemol mayor, opus 9, N° 2, y los tres Grandes valses brillantes, opus 34, todas piezas que datan de la década de 1830, cuando el compositor dejó Varsovia por París.

El pianista continuó con miniaturas ligadas a Chopin de otros compositores decimonónicos: primero, 'Meine Freuden' (Mis alegrías), arreglo para piano solo de Franz Liszt de la quinta de las seis Canciones polonesas; siguieron el estudio Hommage à Chopin, del noruego Edvard Grieg, que me sonó más próximo al estilo de Schumann que al de Chopin, y 'Un poco di Chopin', parte de las Piezas para piano, opus 72, del ruso Piotr Ilich Chaicovsqui.

Manuel Matarrita concluyó de manera briosa el recital de piano con Hommage à Chopin, del brasileño Heitor Villa-Lobos, un nocturno y una balada escritas en 1949, en ocasión del centenario de la muerte del compositor.

Pero antes de terminar la velada con las piezas de Villa-Lobos, el pianista cedió el escenario a la guitarra del joven David Coto, quien brindó una ejecución algo dispar del Prélude, Nocturne y Valse romantique que forman el Hommage à Chopin (1966), del compositor y pianista francés de origen polaco Alexandre Tansman (1897-1986).

El público que llenó buena parte de la pequeña sala 107 de la EAM recompensó a los intérpretes con aplausos apreciativos.
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