Opinión

Otros siguen los mundiales de fútbol (III)

Maruxa Baliñas
jueves, 14 de octubre de 2010
0,000106 De los intérpretes del 12 de octubre poco puedo decir. No escuché a ninguno en directo, así que sólo puedo reproducir lo que de ellos se dice en el Chopin Express, el periódico del Concurso Chopin. Los dos críticos invitados a dar su opinión en esta ocasión consideraron que el ruso Nicolai Joziainov / Khozyainov tocó muy bien, tiene fuerza y es un pianista muy completo. En cambio el polaco Jacek Kortus y la norteamericana Mei-Ting Sun les parecieron todavía 'verdes' para enfrentarse a un concurso de este calibre. Queda, entre los de la mañana, la japonesa Yuri Watanabe, con un estilo distinto, que fue definido como "muestrario gratuito y sentimiento superficial". la verdad es que, a juzgar por el Nocturno op. 55 nº 2 que tocó en la primera fase, la verdad es que a mí me dió una impresión más positiva.

De los de la tarde, resaltan a Yulianna Avdeeva, a quien se dedica casi todo el artículo.

13 de octubre

El ucraniano Denis Zhdanov (1988) tocó muy bien y parece uno de los pesos pesados del concurso, incluso aunque su curriculum es inferior en premios y conciertos dados al de otros muchos concursantes. Sólo un detalle destaca: actualmente está en la escuela de Imola, donde sólo llegan los mejores. Las Mazurcas op. 56 sonaron estupendamente, sobre todo la segunda. El Vals op. 42 fue impecable, aunque al mismo tiempo sonaba frío, un poco maquinal, le faltaba 'cintura' o ganas de bailar. Reservó para el final de su recital las dos Polonesas, para acabar con la brillantez debida. Y sin embargo Zhdanov no acabó de convencerme: no hay novedades en su enfoque.

Y por supuesto Marianna Prjevalskaya, quien empezó con una poderosa versión de la Balada en sol menor op. 23, con fuerza y sensibilidad según los momentos. Frente a versiones más convencionales, que están abundando mucho entre los concursantes, se nota que Prjevalskaya conoce las convenciones y las tradiciones chopinianas -el 'museo de la historia'- y que selecciona objetiva y conscientemente entre ellas aquello que le interesa y conviene a su propia reinterpretación de la Balada. Tocó luego las cuatro primeras Mazurcas del op. 24, o por lo menos supongo que las tocó, porque cuando estaba en la tercera ¡¡perdí la conexión!! Y aquí acaba mi reseña, con el disgusto que se pueden suponer que me dió no poder seguir su prueba entera.
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