Entrevistas

Un café con Rockwell Blake

Paco Bocanegra y Pedro Coco

viernes, 24 de agosto de 2001
Rockwell Blake ha regresado al Rossini Opera Festival [ROF] después de cinco años de ausencia. Afable, distendido y haciendo gala de buen humor, internauta confeso interesado en esta revista, el tenor estadounidense se prestó a conversar con los corresponsales de Mundoclasico.com en el salón el hotel Clipper, donde ofreció su particular visión de la evolución del ROF, las nuevas generaciones de cantantes, la producción en que participa o sus próximos compromisos.Pregunta Su relación con el ROF ha sido muy estrecha desde los primeros años ¿Qué ha representado en su experiencia personal como cantante?Respuesta En efecto, mi debut se produjo en 1983 (con Mosè in Egitto, donde interpretaba a Osiride). Fue para mí un honor presentarme en Italia con este festival. Era algo que quería hacer desde que tuve la primera noticia, en América, aunque no sabía cómo. La oportunidad me llegó de la mano de C. Scimone a través de M. Horne, quien le había hablado favorablemente de mí. Gracias a ello pude trabajar con Scimone en Lisboa (precisamente con Mosè) y después de aquella experiencia me sugirió para el ROF. Posteriormente regresé dos años seguidos (1884-5) después alguno sí, otro no... (1987-88, 1991, 1994 y 1996)Mantuve siempre un vínculo muy natural con una organización que siempre promocionaba los nuevos valores, un hecho que me parece fundamental porque las instituciones deben tener una vida mucho más larga que los cantantes, manteniendo una continuidad y nutriéndose de aquellos recursos que la posibiliten... Mi sensación personal cada vez que vengo a este festival es la de un miembro de la familia que regresa al hogar después de algunos años de ausencia.P Desde ese puesto de primera fila, ¿Cómo contempla la evolución del ROF en estos veinte años?R Humm... Es difícil de valorar. Actualmente, con el Teatro Rossini cerrado por restauración, lo encuentro en una situación no del todo firme, como la de la bailarina de anoche haciendo sus tournées (Blake bromea haciendo referencia a Le Nozze di Teti e di Peleo, incluido en el programa del ROF y escenificado en un teatro al aire libre en la Villa Caprile en las afueras de Pesaro, donde el tenor interpreta a Júpiter). Están aquellos felices de haber empleado la Villa Caprile para los espectáculos y otros, sin embargo, están en contra... ¡La política! Aunque esto no tiene mucho que ver con nuestra labor como cantantes.Era inevitable atravesar este momento una vez cerrado el teatro... Para mí, la organización, con el maestro Zedda, que ha regresado, el superintendente Mariotti, que se ha prestado, y con la Fundación, siempre trabajando para preparar nuevas ediciones críticas, parece que se está creando una base de normas sobre las que desarrollar una dirección que todavía no está clara, después de unas ediciones con mayor éxito que otras... Parecería lógico que al éxito que obtiene la labor de una organización seguiría un éxito en los espectáculos propuestos para el público, pero no siempre es así. Los problemas sobre el escenario y detrás del mismo son bien diferentes.P En el Palafestival ofrecen una nueva producción de Il Viaggio a Reims cuyo reparto se compone de una interesante muestra de voces jóvenes ¿Cuál es su opinión respecto a las nuevas generaciones de cantantes?R Veo sobre todo un momento de cautela. Los cantantes quieren hacerlo todo correctamente y si sienten que no llegan a comprender cómo actuar ante una determinada situación ofrecen poco. Sin embargo, cuando yo me encontraba en compañía de cantantes como Horne... ¡ella lo hacía todo! (Blake traza un amplio gesto con la mano) También se puede discutir el gusto con que se acercaba a esto, pero siempre era muy fiel a sus ideas.Tuve la ocasión de asistir al ensayo general de La Donna del Lago (nueva producción del ROF de la presente edición) y sí, había cadencias, cambios de color en las voces... pero encuentro cierta cautela, cierta frialdad, no en este caso particular, sino en general. Ahora se hace más honor a la importancia del compositor que a hacer vivir la música. En muchas ocasiones jóvenes con los que he cantado me han preguntado: '¿qué tal hoy? He intentado tal cosa, pero estaba tenso' Yo les respondo que deben investigar, expresarse, no parapetarse tras la corrección...No he podido ir a ninguna función del Viaggio. Conozco a la Cantarero, que me parece muy buena, pero me ha sido imposible oírla porque debo descansar tras los ensayos y conservar la poca voz que me resta... (risas)P Pero Ud. es conocido por su prodigiosa técnica. Ahora, por ejemplo, recuerdo cómo protagonizó la exhumación de la célebre aria 'Cessa di piú resistere' en el MET en 1989, y que en Le Nozze di Teti e di Peleo anoche tuvimos anoche la posibilidad de escucharle... ¿Cómo fue el proceso de adquisición de esta técnica?R Bueno, fueron mis profesores quienes sintieron en mi voz la capacidad de realizar agilidades, y durante años estuve gorgheggiando... ¡Qué aburrimiento! (risas) Pero mucho más tarde me di cuenta del bien que me hizo. Durante algunos años quise hacer Rodolfo, Calaf, Mario... ¡Cuando se es joven se es también ambicioso! (risas) Pero me di cuenta de que no era el camino a seguir y volví a los preceptos de mi profesora, recuperando los agudos perdidos y las agilidades. Fue un viaje en el que me desvié para más tarde volver al camino por el que empecé.P ¿Ha contemplado la posibilidad de dedicarse a la enseñanza en un futuro?R Estoy pensándolo, porque me interesaría recuperar el lenguaje perdido de los profesores. Ahora veo muchos jóvenes que cantan sobre sus dotes naturales utilizando tan sólo dos o tres de los múltiples recursos que ofrece la técnica. Desde mi punto de vista hoy se enseña poco, han desaparecido los valores y se instruye según el gusto de la industria y el público. Predomina el gusto anglosajón que quiere un sonido concreto reproducible sin que el profesor se esfuerce demasiado. Sólo se debe colorear la voz con ese sonido, se mete un poco de oscuridad sobre la misma y si se consigue llevar a toda la extensión ya se está preparado. Queda cantar bien los agudos de 'Si, mi chiamano Mimì' y se ha hecho una carrera.P Sí, pero ¿Cuánto aguanta una voz con esa preparación?R Esa es la pregunta, en efecto. Mi profesora (Renata Carisio), después de tres años, me dijo 'ahora debes nadar solo, tu garganta entiende lo que le he enseñado, ahora debes desarrollarlo intelectualmente' Y tenía razón. Aún así su formación no fue completa. La obtención de una buena técnica es mucho más complicada. Este desafío me empujó a ir más allá e investigar en las tradiciones, la escritura... Querría, cuando me retire, más que ser profesor, seguir a una o dos voces solamente, pero ya veremos. Además estoy considerando escribir un libro en el que anime a los jóvenes a estudiar solos para ampliar su técnica, como hice yo. Es una fatiga tremenda, pero quien consiga esto disfrutará de una larga carrera.P Un tema siempre de actualidad en los últimos años es el de la posición alcanzada por el mercado discográfico y su modo de condicionar al mundo de la óperaR Hace quince años yo preveía que llegaría el momento en que el micrófono se convertiría en la figura predominante que decidiera. El micrófono no es el oído humano, no estamos en el teatro. La industria, sin embargo, está quebrando. DECCA, por ejemplo, ya no graba clásica, y es una pena, porque estamos en el momento justo en el que la tecnología está a nuestro servicio. Si ahora el micrófono es quien manda, llevémoslo a los teatros. Cantemos como si fuera un espectáculo de rock, con los altavoces dentro del teatro. Hagamos sólo un tipo de canto para el micrófono que sustituiría el del teatro. De todos modos esto es muy costoso, porque hay que llevar técnicos a los teatros.P ¿Acaso sería la ópera más verdadera de este modo?R ¿Más verdadera? ¡No! Es la opinión desde el punto de vista de la industria. No tomo la postura de otros colegas que están en contra de la tecnología, con lo que sí estoy de acuerdo es en que la tecnología ha llevado a una especialización. Por ejemplo, no podría cantar Cavaradossi como Corelli ni lo haría. Muchas veces me han preguntado ¿Por qué no Nemorino? Y yo digo: 'es un personaje de Pavarotti... ¡Nemorino es suyo! ¡Yo preferiría escucharlo a él que a mí!' (risas)P De nuevo topamos pues con el imperio de las leyes del mercado...R En efecto, sobre todo cuando las discográficas van a la quiebra. El futuro varía por un hecho de economía antes que por los gustos del público.P Ud. ha desarrollado una carrera internacional con éxito. No es el caso de muchos cantantes que, aún siendo extraordinarios -pensamos por ejemplo en su compatriota B. Sills- no encontraron aceptación en el extranjero ¿Cómo percibe esos matices que diferencian los gustos del público europeo y americano en el modo de producir y vivir la ópera?R Hay diversos gustos, por supuesto. En América se prefiere un tipo de canto diferente del que se prefiere en Italia. Pero no veo problemas en cantar allí de un modo y aquí de otro, se puede conseguir con una buena técnica. En EEUU existe ahora un público nuevo que no ha escuchado a los cantantes de antaño. Prefieren la morbidez de una línea redonda, oscura... En Francia, sin embargo, quieren escuchar también su lengua pronunciada adecuadamente, lo que no siempre permite obtener esa morbidez. En Italia el idioma es brillante y, si se canta con morbidez, la lengua... ¡no existe!En cuanto a los montajes teatrales en Europa, fuera de Italia, se aprecia la vanguardia, las cosas innovadoras, y sin embargo en EEUU no se acogen bien en general, se consideran provocativas. Se hacen algunas, pero la reacción del público suele ser contraria excepto por parte de algunos jóvenes.P En una entrevista dijo que el cuerpo humano se comporta como un péndulo y que en el caso de los cantantes se produce un cambio de sentido importante hacia los 45... ¿Cómo está viviendo esta evolución de su voz y en qué medida afecta a su carrera, a su acercamiento a los nuevos roles, como Júpiter de Le Nozze di Teti e di Peleo?R Sí, en efecto. Un bailarín a los 32 años deja de bailar. Al llegar a los 45 nuestro cuerpo cambia y el cantante debe encontrar un modo de acompañar ese cambio. Ciertamente me afecta, porque ahora me conozco mejor. Es una evolución que te da unas cosas y te quita otras. Son cambios perceptibles en un tenor que indican el momento de dar el paso de cantar don Ramiro de Cenerentola a Lohengrin, pues con la edad se gana en resistencia frente a ciertos papeles fatigosos. Aun así, hay jóvenes que cantan Ramiro y prueban alguna fatiga con los agudos, pero a pesar de ello se sienten con fuerza para hacerlo dos veces seguidas. Por eso creen que pueden cambiar de categoría.P Un error fatal...R Sí, pero ¡lo cometen tantos! En mi caso particular encuentro que en lugar de oscurecer el sonido tiendo a aligerarlo, y en lugar de producir un sonido más largo y firme intento dosificar los acentos, eficaces para describir las mismas cosas... Descubro, escuchando las grabaciones, que no tengo la necesidad de meter esa oscuridad en el timbre para un personaje como el de, por ejemplo, Júpiter de Le Nozze, como tendría que haber hecho hace 10 ó 20 años, para transmitir la impresión de importancia y autoridad del personaje. Ha sido una experiencia interesante porque, después de muchísimos ensayos, tras lo que pudimos establecer un diálogo con Pizzi, comprobé que se había introducido un poco de la vida del teatro sobre el escenario en el espectáculo: los encuentros, las discusiones entre cantantes, técnicos, bailarines... A mis 50 años la voz ha adquirido, pues, otro color. Con la edad por lo tanto llegan una serie de cosas que te invitan incluso a repasar... por ejemplo el duque de Rigoletto que hice de joven.P Por último queremos preguntarle sobre su experiencia en teatros como el del Liceu o especialmente A Coruña.R Me gustó mucho A Coruña por ser un lugar joven, donde hay vitalidad y se aprecia otro aspecto ante un futuro prometedor lleno de posibilidades. Es como ver el mundo con los ojos de un niño de doce años. Me gustan estos ambientes llenos de energía en lugar de, por ejemplo, Viena, donde desde el portero o el peluquero al músico se sienten todos inmersos en la fatiga de la rutina... ¡Odio la rutina! (Risas) por eso me entusiasmo ante perspectivas nuevas como la de A Coruña. Y en general en toda España, donde estuve por ejemplo en La Zarzuela, siempre un poco en lucha por la supervivencia. En el Teatro Real, donde conozco a algunas personas, siendo también un teatro 'nuevo' se palpa una atmósfera llena de ilusión. Tampoco sentí nunca en Barcelona la rutina, donde sí pude apreciar que existía una tradición bien arraigada.P ¿Volverá a visitar España pronto?R ¡Sí! Tengo proyectado volver a A Coruña con Il Viaggio a Reims y L'italiana en Argel, donde cantaré de nuevo junto a Ewa Podles.

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