Estudios fonográficos

Anemos, segunda hornada

Paco Yáñez

sábado, 1 de octubre de 2011
Cristóbal Halffter: Cuartetos de cuerda 2 ‘Mémoires’ y 7 ‘Espacio de silencio’; Con bravura y sentimiento; Zeitgestalt. Arditti Quartet. François Eckert, ingeniero de sonido. Un CD DDD de 51:37 minutos de duración grabado en la All Saint’s Church de Londres, en febrero de 2010. Anemos C33007. Luis de Pablo: Casi un espejo; Passio. Roberto Balconi, contratenor. Georg Nigl, barítono. Coro maschile del Teatro R. di Torino. Orchestra Sinfonica Nazionale della RAI. Juanjo Mena y Gianandrea Noseda, directores. Maurizio Trevisan y Giuseppe Casasanta, ingenieros de sonido. Un CD DDD de 57:08 minutos de duración grabado en el Auditorium RAI y en el Auditorium “Giovanni Agnelli” de Turín (Italia), el 29 de junio de 2005 y el 12 de abril de 2007. Anemos C33008. Alfredo Aracil: Epitafio de Prometeo; Giardino - Notte; Paisaje invisible I & II; Adagio con variaciones (sobre un adagio de Hugo Wolf). Orquesta Sinfónica de RTVE. Adrian Leaper, director. Javier Monteverde, ingeniero de sonido. Un CD DDD de 55:54 minutos de duración grabado en el Teatro Monumental de Madrid, en julio de 2010. Anemos C33009. Benet Casablancas: Alter Klang; Tres Epigramas; Darkness visible. Orquesta Nacional de España. Josep Pons, director. Bertram Kornacher, ingeniero de sonido. Un CD DDD de 49:12 minutos de duración grabado en el Auditorio Nacional de Madrid, en junio de 2010. Anemos C33010. Santiago Lanchares: Castor y Pollux; Cuaderno de estilos (tres piezas). Miquel Bernat, percusión. Ananda Sukarlan, piano. Manuel Mohino, ingeniero de sonido. Un CD DDD de 59:02 minutos de duración grabado en la Academiezaal de Sint-Truiden (Bélgica), en febrero de 2010. Anemos C33011. Juan Lucas y Carlos Céster, productores ejecutivos para toda la colección. Distribuidor en España: Diverdi

Poco más de un año ha pasado desde que en Mundoclasico.com [leer aquí] reseñamos el lanzamiento del sello Anemos, que auspiciado por el sello Glossa y la distribuidora Diverdi, con el apoyo del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música, sacaba al mercado seis notabilísimos compactos entre los que figuraban algunos de los más destacados discos de música contemporánea del 2009, como los dedicados a José María Sánchez-Verdú (Anemos C33006) o a Francisco Guerrero (Anemos C33001).

Transcurridos estos meses, Anemos presenta su segunda hornada, con cinco compactos de diversos autores y estilos, de nuevo en cuidadas interpretaciones y magníficas ediciones, que sin embargo no presentan, en cuanto a excelencia compositiva, los mismos niveles que habíamos disfrutado en la serie inaugural del sello; una iniciativa a todas luces necesaria y ejemplar, cuya continuidad sería importantísimo no descuidara el INAEM si realmente pretende apostar por la difusión de nuestra música actual, habida cuenta las elogiosas reseñas que estos compactos han venido cosechando en los medios tanto españoles como extranjeros.

Cristóbal Halffter (Anemos C33007)

De nuevo aparece la crucial figura de Cristóbal Halffter (Madrid, 1930) en esta segunda hornada de Anemos, con el segundo volumen de sus cuartetos de cuerda. El viaje desde el silencio y hacia el silencio que describe el Cuarteto de cuerda Nº2 ‘Mémoires’ (1970) es también un viaje desde la historia y a través de la historia, concebida como rizoma, como estructura defensiva contra un olvido inexorable. En esa deriva, y desde una de sus ramificaciones, se inserta Halffter en el repertorio germánico, ámbito del que ha extraído buena parte de los criterios estilísticos que han marcado su credo como compositor. Al igual que Peter Ruzicka -y con una estética muy próxima por momentos-, Halffter rescata el eco beethoveniano en Mémoires, tanto como cita -del opus 135 del sordo genial-, como inspiración en el arte de la fuga, actualizada en una pieza escrita para celebrar los doscientos años del compositor de Bonn. Pieza de gran madurez y belleza, este Segundo cuarteto.

Con bravura y sentimiento (1991) nace como homenaje a Alfred Schlee, responsable de la Universal Edition -en la que Halffter ha publicado buena parte de su catálogo-. Se trata de una breve pieza vehemente, vibrante e incisiva, que aúna un gesto expresionista y los espacios para la introspección. Similar tónica preside Zeitgestalt (1996), una de las muchas obras concebidas para celebrar los noventa años de Paul Sacher, y en la cual una abigarrada polifonía en los pasajes en fortissimo alterna con episodios en suspensión que dibujan la(s) forma(s) del tiempo como un proceso de contracción e impulsos dinámicos, de aventura y reflexión, de ‘caos’ y calma.

Por último, el reciente Cuarteto de cuerda Nº 7 ‘Espacio de silencio’ (2007) vuelve a hacer uso de la cita, una constante en Halffter durante las últimas décadas, que tanto nos remite a la construcción de puentes hacia el pasado, buscando un tronco y columna vertebral para su discurso, como a cierta nostalgia de tiempos pretéritos, incluso de los momentos no vividos. Las Coplas por la muerte de su padre, de Jorge Manrique, son utilizadas de forma epigramática por Halffter, con el objetivo de dotar al intérprete de un marco conceptual para profundizar en la obra. La presencia de Manrique es recurrente en el catálogo del madrileño, que a través de esta figura literaria viaja al Renacimiento musical, insertando en Espacio de silencio motetes de los siglos XV y XVI, para recorrer asimismo la historia a través del uso de arco al modo barroco, procesos fugados, etc., hasta llegar a la microtonalidad y a una integración global que hacen de este último capítulo de los cuartetos de Halffter todo compendio de cómo la música ha fluido a lo largo de los últimos siglos.

Al igual que en el primer volumen (Anemos C33005), las interpretaciones corren a cargo del inmenso Arditti Quartet, quizás el conjunto que mejores resultados ha extraído de las partituras de cámara del compositor madrileño en los últimos años, incluso por delante del Leipziger Streichquartett -últimamente los más habituales defensores de los cuartetos de Halffter-. Sus lecturas son exquisitas en todos los aspectos: desde la sutileza con la que abordan las citas beethovenianas y su desintegración en Mémoires, hasta los entramados polifónicos más complejos que Halffter construye en estas obras, sin duda entre lo mejor de su producción. Versiones referenciales, por tanto, llamadas a sentar cátedra en estas densas partituras enraizadas en la tradición más sólida.



Luis de Pablo (Anemos C33008)

Otro de los compositores españoles más relevantes durante los periodos del franquismo y la transición fue el vasco Luis de Pablo (Bilbao, 1930), del que escuchamos dos recientes trabajos orquestales. El primero de ellos, Casi un espejo (2003-04), presenta una exhuberancia bergiana por momentos, una fuerza en el discurso instrumental que se acrecienta entre el primer (‘Ostinato’) y tercer (‘Penumbra’) movimientos, de algún modo ligados entre sí por una evolución de materiales; mientras que el segundo (‘Retiro’), fiel a su denominación, supone una suerte de suspensión y trance introspectivo con ecos de la mística española. Aun cargada de ecos de un modo de comprender la música en creciente desuso, considero la estética de Luis de Pablo mucho más vigente en el aparato instrumental que en el vocal, donde encontramos evidentes síntomas de agotamiento en su creatividad, al tiempo que una mirada a través del retrovisor que resulta algo cansina, buscando lo que él mismo define como un "lirismo muy personal". Así me lo había parecido la recientemente editada por Stradivarius (STR 33830) Los Novísimos (2003), y me lo vuelve a parecer ahora la casi contemporánea Passio (2005-06).

Declaraba el mes pasado Luis de Pablo, en una entrevista con Ismael Cabral para El Correo de Andalucía, que “siempre me ha obsesionado lograr que nuestra lengua, el español, suene especialmente cantable cuando se enmarca en una obra lírica”; pues bien, este cantable se ha ido transformando, con el paso del tiempo y por influencia de la ópera, en una línea que busca más una claridad lírico-expositiva que una investigación en la voz como recurso sonoro, lo cual ha derivado en un empobrecimiento artístico de la música vocal del bilbaíno. Con todo, de nuevo el tejido tímbrico, los patrones rítmicos, la selección de poemas de Primo Levi, la visceralidad de ciertos ataques percutivos, etc., siguen deparando momentos de interés, vehemencia y personalidad musical que se disfrutan, aunque quizás no alcancen al mejor Luis de Pablo de décadas pretéritas.

La interpretación de ambas obras tiene en común a la Orchestra Sinfonica Nazionale della RAI, en el caso de Casi un espejo a las órdenes de Juanjo Mena, y en Passio bajo la dirección de Gianandrea Noseda. Se trata de la misma orquesta que encargó estas obras a Luis de Pablo, por lo cual con su grabación se cierra una suerte de ciclo con resultados notables en lo interpretativo, aunque no a la altura del binomio que lograban Halffter y los Arditti en el primer compacto.



Alfredo Aracil (Anemos C33009)

Pasando ya a compositores nacidos en los cincuenta, el tercer disco de esta segunda remesa de Anemos está dedicado a Alfredo Aracil (Madrid, 1954), del cual escuchamos una selección de obras orquestales que abarcan trece años de su carrera creativa. Epitafio de Prometeo (2006) es la primera de ellas, una obra de reminiscencias arcaicas, mágicas, secretas. Según Juan Ángel Vela del Campo, en ella Aracil concita ecos de Hildegard von Bingen y del himno latino Veni creator spiritus, además de poner en juego células interválicas y rítmicas con proporciones 2/59, 2/89 y 4/11, derivadas de las relaciones de masa, periodo orbital y velocidad entre Saturno y su satélite Prometeo. Todo ello conforma una suerte de deriva orquestal oscura, siniestra y que tras un comienzo con sonoridades atractivas va decayendo un tanto hacia un discurso convencional de reminiscencias tradicionales. Ese espectro, el del eco de la tradición, es un caldo de cultivo constante para Aracil, y esta selección de obras de nuevo nos lo muestra, quizás con especial claridad en Giardino - Notte (1994), con sus asomos del Don Giovanni mozartiano; o en el bellísimo Adagio con variaciones (sobre un adagio de Hugo Wolf), de 1996, una pieza en la que los ecos no sólo provienen del malogrado Wolf, sino de su idolatrado Wagner a través del hipnótico tema de Lohengrin. Belleza en estado puro, la de este pa(i)saje musical, aunque de inventiva y riesgos ensanchando los límites de esa tradición no ande precisamente sobrado; como tampoco lo está Paisaje invisible (1999), del cual escuchamos aquí su primera y segunda parte.

La Orquesta Sinfónica de RTVE, dirigida por Adrian Leaper, se encarga de dar forma a las piezas de Alfredo Aracil. Vuelve a congratularnos la soltura con la que la formación madrileña aborda el repertorio actual, algo que ya me sorprendiera de forma muy grata en junio de 2008, cuando interpretaran en versión de concierto la complejísima Das Mädchen mit den Schwefelhölzern, de Helmut Lachenmann. La renovación que ha llevado a cabo Leaper de su plantilla y una creciente (aunque aún mejorable) inserción de repertorio actual, nos permiten escuchar una orquesta de técnica depurada, sentido moderno en sus ejecuciones y una convicción que nos contagia en estas audiciones, lo cual no es poco.



Benet Casablancas (Anemos C33010)

Del catalán Benet Casablancas (Sabadell, 1956) escuchamos tres composiciones marcadas por agudos contrastes, una inmensa potencia expresiva y un aroma netamente henzeano. Las obras más antiguas del programa, los Tres Epigramas (2001) y Alter Klang (2006), parecen estar unidas por ciertos lazos estéticos, por unas agudas alternancias entre lo camerístico y lo sinfónico, asociadas a procesos de delicados trazos muy cromáticos, de inspiración casi pictórica -la propia Alter Klang utiliza el título de un cuadro homónimo de Paul Klee-, por un lado, y a una ferocidad expresionista y torrencial, por otro. Darkness visible (2008) nos sitúa en otro contexto, en un periodo de mayor refinamiento técnico por parte de Casablancas, especialmente en lo referido al timbre y su función estructural dentro de una composición para gran orquesta. De nuevo, el título de esta obra proviene de una de las grandes voces de la tradición cultural europea, en este caso del Paradise Lost de John Milton, citado a su vez por Fernando Pessoa en su relato A hora do diabo. Estos precedentes llevan a Casablancas a un ambiente nocturno en el que una cierta suspensión extática es cruzada por luminiscencias e ideas inquietantes, configurando un entramado más rico en sus principios compositivos, más sutil y depurado. Importante grabación, además, esta de Anemos, por cuanto la obra aún no ha sido estrenada en concierto, por lo cual podemos considerarnos el público de su estreno en cada una de nuestras audiciones.

Las obras de Benet Casablancas son abordadas por una Orquesta Nacional de España de una contundencia aplastante a las órdenes de su titular, Josep Pons. Grabadas en junio de 2010, estas versiones son otro ejemplo del crecimiento que la ONE ha experimentado desde la llegada de Pons al podio madrileño, en el que ha venido renovando repertorios y puliendo un sonido orquestal que podemos calificar a día de hoy como de los mejores de España, en especial en lo que al repertorio contemporáneo se refiere. Aún queda mucho camino por recorrer; los inmensos tutti de Casablancas quizás podrían mostrar una mayor personalidad en las voces de sus abigarradas polifonías, pero el grado de musicalidad llega a un buen notable, que no es poco, y a hacernos disfrutar de estas tres piezas tan vehementes como portadoras de colores y matices escondidos.



Santiago Lanchares (Anemos C33011)

Por último, de Santiago Lanchares (Piña de Campos, 1952) escuchamos su vasto ciclo Castor y Pollux (2004-09), un trabajo para ballet que, como es habitual en el palentino, se sitúa en la encrucijada de muchas influencias y rutas estéticas. Compuesta para piano y percusionista (a cargo de vibráfono y marimba), no me parece, ni mucho menos, una de las obras más logradas e interesantes de Lanchares, que aquí se mueve en un terreno que va desde una suerte de minimalismo ‘alla española’ a numerosas influencias que gravitan sobre su aparato estético, concitando desde ecos de Ravel a Albéniz. Un concepto general muy programático, incisivamente rítmico (tanto en piano como en percusión) y con especial atención a una melodía cantabile y colorista, sirven de trasunto musical a las andanzas de los gemelos espartanos. A partir de Castor y Pollux, Lanchares incluye en el Cuaderno de estilos (2009) tres piezas compuestas para piano que escuchamos como ‘epílogo’ a este compacto. Loable colaboración del palentino con la Fundación Música Abierta, estas breves piezas están destinadas a niños y jóvenes con problemas de motricidad en la mano derecha, por lo cual se pueden imaginar su carácter didáctico. Ello no exime una refinada musicalidad, un evocador carácter infantil y una nueva apuesta por lo cantabile para vertebrar un discurso muy accesible.

Las interpretaciones de estas piezas corren a cargo del pianista indonesio Ananda Sukarlan, al que se suma Miquel Bernat en la percusión para Castor y Pollux. Nos encontramos con dos de los músicos que más han apoyado la creación y difusión de nuestra música actual en las últimas décadas, y que en este compacto vuelven a demostrar los motivos que los han llevado a tal posición. Aunando un refinado y sensible lirismo a su habitual escrupulosidad técnica, consiguen versiones muy bellas y compactas, aprovechando muy a su favor el hecho de que no se trata de una música de especial complejidad para dotar de un alto vuelo poético a su propuesta.

De nuevo, las tomas sonoras son de muy diversa procedencia para cada disco, tanto geográfica (Bélgica, Inglaterra, Italia y España), como técnicamente, si bien todas presentan unos niveles de calidad altísimos en cuanto a claridad, presencia, definición espacial y ausencia de ruidos de fondo. Impecables, a todas luces y oídos, con ejemplos de verdadera excelencia fonográfica, como en los compactos de Halffter o Lanchares.

La presentación de estos discos vuelve a estar confiada a Valentín Iglesias, y de nuevo permiten la personalización de sus carátulas, algo que ya había sido una de las señas de identidad en cuanto a apariencia de la primera hornada. Notas documentadas y exhaustivas, biografías y fotografías de autores y músicos, vuelven a caracterizar estos libro-CDs.

Un nuevo paso, así pues, en la compleja y ardua normalización de la música actual española en formato discográfico, un terreno en el cual acumulábamos un hiriente retraso con respecto a Europa que parece estar siendo poco a poco subsanado con iniciativas tan inteligentes y arriesgadas como éstas. Esperemos que el nuevo director del INAEM sea consciente de la importancia que tienen estos compactos para los muchos melómanos que en la geografía española no vivimos en los escasos centros neurálgicos de la música de hoy, y que nos permiten (aun en el pálido reflejo que es la grabación con respecto al directo) hacernos una idea de cómo se mueve nuestra creación musical contemporánea... ¡Que conozcamos (y pronto) una tercera remesa!

Estos discos han sido enviados para su recensión por Diverdi

Comentarios

Para escribir un comentario debes identificarte o registrarte.