España - Andalucía

Apuesta interesante

Germán San Antonio

viernes, 25 de febrero de 2011
Jerez, sábado, 19 de febrero de 2011. Teatro Villamarta. El cazador furtivo (Berlin, Schauspielhaus 18 de Junio de 1821), libreto de Johann Friederich Kindergarten basado en el libro de Los fantasmas de Johann August Apel y Friederich Launn. Música de Carl Maria Von Weber. Direccion de escena: Marek Weiss. Escenografia: Marlena Skoneczko. Intérpretes: Tomasz Rak (Ottokar), Slawomir Jurczak (Kuno), Marta Wylomanska (Agata), Marta Boberska (Aennchen), Andrzej Klimcak (Kaspar), Leszek Swidzinski (Max), Dariusz Gorski (Ermitaño), Tomasz Rak (Kilian), Jerzy Mahler (Samiel). Coro y orquesta de la Ópera de Cámara de Varsovia. Dirección de orquesta: Rubén Silva. Aforo 80%
Abierto el telón, presenciamos una comitiva de cazadores que nos apuntan. Atención, reclaman nuestra atención... ¡fuego!.

El espectador se ve apabullado ante un comienzo coral de cuidada elaboración. Las voces del coro de la Ópera de Cámara de Varsovia inundan la sala. Potente, empastados y con un alto nivel de profesionalidad, nos acorralan en una secuencia de números que pretenden situar al oyente ipso facto en la atmósfera de la trama.

El reparto de cantantes intenta transmitir y narrar una obra que carece de la profundidad psicológica de otras obras coetáneas, pero no obstante, el buen hacer y la correcta medida de la interpretación sirvieron para ensombrecer esos pequeños lunares estilísticos de la obra.

En cuanto al nivel de solistas, correctos todos y eficaces en sus movimientos escénicos así como en su participación actoral.

Estos amigos polacos nos han llegado de León, donde hace pocos días interpretaron la misma pieza. Nos encontramos pues ante una de tantas propuestas itinerantes (¿buenas para estos tiempos de crisis?), que recorren las ciudades 'menores' y que permiten acercar a tod@s la ópera.

En esta ocasión, me alegra sobremanera que se haya buscado un producto, que sin dejar tal vez de ser más económico (sobre todo en lo tocante a la escenografía, reducida a su más mínima expresión), se oferta como una coherente propuesta. En ella, el cuidado de la orquesta en cuanto a los tempi, a los matices y a la traslación de la partitura al oyente se presentó como un garante para el disfrute de una noche fría pero apacible.

Carl Maria con Weber, ¿creería intuir en esta obra el inicio de una nueva andadura en la opera alemana?

De manuales y ensayos se saca la idea de la inspiración paradigmática que para compositores como Wagner supuso El cazador furtivo. Se reclama en este sentido una búsqueda del continuo musical y una progresiva unidad de los momentos recitados y el aria propiamente dicha. El hecho cierto es que, a pesar de los fragmentos hablados, el espiritu que envuelve pretende conseguir dicha unidad, para establecer este hecho como un elemento diferenciador frente a posturas más meridionales como la italiana.

En lo estrictamente musical, esta obra no se caracteriza por un melodismo 'a la italiana' ni sugerente. (la trama también es un obstáculo en este sentido). No obstante, y sobre todo en los momentos corales, alcanza momentos muy brillantes que nos hacen ver la importancia que por aquellos años estaba alcanzando el rescate y el fortalecimiento de los valores tradicionales del folclore y el pueblo. El Sturm und Drang se iba abriendo camino. La realidad romántica se abría paso con fuerza, y la búsqueda del repositorio del acervo cultural a través de leyendas, cuentos y 'músicas del pueblo' iba alcanzando a cada una de las regiones de Centroeuropa.

Cuidó Weber de los momentos orquestales donde tenían cabida los acontecimientos más dramáticos. ( la escena de la garganta del lobo es un ejemplo clarificador). Pero tampoco desdeñó la tradición del singspiel donde fragmentos hablados encontraban vecindad con cuidadas instrumentaciones propias de un compositor (Weber) que trabajó como director, lo que le enriqueció y permitió experimentar en materia orquestal.

La orquesta de Mozart se ha fundido aquí con los momentos líricos italianos pero envueltos en una bella caja centroeuropea que se convierte en un trasunto de las tendencias operísticas imperantes. Weber es el mortero donde se empieza a entretejer esta nueva idea. Quizás por ello Wagner encuentra en él una inspiración. No tanto en su estética musical como en el paradigma romántico de una nueva realidad germana, fundición de lo literario, lo legendario y lo tradicional.

Apuesta interesante del Villamarta al brindarnos una obra poco escuchada y muy interesante por cuantas connotaciones musicológicas conlleva.

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