Portugal

De claveles, música y revoluciones IV

Paco Yáñez
jueves, 19 de mayo de 2011
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Porto, viernes, 29 de abril de 2011. Casa da Música. George Brecht: Sinfonía Nº2. John Zorn: For Your Eyes Only. Frank Zappa: Dog Breath Variations/Uncle Meat; Revised music for a low-budget orchestra; Aerobics in bondage; Outside now again; Put a motor in Yourself. Morton Feldman: Coptic Light. Remix Ensemble Casa da Música. Orquestra Sinfónica do Porto Casa da Música. Jonathan Stockhammer y Emilio Pomàrico, directores. Ocupación, 85%
0,0004046 Regresa Mundoclasico.com al festival ‘Música e Revolução’, que como cada año pone en escena en la Casa da Música de Porto una serie de obras que han marcado la renovación de los estilos musicales a lo largo de la historia, coincidiendo con el aniversario de una fecha para nuestros vecinos tan emblemática como el 25 de abril, en la que conmemoran la recuperación de su libertad política a través de la 'Revolución de los Claveles'. En tiempos tan oscuros para Portugal como los que ahora vivimos, en los que medios de comunicación y conversaciones a pie de calle se plagan de términos económicos y una sensación de cierta fatalidad, tras las últimas imposiciones de la oligocracia financiera, nunca está de más recuperar el espíritu de aquellas jornadas revolucionarias de 1974, en las que la sociedad lusa tuvo que superar una lacra mucho mayor para afrontar un futuro sobre el que vuelven a aflorar oscuros nubarrones, especialmente para las clases menos favorecidas. En esto último, la historia se empecina en ser insidiosamente cíclica.

Dado que el país-tema este año en la Casa da Música portuense son los Estados Unidos, el festival ‘Música e Revolução 2011’ se dedica monográficamente a compositores norteamericanos o asimilados, contando con propuestas de creadores tan decisivos en la estética contemporánea yanqui como Frederic Rzewski, John Cage, Morton Feldman, Frank Zappa o John Zorn, entre otros. Mundoclasico.com acudió a los conciertos de los días 29 y 30 de abril, en los que Remix Ensemble y Orquestra Sinfónica do Porto compartían cartel, con las primeras partes de cada velada a cargo del Remix Ensemble, y las segundas en manos de la OSP.

Abrió el programa del primer concierto el iconoclasta George Brecht (Nueva York, 1926 - Colonia, 2008), con su Sinfonía Nº2 (1962), una acción musical entre la performance y el happening, que el Remix Ensemble desarrolló en apenas cinco minutos. Artista conceptual y compositor, Brecht reúne en esta pieza ambos mundos, con una mirada irónica sobre esas acciones cotidianas que capitalizan buena parte de sus instalaciones artísticas. En este caso, su atención se centra en el paso de las páginas de las partituras, hecho sin categoría sonora en un concierto, o si acaso con una presencia a evitar, y cuya ontología Brecht redefine para convertirla en el material musical mismo. Figura crucial en el movimiento Fluxus, junto a su maestro John Cage, George Brecht propone en su Sinfonía Nº2 a director y músicos que pasen las páginas de forma sonora, dotando de sustancia, relieves y ciertos patrones rítmicos a una acción que en apenas unos segundos ha captado la atención del público no avisado sobre la particular idiosincrasia de esta sinfonía. Decía el genial cineasta ruso Andréi Tarkovski, con respecto a sus largos planos-secuencia, que estos solían operar con el espectador en diversas fases, y que tras una cierta incomodidad por una duración no convencional del plano, lo que sobrevenía era una mayor atención ante la epifanía de algo inusual, lo que abría nuestra percepción a lo extraordinario. Algo similar podríamos referir de esta Sinfonía Nº2 de Brecht, que despertó en sus primeros minutos cierta incredulidad, comentarios y hasta risas (allá por el segundo minuto). Dada la escasa duración de la versión dirigida por Jonathan Stockhammer, nos hemos quedado sin saber qué hubiese ocurrido dilatando el tiempo en esa línea tarkovskiana más allá de cualquier convencionalismo. En todo caso, la obra sirvió para despertar la atención, crear expectativas y activar la curiosidad de las más de ochocientas personas que, en apenas dos minutos, eran plenamente conscientes de que ‘Música e Revolução’ es cualquier cosa menos rutina sonora y tautología musical.

La segunda voz revolucionaria convocada fue la de John Zorn (Nueva York, 1953), una de las figuras más relevantes en la fusión norteamericana contemporánea, desde sus facetas de productor, músico y compositor. Escrita para un ensemble de veinte instrumentistas con fuerte presencia de percusión, For Your Eyes Only (1989) nos muestra la gran cultura musical aquilatada por Zorn, así como su enorme técnica y sensibilidad para crear en una misma pieza un abigarrado universo de estilos heterogéneos y contrastantes ya desde su explosivo arranque. Como señala Rui Pereira en sus magníficas notas al programa, la pieza de George Brecht Instruction (1961) puede ser tomada como un referente conceptual para comprender For Your Eyes Only, por cuanto John Zorn también va y viene por universos sonoros dispares, que se revelan como por sorpresa, de forma efímera, poniendo sobre la partitura sonoridades variadas. Zorn casi nos plantea en su obra una auténtica historia de la música, un breve compendio enciclopédico del estilo a través de las diversas corrientes y periodos que han conformado el hecho musical en los últimos siglos. De este modo, en una escucha atenta de For Your Eyes Only podemos percibir estructuras típicas de un concerto grosso, procedimientos dignos de la mismísima música concreta instrumental lachenmanniana, un puntillismo de impronta serial que podría haber firmado Pierre Boulez, ritmos y colorido americano a lo Ives, Copland o Bernstein, técnicas pianísticas que recorren la historia desde un Chopin a un Stockhausen, cencerros mahlerianos, sonoridades latinas, polirritmos típicamente ligetianos, sombrías texturas shostakovianas, asomos del jazz y otras músicas populares yanquis, ecos del espectralismo, etc, etc, etc. Todo ello aquilatado por John Zorn con una técnica prodigiosa, un sentido del humor encomiable y una escritura brillantísima. El refinamiento y la ironía zorniana, su apuesta por una suerte de palimpsesto que devuelve, de algún modo, la mirada de la música a Europa desde los estados Unidos, nos hace recordar las Europeras de John Cage, tan frescas como esta For Your Eyes Only, e igualmente poliestilísticas y heterodoxas. Si en el caso de George Brecht mencionábamos a Tarkovski para analizar la percepción temporal de su acción musical, para referirnos a Zorn podríamos mencionar a otro cineasta, Jean-Luc Godard, influencia evidente en Zorn -que hasta le ha dedicado una composición-, y cuyo método de collage fílmico nutre de algún modo el modelo de intertextualidad de For Your Eyes Only, también pensada para interactuar con imágenes en movimiento. Toda una estimulante experiencia, la de poder acercarse a esta obra en vivo.

Frank Zappa (Baltimore, 1940 - Los Angeles, 1993) es, a estas alturas de la historia, un personaje musical de trascendencia importantísima en diversos ámbitos del arte. Sus creaciones conjugan influencias del rock, del jazz, de las primeras vanguardias, de la avantgarde de la posguerra, así como su amplia experiencia como instrumentista, director, compositor y productor. Su enciclopédica cultura musical y sus contactos con los alma mater de la música en la segunda mitad del siglo XX, fraguaron una mentalidad abierta y antidogmática, que tanto dirigía partituras de Boulez, como escandalizaba al mojigato stablishment norteamericano de los años sesenta, setenta y ochenta del pasado siglo sobre los escenarios. Para glosar algunas de las revolucionarias propuestas de Zappa, Jonathan Stockhammer seleccionó diversas piezas para ensemble, como Dog Breath Variations/Uncle Meat, Revised music for a low-budget orchestra, Aerobics in bondage, Outside now again, o Put a motor in Yourself. Si Zorn quería mostrarnos la historia como realidad heterogénea y plural, yuxtaponiendo estilos, Zappa despliega un universo más sintético y mestizo, en el que la historia misma del estilo no es expuesta en primer plano, sino asimilada en un ADN musical del compositor que aflora en diversos grados de presencia en sus partituras. La inteligente y avisada selección de piezas permite re-conocer los diversos Zappas que habitaban en Zappa, alternando ambientes, estilos y técnicas, desde las más populares a las más cultas, así como su fusión, seña de identidad mayúscula del músico de Baltimore.

Las interpretaciones de la primera parte del concierto, a cargo del Remix Ensemble, resultaron brillantísimas, de una afinidad con los lenguajes de John Zorn y Frank Zappa encomiables, algo que ya habían demostrado los lusos en conciertos anteriores con este tipo de estilos a las órdenes de un especialista como Peter Rundel. En For Your Eyes Only destaca su capacidad para marcar con personalidad propia cada estilo convocado por Zorn, así como su pertinente uso de las alternancias dinámicas para enfatizar las transiciones, ya sean estas abruptas o más sutiles, ya abran universos sonoros discrepantes o los hagan cohabitar en sus diversos bloques. Habría que destacar a la sección de percusión, excelente, sin paliativos, así como a unos muy firmes y rítmicos metales, y a unas refinadísimas cuerdas entre las que se afianza el violonchelista Filipe Quaresma, cuya musicalidad y técnica no dejan de crecer.

Todo el planteamiento debe mucho, así hay que reconocerlo, al norteamericano Jonathan Stockhammer, batuta extraordinaria en este repertorio, como su discografía da buena fe, y que esta noche se mostraba entregado por completo, con un gran feeling y empatía con el Remix Ensemble. Con un swing muy pertinente, una técnica asombrosa y una capacidad excepcional para dar rienda suelta a sus músicos en sus diferentes pasajes solistas, Stockhammer crea una sonoridad entre la vanguardia europea que tan bien conoce y el universo de la música popular americana que empapa estas piezas. Ejemplar, sin duda alguna. En Zappa, no se puede dejar de destacar de nuevo el trabajo de los percusionistas, así como la labor de Ángel Gimeno, Filipe Alves y António Aguiar en Revised music for a low-budget orchestra. En general, el Remix sonó compacto, orgánico y clarísimo en cuanto a sus voces, algo que reconoció el público luso con una cerrada ovación, con numerosos espectadores puestos en pie.

La segunda parte del concierto estuvo íntegramente dedicada a la música de Morton Feldman (Nueva York, 1926 - Buffalo, 1987), del cual tuvimos el privilegio de escuchar la bellísima, extática y siempre sugerente Coptic Light (1986), ese tapiz sonoro tejido por Feldman bajo la influencia de los textiles coptos que había descubierto en el Louvre parisino, y en el cual buscó crear un campo de resonancias en claroscuro convirtiendo la orquesta en un gran pedal pianístico. Con un inmenso dispositivo instrumental, que incluye dos pianos, el procedimiento de microvariación va desgranado patrones transformados en ínfimos matices a través de las diversas familias orquestales, con un juego entre acordes y timbres que es inequívoco deudor de la klangfarbenmelodie schönbergiana. A pesar de su ascetismo y de la aparente restricción de materiales tonales, la riqueza sonora creada por Feldman es inmensa, así como su penetración en el núcleo mismo de la percepción temporal del hecho musical. Si en el caso de Zappa escuchábamos una gran cantidad de motivos mucho más heterogéneos en una primera impresión, cierto es que en la gran forma sus estructuras acaban resultando un tanto planas; mientras que, paradójicamente, el lacónico último Feldman es precisamente con esa gran forma donde revela de forma más evidente su riqueza y capacidad para crear planos, estructuras y pluralidad sonora. Llegados a cierta frontera, como compositor creo que Feldman penetra en el corazón de la música como quizás ninguno de sus ilustres predecesores llegó a lograr. De ahí que cada día tenga menos dudas en afirmar que la obras del neoyorquino permanecerán como uno de los legados mayores de la música estadounidense del siglo XX.

Afirmaba el bueno de Sergiu Celibidache que la cuestión del tiempo y la duración musical es una realidad menos de implicaciones supuestamente objetivas -metronómicas y cronométricas- que de percepción subjetiva a través del manejo del tempo. Traigo esto a colación por la interpretación que de Coptic Light escuchamos esta noche en Porto. A pesar de que sus 27 minutos de duración la convierten en una versión de extensión media-alta (pensemos que lecturas referenciales en disco compacto de esta pieza andan por los 23:51 minutos -Michael Morgan (CPO 999 189-2)- o los 29:50 -Michel Tilson Thomas (Argo 448 513-2)-), la percepción con la que uno se queda es la de cierta premura, la de cierta urgencia que no acaba de casar con el planteamiento que creo debe presidir la interpretación de esta partitura. La Orquestra Sinfónica do Porto, con dirección del ítalo-argentino Emilio Pomàrico, me pareció, en este sentido, un tanto superficial y no tan empastada como debiera sonar, sin forzar ese pedal, ese continuo que teje el sonido sin quiebros ni rupturas. Parte este ambiente de un comienzo algo brusco y seco, poco a poco sosegado y con algunos momentos, justo es reconocerlo, logrados en el tramo final de la pieza, en sus cuatro últimos minutos, especialmente el incisivo y rítmico tema del viento-madera cual staccato con un bajo continuo de cuerdas en su perenne variación, a modo de ostinato.

No es fácil retornar a la cruda realidad desde el extatismo al que nos conduce la deriva sonora feldmaniana, pero el numeroso público congregado esta noche en la Sala Suggia de la Casa da Música -entre el que había una nutridísima presencia juvenil- así lo hizo para premiar con una cerrada ovación no sólo la voluntariosa interpretación de Coptic Light, sino un concierto y un festival que revelan una inteligencia a la hora de programar extraordinaria. A pesar de que la mayor parte de estas obras tienen ya unas cuantas décadas de existencia, cuando uno llega a Porto desde Galicia, siempre tiene la sensación de viajar al futuro, no sólo musical, sino organizativo de cómo el arte debería ser divulgado en nuestras sociedades del siglo XXI. En unos tiempos en los que, al parecer, España participará en el rescate económico impuesto a Portugal por la Troika comunitaria y el FMI, uno ya se daría por satisfecho si nuestros vecinos del sur acudiesen a nuestro rescate en lo relacionado con la música actual. Claro que estas cuestiones a los jerarcas que rigen nuestro archipiélago político parecen tenerlos sin mayor cuidado. Como afirma el filósofo Massimo Cacciari: "Europa es el lugar donde se ‘inventa’ la historia, donde el devenir histórico se convierte en la característica esencial del ente". Quizás haya que escuchar de nuevo a las que fueron nuestras revoluciones (europeas o extraeuropeas), para reencontrar los caminos extraviados (cuando no traicionados) del ser...
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