España - Andalucía

Una Carmen de Jerez

Germán San Antonio

miércoles, 29 de junio de 2011
Jerez, jueves, 2 de junio de 2011. Teatro Villamarta. Carmen. Ópera en cuatro actos (Paris, Ópera cómica 3 de Marzo de 1875), libreto de Henri Meilhac y Ludovic Halévy basado en la obra homónima de Prosper Merimeé. Música de George Bizet. Iluminación y dirección de escena, Francisco López. Escenografía y figurines, Jesús Ruiz. Carmen, María José Montiel. Don José, Marcelo Puente. Escamillo, José Antonio López. Micaela, Ainhoa Garmendia. Francisca, Cecilia Lavilla. Mercedes, Marina Pardo. Remendado, José Canales. Dancairo, David Rubiera. Zúñiga, Francisco Santiago. Morales, Ángel Tomás Pérez. El Destino, Leonor Leal. Coro del Teatro Villamarta bajo la dirección de Juan Manuel Pérez Madueño. Escolanía de la Escuela Municipal de Música bajo la dirección de Emelina López. Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia. Dirección de orquesta: Elena Herrera. Aforo 100%
Libre, libre como un pájaro. Esa es...Carmen.

Cientos de veces nombrada. Abre una y otra vez nuestros sentidos convocándonos en una reunión exótica envuelta en pinceladas tópicas sacadas de la España andaluza castiza.

Pero sigue siendo ella. Para algunos la luchadora de la libertad para la mujer aunque acabe sucumbiendo al cuchillo de los celos (renovando así el mensaje de: libre pero hasta donde yo te deje) para otros, el reflejo de una época caduca, llena de convencionalismos y de ideas trasnochadas en torno al estereotipo español visto desde el ángulo extranjero.

Cientos de veces tarareadas cada una de sus melodías. Cientos de veces inscrita en los circuitos operísticos de los diferentes teatros. Pero... ¡funciona!. Y lo sigue haciendo.

Una sutil y cuidada orquestación embellecida de un melodismo fructífero y muy acertado que sigue cautivando una y otra vez al oyente. Melodías frescas teñidas de una prosodia francesa y de un recurso que mete en el bolsillo a cualquiera: el coro.



Momento de la función
© 2011 by Teatro Villamarta


Si empezamos con él, agradecer al conjunto del coro del Teatro Villamarta, dirigidos por Juan Manuel Pérez Madueño, su brillante actuación. Los tempi adecuados, el empaste, muy bueno, y su movimiento escénico e intencionalidad vocal estupendas.

La escolanía de la escuela municipal de Música que nos arrulló con los cantos de los infantes, obró en consecuencia, y a pesar de cierto desajuste con la orquesta se mostró muy en conexión con lo que en escena tenía lugar. Valor el de estos niños que en escena hicieron que todos deseáramos compartir con ellos la marcha por las calles de la Sevilla de Bizet.

Los papeles de Frasquita, Mercedes, Remendado y Dancario esto es Cecilia Lavilla, Marina Pardo, José Canales y David Rubiera, tan importantes a partir del segundo acto, ofrecieron un claro y brillante contrapunto al rol protagonista.

Los papeles de Morales y Zúñiga por Ángel Tomás y Francisco Santiago respectivamente se mantuvieron en una línea vocal convincente durante toda la obra, así como en su faceta actoral: muy elocuente y efectiva.

Ainhoa Garmendia en el papel de Micaela estuvo potente en la emisión vocal y en la correcta planificación interpretativa del papel.

José Antonio López en el rol de Escamillo inundó con una potente voz la sala. ¡Qué no se dijera que alguien no había tenido la dicha de escuchar la entrada del torero en la venta de Lilas Pastia!. Potente emisión, un punto tosca en algunos momentos pero muy creible en cuanto a su correlación actoral.

Marcelo Puente en el papel de Don José, como partenaire de Carmen se mostró a la altura del monstruo que supone el papel de la divina sevillana. Poderosa voz y clara emisión que se mantuvo en todo momento a la altura de este personaje, celoso y un poco indeseable.



Momento de la función
© 2011 by Teatro Villamarta

Llegamos al papel de Carmen, en esta ocasión con María José Montiel como protagonista. Un aparición en escena impresionante y una convicción en el destino de esta mujer más que interiorizada por parte de la cantante.

Espléndida en todo momento llevó a buen puerto un trabajo meritorio y muy trabajado.

Pero escondida tras las sombras de esta historia, apareció el destino, personificada en la bailarina Leonor Leal. Una idea, la de rodear la visión acerca de Carmen de un baile, de una vida danzada, que tras las ilusiones de libertad se cercena en pos de un concepto machista y recalcitrante, el de pensar en la posesión de la vida de otro/a.

La dirección escénica a cargo de Francisco López supo muy bien manejar a las masas de coro y figurantes y sobre todo al cuerpo de baile, estupendo en todas sus intervenciones.

Aunque la concepción escénica se mantuvo en las líneas tradicionales, los grandes retablos pétreos de fachadas sacadas de las calles de Sevilla o Jerez supieron cautivar al público, a pesar de los excesivos descansos necesarios para cambiarlos (hecho necesario en función de las dimensiones mencionadas). Podemos suponer por tanto de lo expuesto, que se trata de un formato grande y espectacular como pocos hemos visto en este Teatro y que hizo que el público claudicara una vez más a la historia de esta mujer sin ataduras.

La Orquesta Sinfónica de la región de Murcia, muy clara y bien trabajada por parte de la directora Elena Herrera. Supo trasladar perfectamente los colores con que Bizet quiso impregnar en su obra.

La organización supo una vez más enriquecer al público con unos programas, completos con un soporte documental amplio además del libreto completo. Material que agradecemos a La Arcadia-Jerez, teniendo a Pedro González Mira como autor de muchas de estas líneas.

Esta producción del Teatro Villamarta ha sido el mejor colofón para el fin de la temporada lírica de la ciudad.

Felicidades a tod@s los que han hecho posible este trabajo.

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