Suiza

La gran guitarra latinoamericana en las orillas del Lugano

Ricardo Domínguez

viernes, 21 de septiembre de 2001
Lugano, miércoles, 12 de septiembre de 2001. Hotel Splendid. Luz María Bobadilla, guitarra. Ernesto Cordero: Cantigas Negras; Alexander Vinitskij, Jazz Suite; Leo Brouwer, Paisaje Cubano con Campanas; Roland Dyens, Tango en skaï; Agustín Barrios, Madrigal, Gran Trémolo y Tres danzas paraguayas.
Esta vez fue Lugano, la amable y bella ciudad de la Suiza italiana a orillas del magnifico lago que lleva su nombre, donde Luz María Bobadilla, la eximia guitarrista paraguaya, ofreció un recital en el salón del Hotel Splendid. Gracias a los esfuerzos conjuntos de la Embajada del Paraguay en Berna y del Consulado paraguayo en Lugano tuve el placer de asistir una vez más a la brillante muestra de su arte guitarrístico.Ante un público que colmó la sala Luz María abrió el programa con las Tres Cantigas Negras del neoyorquino residente en Puerto Rico, E. Cordero. Con la ayuda de cuerdas cruzadas que producen un efecto comparable al sonajero y diversas técnicas de percusión (como es el caso en la Danza del Cimarrón), Ernesto Cordero quiere evocarla herencia cultural del Caribe al mismo tiempo que hace uso de formas musicales litúrgicas: el Canto Negroriano por ejemplo, hace referencia explícita al canto gregoriano produciendo así un efecto originalísimo entre los sones místicos, los tonos elégicos y la sensualidad de los ritmos del Caribe. Luz María nos regaló aquí una interpretación transparente y lírica, de mucha sensibilidad además de esa habilidad para articular diáfanamente las más complejas texturas.Después de esta fascinante simbiosis de lo sacro y lo profano el programa siguió con la Jazz Suite de Alexander Vanitskij. Para mi fue una novedad pues a este compositor (y guitarrista) no lo conocía. Pese a los refinamientos técnicos y de armonía que presenta esta obra, me sorprendió su carácter eminentemente tonal. Aquí las disonancias no se aplican por puro vanguardismo o moda, sino todo lo contrario: las atonalidades están siempre al servicio de la obra dándole a ésta ese carácter melismático o quasi-cantabile .Con el Paisaje cubano con Campanas de Leo Brouwer y el Tango en skaï de Roland Dyens cerró Luz María de forma magistral, la parte 'vanguardista' delprograma.Paisaje cubano con campanas, título que parece extraído de un cuadro impresionista es una de las 'pequeñas' perlas del polifacético compositor cubano. Técnicas aleatorias se entremezclan con efectos de guitarra eléctrica sin perder por ello su calidez expresiva. La música aleatoria deriva su nombre de la palabra latina alea que significa dado, es decir el azar: una especie de music of chance. En general la escritura guitarristica brouweriana es siempre brillante y original, no exenta de un cierto impulso místico: Leo Brouwer un mago de la música.Con el Tango en skaï, la imitación burlesca del tango que nació de una improvisación, Roland Dyens, el guitarrista francés se hizo famoso y hoy es una de las piezas para guitarra más ejecutada. La palabra skaï que en francés quiere decir 'cuero sintético o plástico' eligió Roland Dyens para enfatizar el carácter paródico de este tango nada fácil de interpretar: presenta serias dificultades técnicas. Aquí Luz María se ajustó fielmente alas directivas de la partitura, evitando una ejecución elegante de salón o de Château de Versailles como dice Dyens. Nada de rubatos y de rallentandos estratégicos: Luz María se ajustó a la fuerza rítmica del tango dándole ese carácter sensual que exige Dyens, pues el tango es según él, una danse sensuelle, canaille et érotique.Para finalizar esa noche memorable Luz Maria interpretó del gran Barrios Madrigal, Gran Trémolo y tres danzas paraguayas: Jha che Valle, DanzaParaguaya y London Karapé interpretaciones que fueron recibidas con enorme entusiasmo por el auditorio. El Gran Trémolo que principia sombríamente para luego finalizar con tonos esperanzadores bien podría llamarse Canto de Vida y Esperanza, magnifico legado de Agustín Barrios, the great Paraguayan según el decir de JohnWilliams. Esta obra tan emotiva exige del intérprete un total control de las emociones lo que fue logrado por Luz María con exquisitezLa guitarrista paraguaya demostró de nuevo su calidad artística: la habilidad en comunicar diferentes figuras y modos musicales, fidelidad enla interpretación y un total dominio del instrumento.Hasta ahora he hablado en primera persona singular, pero los entusiastas y sinceros aplausos del público y el afecto que demostró a la artista indican que esta apreciación no es solo mía. Todos hemos ponderado el arte guitarristico de Luz Maria y hemos sentido gracias a ella la emoción que puede causar la más noble de las artes.Séame permitido agregar aquí una observación extra-musical: No solamente como artista Luz María ganó al público sino también como persona: su amabilidad, su modestia que nace del conocimiento de lo difícil del arte,ars longa, vita brevis dice el adagio latino: tan breve es la vida y el arte tan largo de aprender. De esta manera a sus cualidades artísticas se suman así cualidades humanas que hacen de Luz María una verdadera embajadora de nuestra desmantelada república.

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