Alemania

Trisch-Trasch-Flöte

Xoán M. Carreira
martes, 27 de septiembre de 2011
Bonn, jueves, 22 de septiembre de 2011. Volksbankhaus. Die 14 Berliner Flötisten [Andreas Blau, Thomas Beyer, Kornelia Brandkamp, Rudolf Döbler, Wolfgang Dünschede, Jochen Hoffmann, Christiane Hupka, Hiko Lizuka, Se-Hyun Kim, Annelie Kronbügel, Robert Lerch, Thomas Richter, Ulf Schaaff y Beate Schmitt]. Wofgang Amadè Mozart-Joachim Schmeisser, Presto de la obertura de Le nozze di Figaro. Johann Sebastian Bach-Christiane Hupka, Concierto para dos claves en do bemol BWV. Maurice Ravel-Werner Tast, Ma mère l'oye. Siegfried Matthus, Des Meeres und der Flöten Wellen para 14 flautas. Richard Strauss-Werner Tast, Andante de la Serenata para 13 instrumentos de viento. Felix Mendelssohn-Christiane Hupka, Allegro molto vivace del Scherzo aus der Muzik zu Ein Sommernachtstraum op. 61. Georges Bizet-Akiko Watanabe-Peter Seiffert, Suite de la ópera Carmen. Johann Strauss-Joachim Schmeisser, Annen-Polka y Trisch-Trasch-Polka. Beethovenfest Bonn 2011 'Beethoven, Liszt und das Neue in der Musik'
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Como parte del eficiente sistema de gestión diseñado por Ilona Schmiel, la brillante intendente del Beethovenfest de Bonn, a los cinco grandes mecenas del Festival -Deutsche POst DHL, Sparkasse KölnBonn, Deutsche Welle, WDR 3 y Freude Jou Joie Bonn- se suman numerosos patrocinios directos a conciertos o a proyectos concretos, lo cual les garantiza a las empresas colaboradoras una gran visibilidad e incluso un pleno protagonismo, si ceden sus propias instalaciones para la celebración de un concierto, como ha sucedido en el caso de la sede administrativa del Volksbank Bonn Rhein-Sieg, en una zona de edificios comerciales, un par de paradas de autobús más allá de los grandes museos y la Deutsche Welle. Los espectadores llegamos muy fáclmente pues la parada se denomina Volksbank -cualquier viaje en transporte público para asistir a un concierto del Beethovenfest es gratis mostrando la entrada-, aunque bastantes despistados tuvimos que pedir ayuda para encontrar el edificio exacto.

Afortunadamente los alemanes suelen ser amables y colaboradores y creo que nadie se perdió la oportunidad de conocer esta linda muestra de arquitectura administrativa cuyo enorme hall resultó muy apropiado para la peculiar sonoridad del conjunto de las 14 flautas berlinesas, muy semejante al de un órgano centroeuropeo. El conjunto, creado por iniciativa de Andreas Blau, solista de flauta de la Berliner Philharmoniker, reune a los flautistas de las orquestas berlinesas, y debutó el 10 de noviembre de 1996 en la Sala de Cámara de la Philharmonie de Berlin. Su orgánico incluye ocho tipos de flautas, cinco de ellas en do, el piccolo, la flauta convencional y las flautas bajo, contrabajo y subcontrabajo -que mide 5,12 metros, y según intuyo, equivale al tubo de órgano de 32 pies- y tres en fa, un flautin, una flauta alto y una flauta bajo.

Su repertorio está formado principalmente por transcripciones de un fondo de estándares que incluye desde J. S. Bach y Mozart hasta Bernstein y Piazzolla, que a lo largo de los quince años de existencia de Die 14 Berliner Flötisten se ha venido enriqueciendo incesantemente con encargos a compositores de obras originales para el grupo, como es el caso de Des Meeres und der Flöten Wellen de Siegfried Matthus (1934), que fue interpretada en este concierto y, desde mi perspectiva, resultó la obra más interesante, seguida de las magníficas transcripciones-reinterpretaciones de Christiane Hupka del Concierto de Bach y el Scherzo de Mendelssohn, precisamente por lo que tienen de apropiación musical en beneficio del nuevo material y la nueva concepción derivada de la descomposición-reorganización textural derivado no sólo del timbre sino también del ataque y de otros elementos menos predecibles, como por ejemplo de los retrasos de emisión.

Este juicio estético no minusvalora en modo alguno las virtudes idiomáticas de las transcripciones de Joachim Schmeisser, de obras de Mozart y Johann Strauss, tanto más notables cuanto que plantean enormes desafíos de virtuosismo al trasponer a las flautas una refinada escritura para cuerda rebosante de jugosa tímbrica propia, especialmente en la Trisch-Trasch-Polka que cerró el concierto con un tradicional "más difícil todavía" que consagró la extraordinaria calidad de ejecución y depuración técnica de Die 14 Berliner Flötisten.

Quizás por tratarse de dos obras con maravilloso protagonismo de los instrumentos de viento, la Pavana de Ravel y la Serenata de Richard Strauss parecen resistirse a los buenos oficios de Werner Tast, quien intenta limitarse a una transcripción escolástica de ambas obras maestras y sólo logra unos velados reflejos en blanco y negro de los coloridos originales.

Por el contrario Akiko Watanabe y Peter Seiffert, sin renunciar a su condición de adaptadores, recuperan el buen humor tradicional del oficio y no dudan en sacar provecho -a veces jocoso- de los aparentes defectos de mecanismo de las gigantescas flautas para hacer sonar rítmicamente sus llaves con la mayor desvergüenza -como banda de pueblo en Plaza Mayor- en la Marcha del Toreador de la Suite de Carmen.

Como se pueden imaginar, el público -que era de lo más variado, como es costumbre en el Beethovenfest- disfrutó de lo lindo (incluyendo a Ilona Schmiel, intendente del Beethovenfest, que estaba sentada a mi lado). Y yo mismo, que fui al concierto temeroso de haberme equivocado en mi elección (a la misma hora se celebraban cuatro conciertos más y a mí se me hacía la boca agua con la actuación del gran clarinetista búlgaro Ivo Papasov y su grupo) salí realmente satisfecho de la experiencia y me divertí no poco con los dos regalos: Astor Piazzolla, ya casi inevitable tras un concierto en el Norte de Europa, y -ya que se trataba de un recital de virtuosismo que parodia las cuerdas- la Danza del sable de Jatchaturián.

A todo esto, "Feliz 15 cumpleaños a Herr Andreas Blau y sus compañeros".

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