Alemania

Un buen rato y nada más

Maruxa Baliñas
miércoles, 14 de diciembre de 2011
Frankfurt, viernes, 25 de noviembre de 2011. Frankfurt Oper. Les contes d'Hoffmann, ópera en tres actos con un prólogo y un epílogo sobre un texto de Jules Barbier y música de Jacques Offenbach. Dale Duesing, dirección escénica. Tobias Heyder, dirección escénica de la reposición. Boris Kudlicka, decorados. Arno Bremers, vestuario. Olaf Winter, iluminación. Elenco: Alfred Kim (Hoffmann), Simon Neal (Lindorf, Coppelius, Doctor Miracle y Dapertutto), Brenda Rae (Olympia), Katie van Kooten (Antonia), Claudia Mahnke (Giulietta), Michael McCown (Cochenille, y Andrés), Paula Murrihy (Musa y Nicklaus), Katharina Magiera (Voz de la madre), Julien Prégardien (Nathanael, Spalanzani, Franz y Pitichinaccio), Alfred Reiter (Crespel y Luther) y Sungkon Kim (Hermann y Peter Schlemil). Chor der Oper Frankfurt (Matthias Köhler, dirección). Frankfurter Opern- und Museumorchester. Christian Arming, dirección musical.
0,000225

Como bien saben los lectores, no hay una versión definitiva de Los cuentos de Hoffmann, por lo que cualquier reseña tiene que empezar indicando qué versión se hizo y en qué orden se representaron los actos. La ópera de Frankfurt, en este montaje estrenado el 2 de noviembre de este mismo año, opta por el orden en los actos que ya se ha vuelto habitual: Olympia, Antonia, Giulietta. Respecto a la versión musical, es la realizada en 1976 por el musicólogo Fritz Oeser (1911-1982) -quien también hizo una versión de Carmen de Bizet- que introduce algunos añadidos respecto al original inacabado de Offenbach que se estrenó en 1881 (aparte lógicamente del acto de Giulietta que faltaba completo en este estreno).

La dirección escénica estaba a cargo de Dale Duesing (EEUU, 1947), el famoso barítono norteamericano, quien precisamente debutó como regista en la Ópera de Frankfurt en la temporada 2004-5 con un Viaggio a Reims que ganó diversos premios. Esta es -creo- su quinta producción, por lo que se le puede considerar aún 'novato' en esto de la dirección escénica. Mientras veía el montaje en ningún momento pensé que se tratara de un director con poca experiencia, pero a posteriori acaso sea este el motivo por el que algunas partes de la producción me parecieron mucho más logradas que otras. La idea de situar la acción en un bar nocturno actual, minimalista y algo frío y anónimo, como tantos que hay en Frankfurt, resulta muy adecuada. Mantener toda la acción en este mismo escenario, en el que simplemente se van añadiendo unos elementos escénicos mínimos para ir narrando las tres historias resulta un poco pobre de más, pero acaso apropiado en estos tiempos en los que los teatros necesitan ahorrar todo lo posible. Y ciertamente este es un montaje fácil de trasladar a otro escenario, lo que lo hace muy vendible. Personalmente me hubiera gustado un montaje más rico, más sugerente, pero estos son los tiempos que corren y nada se le puede reprochar a Duesing o la Ópera de Frankfurt.

Florian Plock (Peter Schlemihl), Brenda Rae (Olympia), van Kooten (Antonia), Michael McCown (Cochenille), Claudia Mahnke (Giulietta), Alfred Kim (Hoffmann) y coro

© 2011 by Wolfgang Runkel

 

La parte musical fue igualmente correcta. El coro -dirigido por Matthias Köhler- y la orquesta del teatro son muy buenos y cumplieron como siempre. Como en otras ocasiones, me llamó la atención del coro no sólo lo bien que canta sino también su soltura actuando. Christian Arming (Viena, 1972) es un director que visita regularmente la Ópera de Frankfurt y por tanto conoce bien a la orquesta, pero su interpretación no me acabó de entusiasmar: Los cuentos de Hoffmann son una obra difícil precisamente porque Offenbach no llegó a pulir la partitura y el director debe poner más de su parte. La parte de la barcarola sonó adecuadamente bailable, pero en otros momentos de la partitura se desperdició la rítmica y el encanto de la música de Hoffmann.

Peter Marsh (Pitichinaccio), Alfred Kim (Hoffmann) y Brenda Rae (Olympia)

© 2011 by Wolfgang Runkel

 

Los cantantes resultaron buenos en conjunto, sin grandes figuras pero también sin ningún error de casting. El protagonista, Alfred Kim, cumplió bien y si en algunos momentos cabe reprocharle cierta falta de delicadeza, el resultado general es positivo. Entre las tres imágenes de la amada, que fueron cantadas por tres cantantes diferentes, me gustó especialmente Brenda Rae, tanto por actuación como por lo bien que cantó y expresó su parte de Olympia, amén de su amplio fiato, algo fundamental en Olympia. Katie van Kooten resultó algo irregular, mientras Claudia Mahnke cantó correctamente -tiene una voz bonita- pero me convenció menos actoralmente. Simon Neal se hizo cargo de los cuatro 'malos' con profesionalidad, pero sonó y actuó muy similar en todos ellos. Nicklaus, Paula Murrihy, me sorprendió favorablemente, porque es un rol que a veces se descuida y en esta ocasión contó con una cantante muy buena. La ópera de Frankfurt es un teatro que cuida la cantera y eso se traduce en unos secundarios de calidad, entre los que se puede citar a Julien Prégardien (Frankfurt, 1984), el hijo de Christoph, quien es miembro de la compañía de la Ópera de Frankfurt desde la temporada 2009-10; o el barítono Sungkon Kim, a quien ya escuché en otras ocasiones y siempre salí satisfecha.

Como habrán deducido ya de mis palabras anteriores, poco tengo que reprocharle a esta representación, excepto precisamente lo más necesario: pasión. Es muy agradable, muy pulida, bien montada, con unos cantantes más que correctos, una orquesta buena. Pero termina la ópera y uno se va a casa -al hotel en este caso- como llegó, con frío y algo desapacible. Un buen rato y nada más.

Comentarios
Para escribir un comentario debes identificarte o registrarte.