Entrevistas

Entrevista con el compositor David Vayo

Julio Andrade Malde (1939-2020)
miércoles, 7 de diciembre de 2011
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David Vayo ganó el Premio de Composición Musical "Andrés Gaos", de la Diputación Provincial de La Coruña, correspondiente al año 2009, con su obra Wellspring. El galardón lleva aparejado el estreno de la obra por la Orquesta Sinfónica de Galicia. El compositor norteamericano estuvo en la ciudad durante unos días para acudir a los ensayos y escuchar el concierto en Santiago y en La Coruña. David Vayo es un músico, en el más amplio sentido: compositor, enseñante, intérprete. Tiene un catálogo de obras bastante amplio y de indudable calidad. Alto y delgado, de pelo abundante, muy blanco, y ojos intensamente azules; habla con mucha corrección el español y la conversación con él es muy fluida debido a su actitud serena, a su carácter amable y a la atención con que escucha al interlocutor.

Julio Andrade. Al igual que otros compositores, tambien ejerce como concertista. ¿Cuál de estas dos actividades es más importante para usted?

David Vayo. La verdad es que me interesan las dos cosas. Si lo medimos por el tiempo que dedico a cada una de ellas, sería más importante la composición; pero nunca renunciaría a la actividad interpretativa. Y quizá de una manera especial a la improvisación, tan característica del jazz, porque es una manera de mantener abierta la fuente.

P. Sería muy interesante conocer su propia opinión sobre Wellspring

R. Lo que he pretendido con esta obra, en la que empleo una orquesta de cámara, es que puedan escucharse todos los planos sonoros -diríamos, las líneas horizontales- y al mismo tiempo la sonoridad resultante -que en este caso, serían las líneas verticales, el aspecto armónico-. Esto, cuando se maneja una gran orquesta, no siempre puede conseguirse debido a la acumulación de sonido; una cuestión fundamental es establecer una jerarquía entre los planos sonoros. Y ahí el director y los músicos juegan un papel fundamental.

P. Utiliza usted un lenguaje contemporáneo, pero lo hace compatible con una música que se escucha con agrado. El resto de su obra, ¿es también así?

R. Quiero decirle, ante todo, que, cuando leí el fallo del jurado que me otorgaba el premio, me gustó especialmente que ustedes valoraran ese aspecto de mi obra, el hacer compatible el lenguaje contemporáneo con una música que pueda escucharse con agrado. Sí, creo que en general el resto de mi producción sigue este mismo camino.

P. ¿Le ha tentado la dirección de orquesta?

R. He dirigido algunas veces y me gusta hacerlo; si tuviese más tiempo -si no tuviera que dormir- me dedicaría a ello con mayor asiduidad.

P. ¿Tiene predilección por algunos compositores?

R. Sí, desde luego. Debussy, Charles Ives, Messiaen... Messiaen, por su maravillosa espiritualidad. Dentro del jazz, que es muy importante para mí, Miles Davis, John Coltrane y Conlon Nancarrow; este último compuso una gran cantidad de obras para pianola hace sesenta o setenta años y parece un precedente de la música electrónica; además, utiliza mucho el canon que tanto emplearon los músicos del Barroco y del Clasicismo... También lo usó César Franck ¿Recuerda el precioso tercer movimiento de la Sonata para violín y piano? (Tararea el tema del rondó de la Sonata de Franck).

Un premio que lleva el nombre de Andrés Gaos

P. ¿Cómo se enteró de la existencia del concurso de composición Andrés Gaos? ¿Por qué decidió presentarse?

R. Me enteré por Internet. Y decidí presentar mi obra al concurso porque leí las condiciones y me pareció que Wellspring se adecuaba muy bien a ellas.

P. Y, ¿qué sensaciones experimentó cuando se supo ganador?

R. Mucha alegría. Me llamó poderosamente la atención que una entidad pública, como la Diputación de La Coruña, apoyase la creación musical de este modo. Creo que es fantástico que esto ocurra aquí. En Estados Unidos, sería muy difícil que sucediese.

P. ¿Le sonaba este premio?

R. Sinceramente, no; fue la primera vez que supe de su existencia.

P. ¿Conocía al compositor coruñés, Andrés Gaos?

R. Antes, no, la verdad; pero ahora, sí porque, al ganar el premio sentí un gran interés por él.

P. Y, ¿qué opinión le merece?

R. Me parece un compositor muy estimable. He escuchado el segundo movimiento de la Segunda Sinfonía "En las montañas de Galicia" y me ha gustado mucho, sobre todo por la utilización que hace de la celesta. También oí unos fragmentos para piano que tienen armonías muy interesantes.

P. Supongo que serían algunas piezas de sus Aires gallegos y Nuevos Aires gallegos, que se tocan con cierta frecuencia

R. Creo que sí.

Una ciudad y una orquesta en el confín de las tierras conocidas

P. ¿Había oído hablar de la Sinfónica de Galicia?

R. La verdad es que no.

P. Bueno, no me sorprende: aquí estamos en el Finisterre europeo. Sin embargo, los directores de orquesta estadounidenses, Michael y Alan Gilbert -padre e hijo-, tuvieron una especial relación con ella y con su Orquesta Joven. Michael hizo de esta última una agrupación magnífica. Los muchachos -algunos, niños- lo adoraban porque corregía los defectos con cariño y paciencia. Además, en la Sinfónica tocan bastantes compatriotas de usted que desempeñan papeles relevantes: Claudia Walker, la flautista, Casey Hill, el oboísta, Harriswangler, el fagot, Simon Levey, el timbalero...

R. Conozco a los Gilbert, sólo de oídas; no los he tratado. Michael, el padre, fue concertino de la Filarmónica de New York y también ejerció como director; el hijo, Alan, en la actualidad dirige la orquesta en que tocaba su padre; la del mítico Toscanini y de tantas otras grandes batutas... Creo que Michael Gilbert fue un gran músico y que su hijo Alan sigue sus pasos: Estoy seguro es que si han colaborado con la Sinfónica de Galicia es porque se dieron cuenta de su calidad artística. En cuanto a mis compatriotas, sí, he tenido contacto con algunos de ellos. Ha sido muy agradable.

P. ¿Y cómo tocan su obra los profesores de la Sinfónica? ¿Está satisfecho con la versión que han realizado?

R. Son músicos extraordinarios. Estuve en los ensayos y, cuando me lo pedían, les decía cómo deberían tocarse determinados pasajes, según mi criterio. Captaban en seguida la idea y la aplicaban de inmediato. Ellos por su parte también hacían sugerencias sobre el modo de matizar algunos momentos puntuales de la partitura, siempre muy acertadas. He tenido la sensación de que deseaban tocarla lo mejor posible y que sentían verdadero interés por la obra. Les estoy sinceramente agradecido.

P. Lo que acaba de decir coincide por completo con las afirmaciones de aquel gran director de orquesta que fue el suizo Peter Maag. Estaba entusiasmado con la orquesta, de la que llegó a ser primer director invitado, y decía que los músicos eran enormemente sensibles y que ejecutaban todas sus indicaciones de inmediato.

R. Estoy de acuerdo; tenía toda la razón.

P. ¿Conocía la ciudad? ¿Había oído hablar de ella?

R. No, no la conocía y tampoco había oído nada sobre ella. De Galicia, me sonaba sobre todo Santiago de Compostela

P. Y, ¿qué le ha parecido La Coruña?

R. Me ha encantado: la Ciudad Vieja con sus iglesias y el enlosado en piedra de las calles; los museos, en especial el del Castillo de San Antón, con su curiosa cisterna para recoger el agua... Fue una maravilla porque llovía y las gotas, al caer sobre el agua acumulada, producían esos círculos concéntricos que son ondas como las sonoras... La Torre de Hércules, tan espectacular; los arenales de Riazor y del Orzán, que son playas urbanas. En otra dimensión, me recordaron las de Río de Janeiro. ¡Ah! Y no hay que olvidar esos extraordinarios pescados y mariscos que tienen ustedes.

P. Es una coincidencia muy notable que diga eso porque el brasileño Bebeto, uno de los campeones del mundo de fútbol con su país, que fue jugador del equipo local, el Real Club Deportivo de La Coruña, también decía que le recordaba a la ciudad brasileña. Llamaba a La Coruña "O pequeno Rio".

R. Si; en verdad es una coincidencia muy curiosa

P. Y, ya que le ha gustado tanto esta ciudad, ¿volverá algún día?

R. Es muy probable. Los músicos de la Sinfónica me han pedido partituras de mi autoría para grupos de cámara. He pensado en enviarles la Berceuse, para sexteto de arcos; un Quinteto de viento; Border Crossing, para conjunto de percusión... He conocido a un guitarrista que también me ha solicitado piezas para guitarra... Si programan algunas de estas obras, que desde luego voy a enviarles, trataré de volver acompañado por mi esposa para que ella conozca también esta ciudad tan acogedora y donde la gente es tan cordial.

Queda fuera

P. Señor Vayo, ¿usted nació?..

R. En Connecticut, Estados Unidos, el año 1957.

P. Pero su apellido parece español. ¿Cuáles son sus orígenes?

R. Al parecer, franceses. La genealogía del apellido es bastante compleja, Según mis conocimientos, viene de un antepasado que se apellidaba "Verieul" y que emigró a Canadá donde se le llamó "Vealleoux", después "Vealleaux" y finalmente, ya en Estados Unidos, "Vayo", que aquí se pronuncia "Veio".

P. Habla usted muy bien en español; además, lo escribe correctamente...

R. Muchas gracias. Se debe sin duda a que viví durante dos años en Costa Rica. En la Universidad enseñé Composición y Teoría de la Música; y además, me encargué del programa juvenil de la Orquesta. Me encontré muy a gusto en aquel país

P. Sabemos que está casado porque su composición Wellspring es un homenaje a su esposa.. ¿Ha venido con usted?

R. Sí; Wellspring es un homenaje a mi esposa, Marie-Suzanne porque nos hicimos novios cuando estaba componiendo la obra y ella ha sido una verdadera fuente (wellspring, en inglés, significa fuente) de inspiración para mí.

P. Y su esposa, ¿ha venido con usted?

R. No; no ha podido venir en esta oportunidad porque es profesora de Fotografía y tenía que dar unas clases. Fue una pena, le hubiera encantado La Coruña

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