Costa Rica

Debut del Cuarteto de Arcos Costa Rica

Andrés Sáenz
lunes, 2 de enero de 2012
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San Jose de Costa Rica, domingo, 27 de noviembre de 2011. Edificio Lacasa, Curridabat. Cuarteto de Arcos Costa Rica (Guido Calvo, violín I; Diana Ramírez, violín II; Agnes Patricia González, viola; Álvaro González, violonchelo.) Ludwig van Beethoven, Cuarteto de cuerdas n° 6, en si bemol mayor, opus 18. Alberto Ginastera, Cuarteto de cuerdas N° 1, opus 20. Astor Piazzolla, Four, for Tango. Presentación: Scarlett Brebion y Kaleidoscopio Artístico.
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El Cuarteto de Arcos Costa Rica ofreció su primer recital público en el marco acogedor de la galería de arte del edificio Lacasa, sito en Curridabat. Tres de los integrantes del Cuarteto de Arcos, Guido Calvo, violín I; Agnes Patricia González, viola; Álvaro González, violonchelo, formaron parte del Cuarteto Scala, que fungió en el 2007 y 2008 como cuarteto en residencia de la Universidad Nacional, hasta que la entidad prescindió inopinadamente del grupo.

Para su nueva encarnación como Cuarteto de Arcos Costa Rica, se unió la talentosa joven Diana Ramírez, en violín II. Por muchos años, Calvo fue asistente de concertino de la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN), ahora actúa de concertino de la Orquesta de Cámara de la Universidad de Costa Rica, en la que la señora González es viola principal. Álvaro González toca violonchelo principal en la OSN, donde la señorita Ramírez es músico de fila en los primeros violines.

Se trata de músicos reconocidos y experimentados que, en su desempeño a lo largo del recital, mostraron la afinidad interpretativa necesaria para que este tipo de conjunto adquiera una fusión artística apreciable.

Cuarteto de Arcos Costa Rica


El concierto del Cuarteto de Arcos Costa Rica empezó con el Cuarteto de cuerdas N° 6, en si bemol mayor, opus 18, del alemán Ludwig van Beethoven (1770-1827), llamado La Malinconia debido al breve motivo melancólico inserto antes del Alegreto que finaliza la pieza. La obra es la última de la serie de cuartetos, publicada en 1801, con la que Beethoven empezó a extender el alcance técnico y emotivo del género del cuarteto de cuerdas, que los austriacos Haydn y Mozart habían llevado a su perfección clásica. Los músicos brindaron una lectura ágil y acoplada, comunicaron la jovialidad del Alegro inicial; guardaron la serenidad lírica del Adagio; se oyeron retozones en las explosivas síncopas del scherzo; delicados, como lo indica Beethoven ex profeso, en el transitorio Adagio melancólico, y vivaces en el Alegreto concluyente.

Siguió la interpretación concentrada y desenvuelta del Cuarteto de cuerdas N° 1, opus 20, del argentino Alberto Ginastera (1916-1983), para muchos el principal compositor latinoamericano del siglo XX. Compuesta en 1948 y estrenada el año siguiente en Buenos Aires, la obra se enmarca dentro de la segunda de las tres fases estilísticas cultivadas por Ginastera, que él mismo designó nacionalismo subjetivo, porque, a diferencia de la primera fase, el nacionalismo objetivo, el compositor abandonó el calco de motivos y ritmos autóctonos a favor de lo que llamó un “folklore imaginario”. (Una posterior fase neoexpresionista se caracteriza por el empleo del serialismo, la politonalidad y prácticas aleatorias). Los músicos se orientaron de modo certero por los ritmos agitados y la textura compleja del alegro inicial; asimismo, sortearon con aplomo los intrincados efectos tímbricos y las vertiginosas interacciones instrumentales del scherzo; sonaron reposados y expresivos en el tiempo lento, antes de estallar con energía gauchesca en el movimiento final.

Para terminar, el Cuarteto de Arcos Costa Rica, plasmó una versión diligente y risueña de Four, for Tango, divertimento del argentino Astor Piazzolla (1921-1994).
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