DVD - Reseñas

Kagel, de todos los lados

Paco Yáñez
lunes, 2 de abril de 2012
Süden, una película documental de Gastón Solnicki. Klara Csordas, mezzosoprano. Roland Hermann, barítono. Ensamble Süden. Compañía Oblicua. Divertimento Ensemble. Orquesta Filarmónica de Buenos Aires. Marcelo Delgado, Arturo Diemecke, Sandro Gorli y Mauricio Kagel, directores. Barbara Fränzen y Peter Oswald, productores. Un DVD DDD de 67 minutos de duración grabado en Colonia (Alemania) y Buenos Aires (Argentina), en julio de 2006. Kairos 0013172KAI. Distribuidor en España: Diverdi
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Tal y como la genial Rayuela, el documental Süden (2008), del joven cineasta argentino Gastón Solnicki (Buenos Aires, 1978), comienza "Del lado de allá" (situando el eje de nuestra mirada en tierras argentinas), en Alemania, con unas palabras de Mauricio Kagel (Buenos Aires, 1931 - Colonia, 2008) que bien podrían remitir a la cita de Jacques Vaché con la que ese gigante de la literatura y el pensamiento que fue Julio Cortázar prologaba su irrepetible laberinto de vida hecha palabra(s): "Rien ne vous tue un homme comme d’être obligé de représenter un pays"...

...en tierras europeas, y antes de su partida hacia el Cono Sur, Mauricio Kagel nos dice que "me siento bien donde puedo trabajar bien. Ésa es mi patria". Esta rotunda declaración de principios, de primacía del ser humano como creador por encima de cualquier filiación de excluyente necionalismo, casa perfectamente con el discurso de Kagel a lo largo de toda su vida, en la que ha creado una obra cosmopolita y combativa, insobornablemente enfrentada a todo tipo de dictaduras, fueran políticas, culturales y/o musicales. Su relación con Argentina fue notablemente tensa a lo largo de su madurez, de ahí que Kagel tardara cuarenta años en volver a su ciudad natal; evento que recoge Gastón Solnicki en su filme, principal documento que nos ha quedado del regreso a casa de este hijo pródigo invitado en el año 2006 por el Centro de Experimentación de uno de los núcleos de la oficialidad musical porteña: el Teatro Colón.

Para Mauricio Kagel, en Buenos Aires la música es esencial para la vida, pues ésta constituye un verdadero sustitutivo para todo aquello que no funciona tanto en la sociedad como en la política..., igualmente en la propia música, podríamos decir, y algunas de las trabas de orden logístico que presenciamos a lo largo de este documental no son sino un paradigmático ejemplo. En todo caso, y a pesar de las dificultades que los intérpretes (y compositores) especializados en música contemporánea experimentan en Argentina, Kagel acepta gustoso trabajar con los músicos de su ciudad natal algunas de sus partituras, destacando la profunda comunión espiritual que se irá fraguando a lo largo de los ensayos (en los que comprobaremos la admiración que los músicos argentinos profesan por un compositor que, sin haber pisado su país en décadas, continuó siendo -desde el lado de allá- todo un referente moral y estético para muchos de ellos).

Así, con el Ensamble Süden y la Compañía Oblicua, Mauricio Kagel prepara su Kammersymphonie (1973), dos de sus Zehn Märsche um den Sieg zu verfehlen (1978-79) y ...den 24.XII.1931 (1988-91), con una especial focalización del documental en ésta última; una soberbia partitura que desde la fecha de nacimiento del compositor va tejiendo una serie de relaciones culturales y políticas entre la vida de Kagel y la historia, a través de las noticias periodísticas vinculadas a dicha fecha. Kagel trabaja ...den 24.XII.1931 codo con codo con el barítono Roland Hermann -la voz por antonomasia de esta partitura- que, como el compositor, va descubriendo progresivamente el entusiasmo y entrega de los ensembles porteños. En su día (30 de mayo de 2008), tuve la oportunidad de presenciar un ensayo completo de esta obra con el propio compositor, Roland Hermann y el conjunto posiblemente más próximo Kagel en sus últimos años de vida, musikFabrik. Una confrontación de ambos ensayos es una buena muestra de la fluidez que Kagel disfrutaba con los ensembles europeos, así como los escollos de orden técnico que debió superar en Buenos Aires.

El origen de dicha diferencia se haya, según el propio Kagel, en la continuidad de trabajo que los músicos europeos disfrutan en este repertorio, además de en el alejamiento que muchos músicos argentinos experimentan de estas estéticas debido al sufrimiento que causan la falta de dinero y estabilidad en las estructuras de trabajo. No hace especial énfasis el documental de Gastón Solnicki en el aparato crítico que a menudo desplegaba Kagel en sus declaraciones, algo en lo que me consta fue prolífico en su regreso a Buenos Aires, como algunos compositores porteños han reflejado en diversas ocasiones (recordemos nuestra entrevista con Luis Mihovilcevic). Debemos dejar constancia de que ello era algo sustancial en el pensamiento de Kagel a todos los niveles. Amputar o minimizar este punto de apoyo de su comprensión del hecho creativo, sería como obviar la extrema importancia en su pensamiento del humor, su vasta cultura humanista, su exquisita técnica compositiva, o el carácter netamente teatral de su obra. En la entrevista que en mayo de 2008 mantuvimos con Mauricio Kagel en A Coruña [leer entrevista], tan sólo cuatro meses antes de su muerte, el compositor se mostraba especialmente pesimista con nuestro tiempo, del que decía: "El estado del mundo es deplorable, es tremendamente penoso y dramático, y estamos al principio de esto".

En Süden, Kagel dice que la música como ámbito de reflexión puede mejorar el mundo, huyendo de ésta como forma de consumo y entretenimiento vacuo, y potenciándola como estímulo de desarrollo para el ser humano, como individuo y sociedad. "La música del siglo XX trae muchas preguntas; el oyente tiene que trabajar. Pero cuando entra en ciertas zonas espirituales de la música contemporánea, la música actúa también como una droga; la quiere volver a escuchar siempre". Como el propio Cortázar, Kagel reclamaba para su obra un receptor activo, involucrado en la construcción del conocimiento y capaz de retroalimentar su vida a través del arte; esos modelos críticos y de progreso hoy en día tan cuestionados desde numerosos órdenes sociales y musicales de carácter retrógrado, inmovilista y reaccionario.

A lo largo de este documental, que se centra de forma notable en el proceso de ensayo de las obras que compusieron el homenaje a Mauricio Kagel en Buenos Aires, podemos escuchar igualmente al Divertimento Ensemble italiano interpretar Mare Nostrum (1975), así como a la mezzo Klara Csordas ejecutar Quodlibet (1988) junto a la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires. Otras partituras, como Unguis Incarnatus Est (1972), Schattenklänge (1995), Der Turm Zu Babel (1995), o Die Stücke der Windrose (1989), pueblan el paisaje musical de esta película, que también dedica unos minutos a la acción fugitiva para 111 ciclistas Eine Brise (1996), que recibió en puertas del Teatro Colón al compositor. La mirada de Gastón Solnicki a los protagonistas de su filme es muy próxima, emplazando la cámara en primer plano, y liberándola esporádicamente para ciertos asomos de poética cinematográfica (especialmente bellos y sugerentes en lo que a las imágenes de Colonia se refiere).

Mauricio Kagel era muy consciente de la importancia de este tipo de ediciones fonográficas. En nuestra entrevista con el compositor bonaerense, nos decía que los discos son "terriblemente importantes, porque las ejecuciones de música contemporánea, aun cuando han aumentado, todavía son relativamente ‘escasas’. Cada disco, para mí, es una cosa importantísima". Afortunadamente, la edición que ahora presenta el exquisito sello Kairos es magnífica. Las tomas sonoras del DVD son realmente buenas, en estéreo y Dolby 5.1, con gran presencia y nitidez. Por lo que a la calidad de imagen se refiere, es también excelente, en formato NTSC, con una ratio de pantalla 4:3 y región 0, por lo cual el documental se puede disfrutar en cualquier reproductor de DVD. Los subtítulos se sirven tan solo en alemán e inglés, pero para el hispanohablante no supondrá una mayor dificultad, puesto que la mayor parte de la película está hablada en castellano.

Todo ello conforma un bello documento de carácter histórico, una ventana al pasado que debería iluminar nuestro presente y, a través de él, un futuro que hoy en día se antoja negro, sumidos en una regresión cultural que Mauricio Kagel vislumbraba con claridad ya en 2008, motivada por el advenimiento de una clase política ajena al pensamiento humanista y a la idiotización global que propician los nefandos medios de comunicación de masas al servicio del capital dominante. La voz de Kagel, ya desde todos los lados, continúa ejerciendo de contrapunto dialéctico a todo ese entramado mezquino y espurio. Escuchémosla.

Este DVD ha sido enviado para su recensión por Diverd

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