España - Aragón

Empeño encomiable

Javier del Olivo

jueves, 23 de mayo de 2013
Zaragoza, domingo, 19 de mayo de 2013. Teatro Principal. Maribel Ortega, soprano. Eduardo Aladrén, tenor. Marta Pujol, piano. Obras de Puccini, Giordano, Verdi, Cilea, Moreno Torroba, Asenjo Barbieri, Luna, Giménez, Guerrero y Fernández Caballero. Bises: Sorozabal, Serrano y Penella

El próximo día 28 de mayo se cumplen 75 años del fallecimiento del tenor Miguel Fleta. Con este motivo la Asociación Aragonesa de Amigos de la Ópera que lleva su nombre ha querido rendirle un homenaje organizando una serie de actos que intentan a la vez animar la vida lírica de Aragón. Esta Asociación nació en el año 2009 con esa clara intención: dinamizar, tanto en Zaragoza como en el resto de Comunidad, el mundo lírico que debido a diversos factores (tanto políticos como culturales y sociales) no tiene la relevancia que se podría esperar. No vamos a entrar aquí a analizar esos factores pero sí hay que resaltar el esfuerzo y valor de estas iniciativas que, nos consta, contra viento y marea, luchan por acercar al público aragonés conferencias, cursos y recitales de indudable interés.

Centrándonos en las actividades de este homenaje a Fleta además de la conferencia sobre la figura del cantante a cargo de Arturo Reverter y una mesa redonda sobre la ópera y la zarzuela en Zaragoza en el s. XX, destacan dos recitales. El primero se celebró el pasado domingo día 19 y contó con la participación de la soprano Maribel Ortega y del tenor Eduardo Aladrén, acompañados al piano por Marta Pujol.

El repertorio italiano (verdiano, pucciniano y verista) fue el elegido por los cantantes para la primera parte del recital tanto en sus intervenciones solistas como en los dos dúos que ofrecieron. Comenzó Maribel Ortega con 'Un bel di vedremo' de Butterfly que no se ajustaba plenamente a las características de su voz. Mucho más adecuada resultó 'La mamma morta' del Chenier. Ortega es una soprano con un amplio registro y a la que se le ve cómoda tanto en las notas más agudas como en la zona grave. Sin tener un timbre homogéneo saca partido a sus posibilidades con una buena técnica y un fiato apropiado. Su mejor intervención solista fue el 'Pace, pace mio Dio' de la Forza verdiana donde la ductilidad de su voz nos ofreció lo más logrado de la tarde.

El tenor zaragozano Eduardo Aladrén jugaba en casa y seguramente ese fue el motivo por el que se le vio toda la noche muy entregado, queriendo darle al público lo mejor de su canto. Comenzó con un hueso duro para todo tenor: 'Recondita armonia'. Aladrén tiene arrojo para ir al agudo más comprometido y es allí donde brilla su voz con más claridad. La zona de pasaje está peor resulta. También se notaron algunas notas engoladas pero se percibe que hay mucho trabajo detrás para sacar adelante este repertorio tan exigente. Arriesgado estuvo también tanto en 'Un di all’azzurro spazio' del Chenier como en 'L’anima ho stanca' de la Adriana Lecouvreur. De los dos dúos ofrecidos por los artistas se les notó más cómodos en el 'Mario, Mario….' de Tosca y un poco más inseguros en el difícil 'Teco io sto' del Ballo verdiano.

La segunda parte estaba dedicada a la zarzuela. Aquí al público estuvo más entregado y aplaudió con más cariño e intensidad todas las intervenciones. En Maribel Ortega se percibió una menor empatía con este repertorio pero defendió sus intervenciones ('Como nací en la calle de la Paloma' del Barberillo, 'Sierras de Granada' de La Tempranica, 'No me duele que se vaya' de La rosa del azafrán) con la misma clase que había demostrado en las arias operísticas. En Aladrén, en cambio, se apreció una mayor soltura. 'Amor, vida de mi vida' de Maravilla, 'Patxarin, tu que vuelas' de La pícara molinera y 'Tienes razón amigo' de La chulapona fueron sus intervenciones solistas. Los dúos ('Ese pañuelito blanco' también de La chulapona y 'Comprende lo grave de mi situación' de El dúo de La Africana) en los que, una vez más, se notó más entregado al tenor aragonés resultaron a pleno agrado del público que aplaudió vivamente tanto a los cantantes como a Marta Pujol que les había arropado con profesionalidad. Los artistas agradecieron estas muestras de cariño con tres propinas procedentes de las zarzuelas La tabernera del puerto, Los claveles y El gato montés.

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