España - Aragón

Homenajeando a Fleta

Javier del Olivo

miércoles, 29 de mayo de 2013
Zaragoza, domingo, 26 de mayo de 2013. Teatro Principal. Ana Nebot, soprano. Mikeldi Atxalandabaso, tenor. Rubén Fernández Aguirre, piano. Obras de Massenet, Rossini, Bizet, Donizetti, Guridi, Vives, Sorozábal y Asenjo Babieri. Bises: Leoncavallo, Puccini y Penella

Concluía el pasado domingo, día 25, los diversos actos que en homenaje al tenor que le da nombre ha organizado la Asociación Aragonesa de la Ópera Miguel Fleta, del que ahora se cumplen los 75 años de su fallecimiento. Unas jornadas compuestas por una conferencia a cargo de Arturo Reverter, una mesa redonda con varias figuras destacadas de la vida musical zaragozana y dos recitales líricos. Del primero de estos, a cargo de Maribel Ortega y Eduardo Aladrén, ya hicimos una reseña aquí. Antes de pasar a comentar el segundo, sólo volver a felicitar a la Asociación por el empeño puesto, pese a la escasez de apoyos externos, por ofrecer una programación de calidad en la que se de cabida no sólo a la ópera sino también a la zarzuela o el lied.

La soprano Ana Nebot y el tenor Mikeldi Atxalandabaso, acompañados por el pianista Rubén Fernández Aguirre, fueron los encargados de poner broche de oro a estas jornadas de homenaje. Como en el anterior recital la primera parte estuvo dedicada a la ópera. Comenzó Ana Nebot con una deliciosa “Je marche sur tous les chemins…” de la Manon de Massenet. Nebot es una soprano de amplio registro pero que parece encontrarse más cómoda en la zona medio-alta de la tesitura. Esta primera aria la cantó con la gracia y sensualidad requeridas. La difícil “Ah, Non credea mirarti” de La Sonnambula de Bellini fue defendida con arrojo y aunque las coloraturas no fueron perfectas acertó con el tono belcantista que exige la partitura.

Más de una vez hemos comentado en estas páginas las buenas intervenciones de Mikeldi Atxalandabaso en las temporadas de la ABAO (Asociación Bilbaina de Amigos de la Ópera). Era la primera vez que le veía en un recital y las expectativas se han cumplido ampliamente. Atxalandabaso posee un bello timbre que suena muy homogéneo en toda la tesitura. Sube sin dificultad al agudo pero donde realmente se disfruta de su canto es en un centro que se muestra amplio, redondo, hermoso. Otra de sus virtudes desplegada la tarde del domingo fue su gran técnica que quedo palpable en una excelente proyección (bregada, entre otros teatros, en el terrible Palacio Euskalduna) y en un amplio fiato. Comenzó su recital algo frío en “Asile héréditaire” del Guillaume Tell de Rossini pero brindó una extraordinaria “Una furtiva lacrima” del Elisir de Donizetti. Lo mejor de la primera parte fueron los dos dúos. El primero fue el bello “Ton coeur n’a pas compris le mien” de Los pescadores de perlas de Bizet, y donde toda la sensualidad de la partitura tuvo pleno reflejo en la voz y el gesto de los cantantes. Chispeante y gracioso fue “Caro Elisir! Sei mio” del L’elisir d’amore y otra vez aquí se demostró la compenetración de los artistas.

La segunda parte, dedicada a la zarzuela, la abrió Nebot con la bella romanza “Goizeko eguzki argiak” de Mirentxu de Guridi a la que la cantante asturiana supo darle esa mezcla de ingenuidad y esperanza que transmite la música. No tan brillante estuvo en “Un tiempo fue” de Jugar con fuego de Asenjo Barbieri. Su voz aquí mostró alguna tirantez pero siempre se apreció detrás de la ejecución una técnica depurada y bien trabajada. Atxalandabaso comenzó con la famosa “Por el humo se sabe” de Doña Francisquita de Amadeo Vives y demostró que se mueve como pez en el agua en el mundo de la zarzuela. Emocionó al público en una bellísima “No puede ser”de La tabernera del puerto y ambos volvieron a demostrar su entendimiento en el canto a dúo con “Todos lo saben” también de La tabernera de Sorozabal y “Le van a oír, cállese usted, imprudente” de Doña Francisquita. En las propinas (procedentes de Pagliacci, Gianni Sichcchi y El gato montés) muy aplaudidas por el público, señalar la dedicatoria y el recuerdo de Ana Nebot hacia el zaragozano Luis G. Iberni.

Muy destacable el trabajo al piano de Rubén Fernández Aguirre que estuvo siempre atento a los cantantes, pero a la vez imprimió a su interpretación gracia y temple. Excelente.

Esperemos que pronto esta luchadora Asociación nos pueda regalar otros conciertos tan brillantes.

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