España - Cataluña

L'Italiana in Alger o el poder de la seducción

María Rosa Capell

jueves, 8 de noviembre de 2001
Sabadell, miércoles, 31 de octubre de 2001. Teatro Principal. L'Italiana in Alger, ópera cómica en dos actos con libreto de Angelo Anelli y música de Gioachino Rosinni. Estrenada en el Teatro San Benedetto de Venecia el 22 de mayo de 1813. Director, Pau Monterde; asistente de dirección de escena, Jordi Vila; diseño de escenografía, Jordi Galobart i Berta Vidal; vestuario Cornejo; iluminador, Nani Vila. Interpretes: Isabella, Susana Santiago; Mustafá, Enric Serra; Lindoro, Emanuele Giannnino; Elvira, Miki Mori; Zulma, Inés Moraleda; Haly, Joseph Pieres; director musical, Elio Orciuolo; directora de coro, Rosa M. Ribera. Aforo: 90% de las 400 butacas.
En esta ópera, una de las más divertidas de Rossini llena de situaciones equivocas y frases de doble sentido, es primordial la intención y la picardía que se le confiera a los personajes, más incluso que la excelencia de las voces ya que sin chispa la divertida trama se va al traste. También incide la ubicación del espectáculo que en este caso fue el Teatro Principal de Sabadell, que por sus reducidas dimensiones, no requiere de unas voces de potencia descomunal.Para, como decía, disfrutar de esta obra hace falta un director de escena que sepa orientar a los artistas hacia las expresiones más pícaras, las miradas mas cómplices, los gestos mejor insinuados y Pau Monterde ha conseguido eso, no solo con los primarios, si no también con los secundarios.Entre los secundarios es preciso el hacer hincapié en la coreografía de tintes kitch, de premeditada desincronización de los integrantes y los pueriles pasos de danza, lo que incidía en la parte cómica.En los primeros ha tenido la gran suerte de contar con un Mustafá de lujo, un veterano barítono, Enric Serra, la fogosidad y la brillo que da a todas las frases es inmejorable y si todo ello lo juntamos a una voz de muy buen porte y con una dicción notable, tenemos un Mustafá con toda pompa, aunque debo reconocer que los abellimenti no los realizó con toda la holgura que debiera.Tampoco tuvo problema alguno con el expresivo Taddeo de Enric M. Castignani, el papel del aterrado Kaimakan desde el primer momento lo sacó con viveza e ingenio, dando a la voz una buena proyección y dicción.A Susana Santiago le costó un poco coger el tranquillo a la intrigante Isabella, pero ya en ai capricci della sorte, escena quinta del primer acto, se le empezó a ver implicación con el personaje al que iría dando talante a lo largo de la obra y en especial en el segundo acto, donde estuvo seductora y pícara en extremo, así como en el aria per lui che adoro con unas insinuaciones y una falta de pudor a las que Mustafá no tenía más remedio que sucumbir. Su voz es algo corta en el registro grave y medio-grave, y la proyección escasa, pero redondea bien las agilidades.En cuanto al Lindoro de Emanuele Giannnino, he de convenir en que al principio no se le vieron muchas maneras interpretativas, incluso hasta muy entrada la segunda parte estuvo corto de expresión, mejorando a mitad del segundo acto. Tiene una voz pequeña y delgada y de agudos tirantes pero con una buena técnica belcantista lo que refuerza la interpretación. A Miki Mori, la soprano que dio luz a Elvira, se le vio muy forzada en la interpretación del personaje, pecando de una actuación difícil y poco sutil, además tendría que tener en cuenta el aforo en el que actúa, en un teatro de tan pequeñas dimensiones como el que nos ocupa, su voz, ya de por sí muy punzante en los agudos, salía con tal estridencia que retumbaba en los tímpanos del respetable de forma abusiva. Adecuada estuvo su compañera de fatigas Zulma interpretada por Inés Moraleda, graciosa en el porte y adecuada en la voz, así como el capitán de los corsarios argelinos Haly. Muy buena fueron los matices y disposición de los coros de eunucos emplazados en muchas ocasiones alrededor del patio de butacas lo que confería una amplitud sonora muy efectista.La dirección musical se inició con un ritmo algo lento en la obertura, pero con un buen dialogo entre los distintos instrumentos y con buen discurso orquestal, especialmente en los tutti, lástima que la cuerda quedara algo descompasada en según que momentos. Sin embargo controló mucho mejor los concertantes de los personajes, y eso que tuvo dificultad en moderar la voz de Mori escapándosele en algunos pasajes en los que sus agudos nerviosos destacaban por la poca capacidad de adaptación al conjunto. Especialmente conseguido fue el divertido trio Papataci! Che mai sento! en el que Tadeo y Lindoro otorgan semejante título a Mustafá. También fue destacable el quinteto de la escena sexta del segundo acto formado por Mustafá, Isabella, Taddeo, Lindoro y Elvira, Ti presento di mia man mostrando un buen ritmo que iba en controlado crescendo y perfecta sincronización de voces hasta terminar en un tutti muy sincronizado de todos los integrantes.En cuanto a la parte de decorados casi debo obviarla debido a que dos mamparas y una cortina no dan para mucho comentario, simplemente decir que brillaba por su ausencia y que no estaría de más en el palacio de un Bey hubiera algo mas de riqueza. Mucho mejor estuvo la parte de vestuario que fue lo que realzó y dio indicios de la localización de la escena.

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