España - Madrid

Si ... pero todavía no

Teresa Núñez Marcos

martes, 13 de noviembre de 2001
Madrid, martes, 30 de octubre de 2001. Lucia de Lammermoor, Dramma trágico en tres actos de Gaetano Donizetti sobre libro de Salvatore Cammarano, basado en la novela de Walter Scott 'The Bride of Lammermoor'. Director de escena: Graham Vick. Escenógrafo y figurinista: Paul Brown. Iluminador: Nick Chelton. Elenco: María José Moreno, Lucia; José Bros, Edgardo; Anthony Michaels-Moore, Enrico Ashton; Alastair Miles, Raimondo; Angel Rodríguez, Lord Arturo Bucklaw; Mireia Pintó, Alisa; y Francisco Vas, Nornanno. Coro de la Orquesta Sinfónica de Madrid. Orquesta Sinfónica de Madrid. Dirección musical: Friedrich Haider Coproducción del Teatro Maggio Musicale Fiorentino y del Grand Théâtre de Ginebra. Aforo completo.
Por vez primera desde su reapertura, el Teatro Real de Madrid ha programado una de las cumbres del bel canto: la Lucia de Lammermoor de Gaetano Donizetti. Una ópera que se estrenó en el Teatro San Carlo de Nápoles el veintiséis de septiembre de 1835 y cuyo libro, basado de manera bastante libre en una novela de Sir Walter Scott titulada La novia de Lammermoor, fue obra de Salvatore Cammarano, quien también fue libretista de Verdi. Donizetti fue un músico muy prolífico que compuso la friolera de setenta óperas- ¡que ya es componer! -algunas de las cuales son de las más conocidas del repertorio italiano.La Lucia, que fue estrenada con gran éxito por Fanny Tacchinardi Persiani, es la ópera de Donizetti más admirada por el gran público, pese a que musicalmente es bastante inferior a Anna Bolena, Maria Stuarda o Roberto Devereux. Tres joyas que se conocen como la 'Trilogía Tudor' y cuyas 'particellas' para soprano han consagrado a quienes las han interpretado como verdaderas 'reinas' del bel canto.La ópera lleva nombre de mujer, aunque es el tenor quien tiene la última palabra, y la soprano que la interpreta tiene que ser la estrella de la representación. Pero en esta ocasión, sin duda alguna, la noche fue de José Bros. Su interpretación de 'Edgardo' fue impecable, sin un sólo pero que objetar a su elegante línea de canto. En el dúo del primer acto su voz pletórica era el contrapunto ideal a la sutil ligereza de María José Moreno.Algunos de sus más recientes problemas parecen felizmente superados y estuvo conmovedor en su aria final -Tu che a Dio spiegasti... O bell' alma inamorata - por la que recibió grandes aplausos. Me parece importante resaltar el éxito del tenor catalán, que ya ha cantado varias veces esta ópera. Su triunfo en Madrid ha sido grande, no sólo con María José Moreno sino también con Edita Gruberova, como ya ha escrito aquí mi compañero Enrique Sacau a cuya crítica me remito.María José Moreno ha cantado por primera vez en el Teatro Real de Madrid uno de los papeles de referencia para soprano. Un papel que, sobre todo en la 'escena de la locura' del tercer acto, mide las posibilidades técnicas y la capacidad dramática de una cantante. Si en el aria del primer acto - Ascolta! Regnava nel silenzio - la voz tiene que fluir ligera y fiorita, en la endiablada escena del acto tercero las filigranas vocales tienen que estar al servicio de la expresión dramática.La 'escena de la locura' de la Lucia es un arquetipo de todas las grandes escenas para soprano que existen en el bel canto: recitativo, aria y cabaletta con coro. Pero no es sólo un cuadro de lucimiento y 'gorgoritos', si me permiten el término, como tantas veces se ha escrito, en mi opinión equivocadamente. Callas, como tantas otras veces en su carrera, puso a la Lucia en sus justos términos y hoy ya nadie concibe una escena de la locura 'ligerita'.Es una escena de agilidades y coloratura en la que se da rienda suelta a todo el virtuosismo vocal imaginable, y hasta el inverosímil. Pero también es un pasaje musical de estremecedor dramatismo en el que ronda la muerte, y en el que la orquesta trae a la memoria un pasaje del dúo de amor del primer acto para acentuar, aún más si cabe, la tragedia que se avecina y el eterno conflicto entre el amor y la muerte. Y todo ello, con una omnipresente y patética flauta, que a veces da la réplica y otras se une en el canto a la soprano.No es nada fácil conjugar acertada y equilibradamente todo este derroche de pasión y sentimientos con la música. Como en todo el bel canto, el hilo que separa la excelencia de la sobreactuación es muy tenue y si bien las grandes de la segunda mitad del siglo XX -Callas, Sills, Sutherland, Moffo, Gruberova y por supuesto Caballé- se han permitido todo tipo de libertades, llegando incluso al manierismo, porque hicieron suyo el papel; lo cierto es que quienes lo debutan suelen estar más preocupadas de la partitura, que ya es suficientemente complicada, que de las necesarias actitudes dramáticas. Habrá quien piense que eso es lo que tiene que hacer una cantante, ceñirse a la partitura y dejarse de historias, pero yo no estoy de acuerdo. Este es un papel en el que hay mucha frase dejada ad limitum de la soprano y no aprovecharlas es perder la gran oportunidad de dejar la impronta personal en el papel que es lo que han hecho, sin excepción, todas las sopranos que han brillado en el rol.Dicho esto, aclaro que María José Moreno debutó la parte de manera ciertamente prometedora y de ahí el título de esta crónica. Su voz es muy bonita, la línea de canto es fantástica y las agilidades no tienen aparente dificultad para ella. En la 'escena de la locura', sin embargo, ya he dicho que se necesita algo más que un perfecto dominio de la técnica y ese algo más es, en mi opinión, liberarse de la presión que sin duda alguna impone la tremenda partitura. Hay que unir el romanticismo al bel canto suntuoso y estar dispuesta a correr el riesgo de 'pasarse' en la interpretación. La de María José fue una interpretación técnica y académica, con algunos pequeños fallos comprensibles, en la que demostró que ella puede cantar Lucia, pero que todavía necesita madurar el personaje. No seré yo quien diga que tal vez la ha cantado demasiado pronto, pero por ahí iban los comentarios que se escuchaban en el patio de butacas.Al finalizar la escena de la locura, recibió calurosos aplausos del público que llenaba el teatro y que, en su inmensa mayoría, había ido a escucharla a ella repitiendo función, lo que pone de relieve el cariño que se le tiene en Madrid y la atención con la que se sigue su carrera. Yo coincidí en el teatro con muchos aficionados 'de los de toda la vida', algunos de los cuales ya evitan el "trillado repertorio" y que, en vísperas del puente de 'Todos los Santos', se habían acercado a verla.El otro momento cumbre de la opera es el sexteto - Chi mi frena en tal momento? -que tiene, por cierto, la misma tonalidad, re bemol mayor, que el cuarteto de Rigoletto. En él se reúnen todos los personajes clave del drama, permitiéndoles expresar toda su individualidad. Está compuesto con una maravillosa técnica que hace que la tensión vaya in crescendo. Comienza con un dúo entre 'Edgardo' y 'Enrico', a los que después se une 'Lucia', más tarde 'Arturo', 'Raimondo' y 'Alisa', y finalmente el coro.Es un cuadro de gran belleza en el que lo deseable es que se les escuche a todos, parece obvio, pero no siempre es así. En Madrid, por ejemplo, yo a Mireia Pintó, que interpretaba a 'Alisa', no la escuché. Siento decirlo, pero así fue. Sobre todo lo lamento porque en el resto de la ópera estuvo francamente bien, al igual que el resto del elenco. Es cierto que el timbre del barítono Anthony Michaels-Moore no es de los más bellos de la cuerda, y en ocasiones, resulta bastante bronco.Alastair Miles, que ya cantó en el Real el Felipe II de Don Carlo, estuvo francamente bien. Su voz tiene gran amplitud y en el aria que precede a la 'escena de la locura' supo crear el climax idóneo. Haider, por su parte, llevó la orquesta con mimo, pero aunque lamento muchísimo tener que reiterarlo aquí por enésima vez, lo cierto es que la Sinfónica de Madrid tiene un sonido pésimo.Terminaré haciendo referencia a la escena. Bueno, después del Rigoletto que sufrimos, la Lucia se llevaba bastante bien. Me parecieron muy acertados los juegos de sombras de la escena del 'Risco del Lobo', pero aquellos páramos floridos, en mitad de Escocia, no es que fuesen un prodigio de imaginación. Y no me resisto a comentar que, en la fiesta de bodas, rayaba en el ridículo, sobre todo conociendo el pedazo de escenario que hay detrás, ver a coro y figurantes bailando en un palmo de escenario, tropezándose unos con otros.En resumen, una bonita noche de repertorio en la que María José Moreno nos volvió a deleitar con su voz y en la que nos 'prometió' Lucias más rotundas, y un gran éxito de José Bros, que se llevó los mayores aplausos de la noche.Referencias discográficasComo ustedes comprenderán, Lucia de Lammermoor ha sido grabada en numerosas ocasiones, así que no están todas las que son, pero si algunas de las más notable.El orden de los personajes es el siguiente: Lucia, Edgardo, Enrico, Raimondo, Arturo, Alisa y Nornanno.1996 Devia, Bros, Frontali, Colombara, Berti, Scano y Lefebvre. Coro e Orchestra del Maggio Musicale Fiorentino. Zubin Mehta . FONE.1991 Gruberova, Shicoff, Agache, Miles, Lombardo, Montague y Piccoli. London Symphony Orchestra & Chorus. Richard Bonynge. TELDEC.1991 Studer, Domingo, Pons, Ramey, de la Mora, Larmore y Laciura. Ambrosian Opera Chorus; London Symphony Orchestra. Ion Marin. DEUTSCHE GRAMMOPHON.1983 Gruberova, Kraus, Bruson, Lloyd, Bottone, Kuhlmann y Lazzaretti. Ambrosian Opera Chorus; Royal Philharmonic Orchestra . Nicola Rescigno. EMI.1976 Caballé, Carreras, Sardinero, Ramey, Ahnsjö y Bello. Ambrosian Opera Chorus; New Philharmonia Orchestra. Jesús López-Cobos. PHILIPS.1975 Sutherland, Pavarotti, Saccomani, Ferrin, Little, Hines y Sherman. Ghicago Lyric Opera, orchestra & Chorus. Richard Bonynge. BELLA VOCE.1975 Deutekom, Carreras, Fioravanti, Cava, Cazzaniga, Onesti y Terni. Coro y Orquesta Sinfónica de Madrid. Armando Gatto. STANDING ROOM.1972 Sills, Kraus, Mastromei, de Narké, Nait, de la Merced y Mastrango. Orquesta y Coro del Teatro Colón de Buenos Aires. Juan Emilio Martini. ARKADIA.1971 Sills, Bergonzi, Cappuccilli, Díaz, Dallapozza, Kern y Erwen. Ambrosian Opera Chorus; London Symphony Orchestra. Thomas Schippers. EMI.1971 Sutherland, Pavarotti, Milnes, Ghiaurov, Davies, Tourangeau y Poli. Chorus & Orchestra of the Royal Opera House, Covent Garden. Richard Bonynge. DECCA.1970 Sills, Kraus, Sardinero, Hale, Hirst, Brame y Bustos. Philadelphia Lyric Opera, Orchestra & Chorus. Antonio Guadagno. GDS.1967 Scotto, Raimondi, Guelfi, Ferrin, Prior, Rafanelli y de Palma. Coro e orchestra del Teatro alla Scala, Milan. Claudio Abbado. NUOVA ERA.1965 Moffo, Bergonzi, Sereni, Flagello, Duval, Vozza y Pandano. Coro e Orchestra dalla RCA, Italia. Thomas Schippers. RCA.1961 Sutherland, Cioni, Merrill, Siepi, MacDonald, Satre y Pelizzoni. Coro e Orchestra dalla Accademia Santa Cecilia, Roma. John Pritchard. DECCA.1959 Callas, Tagliavini, Cappuccilli, Ladysz, del Ferro, Elkins y Casellato. Philharmonia Chorus & Orchestra. Tullio Serafin. EMI.1959 Scotto, di Stefano, Bastianini, Vinco, Ricciardi, Malagú y de Palma. Coro e Orchestra del Teatro alla Scala, Milan. Nino Sanzogno. RICORDI.1957 Callas, Fernandi, Panerai, Modesti, Formichini, Galassi y Natali. Coro e Orchestra dalla RAI, Roma. Tullio Serafin. DiVa.1955 Callas, di Stefano, Panerai, Zaccaria, Zampieri, Villa y Carlin. Coro del Teatro alla Scala, Milan; RIAS Sinfonieorchester, Berlin. Herbert von Karajan. EMI.1953 Callas, di Stefano, Gobbi, Arié, Natali, Canali y Sarri. Coro e Orchestra del Maggio Musicale Fiorentino. Tullio Serafin. EMI.1949 Pons, Tagliavini, Valentino, Hines, Knight Votipka y Marlowe. Metropolitan Opera House, New York, orchestra & Chorus. Pietro Cimara. MELODRAM.1938 Pagliughi, Malipiero, Manacchini, Neroni, Giovagnoli, Vinciguerra y Venturini. Coro e Orchestra del Teatro alla Scala, Milan. Lorenzo Malajoli. ARKADIA.

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