Estados Unidos

Los placeres de la danza

Jaime Conde-Salazar

viernes, 16 de noviembre de 2001
Nueva York, jueves, 8 de noviembre de 2001. Brooklyn Academy of Music. Programa: 'Masurca Fogo' (estreno: 14 de mayo de 1986). Directora y coreógrafa: Pina Bausch. Decorados: Peter Pabst. Figurines: Marion Cito. Producción: Marion Cito, Matthias Burkert. Wuppertal Tanzteater.
Hola. No he desaparecido. Simplemente me he desplazado. Pero no a un nuevo borde, sino al mortecino centro-del-centro. Durante los proximos meses les escribiré desde Nueva York, este inquietante escenario ilusorio de lo moderno.Ilusión porque no pasan todas las cosas que uno podría esperar que pasaran. Sorprendentemente, una vez se pone el pie en el lugar deseado parece que todo se desvanece y que uno, o se ha equivocado de lugar, o de tiempo. El caso es que, paradójicamente, he tenido que esperar a que viniera Pina Bausch para tener algo con lo que seguir atormentándoles.Afortunadamente, este año el Next Wave Festival de la Brooklyn Academy of Music, incluía en su programa la visita del Wuppertal Tanzteater. Asi que, despues de sufrir varios frustrantes espectaculos en Manhattan, me decidí a cruzar el río en busca de un evento que de seguro me iba a suministrar la dosis mínima de conflicto que uno necesita para sentir la excitación de estar dentro del teatro.Masurca Fogo puede que no sea una de las obras mas duras y arriesgadas de Pina Bausch, pero quizas cierto abandono autocomplaciente sea la mejor actitud para hablar de placer. Porque eso es lo que es Masurca Fogo: una colección de escenas sobre el placer. Y hablo de placer en el sentido mas carnal de la palabra. Placeres del cuerpo.Voy al grano. El espacio escénico transforma la tradicional caja negra en un cubo blanco cuyas lineas de fuga se han crispado hasta lograr un extraño volumen interior. Transfigurando la perfección de los planos blancos, desde el fondo del escenario, un cuerpo de roca grisácea invade el espacio y desciende hacia el publico. Dentro de este trozo de costa atlántica (portuguesa , se le antoja a uno) atrapada en la escena, sucede toda la obra.Masurca Fogo sigue una estructura muy simple, se trata de una colección de escenas que se intercalan con una colección de solos. Las escenas son el elemento quizas más claramente reconocible como obra de la coreógrafa alemana. Y en ellas es donde se pone el mayor empeño ideológico: tacones, vestidos etéreos, caídas, repeticiones, acciones de grupo, autobiografías y micrófono, trazan una serie de reflexiones fragmentadas sobre el placer fundamentalmente sensual y sexual de las que, como era de esperar, no se excluye ni lo confuso, ni lo oscuro, ni lo confictivo. Asi, en esta generosa colección de escenas se encuentra el cuerpo principal de la obra.Pero esto no quiere decir que los solos sean algo secundario. Acentuando la fragmentación de las escenas, los solos aparecen como cortes de claridad que llenan de aire la escena. Y los bailarines bailan. Quiero decir, ejecutan una serie de movimientos esforzados que componen las distintas coreografías.Aunque pueda parecer lo contrario, no creo que se trate de una concesion a ciertas soluciones conservadoras. Muy al contrario, bailar, en el sentido más tradicional de la palabra, se convierte en este caso en un ejercicio de placer. Los actores bailan como una celebración de sus propios cuerpos y cualquier intento de traducción simbólica de la composición coreográfica resulta irrelevante. Convertida en placer, la danza se desintegra como espectáculo y se convierte en cuerpo pensante. Quizás por eso los solos tienen cierta calidad que los acerca a la improvisación: todos esos movimientos aparecen como accidentes particulares del cuerpo concreto que los ejecuta. Lejos queda el movimiento como valor universal que unifica a los cuerpos bailantes. Al igual que pasa en las escenas cortas, en los solos nadie pierde el nombre. Por eso bailar significa aquí placer, placer del que, por supuesto, no está excluído el dolor.Y para acabar tenía pensado hablarles del público. Pero quizás sea pronto para entrar en este huerto. Veremos que nos encontramos por el camino.

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