Análisis musical

Estreno de Lang en Cuenca

Remitido

jueves, 17 de abril de 2014

Ayer 16 de abril se celebró el estreno dentro de la Semana de Música Religiosa de Cuenca (SMR) de la obra encargo para este año, La vaca translúcida, del compositor Klaus Lang, quien escribió este texto para acompañar el estreno[y que recogemos en su integridad]:

Zurbarán y Zóbel y la vaca translúcida

“No hay nada más abstracto que la realidad”. (Giorgio Morandi)

Hace algunos años, descubrí con gran fascinación la obra de Francisco Zurbarán, San Hugo en el refectorio de los cartujos, y a raíz de ello compuse un oratorio llamado Zum fleisch. La obra representa una leyenda algo extraña de la vida de San Bruno, el fundador de la orden cartuja. El protagonista de esta historia es la vaca como alimento prohibido. Lo asombroso de la leyenda es que los monjes durmieron durante largo tiempo y la res se esfumó. Ambas escenas son difíciles de pintar de una forma espectacular. La temporalidad de las dos escenas que narra es muy distinta, por un lado la del sueño que duraba varias semanas y por otro lado el momento de la desintegración, son muy lentas o muy rápidas para ser representadas en una misma pintura.

Por esa razón, vemos que la escena es más bien una excusa para pintar la naturaleza muerta. Los protagonistas en esta obra son los objetos de la mesa y los ropajes de los monjes. En general, las pinturas sagradas de Zurbarán dan la impresión de estar representando una escena en concreto sólo como excusa para pintar objetos de la vida cotidiana. Los objetos pintados y los ropajes no tienen la función de elemento decorativo o una función narrativa: más bien todo lo contrario. El santo o el monje están pintados sólo para tener una excusa para pintar el verdadero objeto de interés del autor, que es el de la textura y el color de las ropas del monje. El profano y banal objeto de la vida cotidiana, la ropa blanca, los boles y las copas son devienen por el poder artístico de Zurbarán en algo sublime. Lo que hace que las obras de Zurbarán tengan contenido sagrado no es el tema que tratan (como en este caso la leyenda de un santo) sino el poder formal y artístico. Es el acto de concentración y contemplación de esos simples objetos de lo más simple y mundano lo que los hace traspasar esa puerta hacia el reino de lo sublime. Es así como, contemplando esta exquisita pintura nos detendremos a mirar y a pensar en “un manto blanco” o “un monje llevando un manto blanco”, sintiéndonos además atraídos hacia el acto de la observación pura. El arte de Zurbarán nos hace entrar en un reino donde el pensamiento y lenguaje han perdido su poder sobre nosotros.

No illusions

Durante siglos, los artistas de occidente han intentado crear la ilusión de un espacio de tres dimensiones el plano de un lienzo de dos dimensiones. A comienzos del pasado siglo éste fue el quebradero de cabeza de artistas abstractos como Piet Mondrian y Casimir Malevich que pretendían liberar la pintura de esa carga.

Una de las muchas características del arte abstracto es que aquello que ves es lo que ves. El arte no debería intentar crear ilusiones. En el arte abstracto vemos formas y colores que no pretenden ser más de lo que son: formas y colores. Los pigmentos de color y las estructuras lineales no se están utilizando para crear la ilusión de que estamos viendo algo más (como caras o paisajes o  vacas). Su belleza reside en su propia estructura, forma y color y no depende de la narración o ilusión. Yo personalmente siempre me he sentido atraído por este tipo de arte puro, forma y color.

Hace algunos años, cuando descubrí la obra de Fernando Zóbel, me sentí fascinado automáticamente por sus trabajos: fue precisamente la belleza de esa pureza abstracta de sus formas y las capas translúcidas lo que me atrajo.

Por otro lado, me pareció fascinante ver la cantidad de obras en las que Zóbel creaba la sensación de espacio, lo que me parecía una interesante contradicción con los principios básicos de la abstracción. Pero probablemente es esta contradicción una de las razones de su poder artístico: las pinturas de Zóbel son puramente abstractas y sin embargo crean la ilusión de tres dimensiones, de profundidad y anchura.

En mi opinión, los caminos Zurbarán y Zóbel arrancaron en puntos muy opuestos, pero terminaron encontrándose en una región bastante similar. Cuando contemplamos la toga de Zurbarán ésta se convierte en una estructura abstracta de textura y color pero aún puede ser vista como una toga. El arte de Zóbel es puramente abstracto, pero al mismo tiempo podemos ver espacios imaginarios.

Los objetos representados se vuelven abstractos y esa pura abstracción crea una ilusión. El buen arte nunca es puro y nunca puede ser reducido a una sola dimensión o concepto; contiene más de lo que nosotros podemos ver y encierra más conocimiento que el propio artista que lo creó.

Un personaje fascinante de la novela de Dostoyevsky Los hermanos Karamazov es el santo monje Satrtz Sossima.Tras su muerte, todos esperan grandes milagros y signos de sacralidad. Pero tras el fallecimiento lo único que ocurre es que todo lo que ocurre es que empieza a apestar.

Buda dedicó cuarenta y nueve días a firmes y estrictas prácticas ascéticas durante las cuales no logró la meta de su liberación. Fue sólo después de haber aceptado el humilde y mundano bol de leche de Sujata cuando fue capaz de alcanzar su Iluminación.

KLAUS LANG

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