Ópera y Teatro musical

Un proceso de regeneración: 'La zorrita astuta'

Mirka Zemanová

lunes, 19 de noviembre de 2001
En su séptima ópera, La zorrita astuta, Janácek abandonó los temas trágicos de óperas anteriores, como Jenufa y Katia Kabanova. Al contrario, se volcó en el campo que rodeaba su ciudad adoptiva de Brno, capital de la región checa de Moravia. Como su ciclo de canciones El diario de un desaparecido, también La zorrita está estrechamente relacionada con el principal periódico de la ciudad, Lidové Noviny, en el cual Janácek, crítico agudo y ensayista original, colaboró durante muchos años.Mirka Zemanová explica como Janacek creó la ópera y como refleja el ciclo natural de la vidaEn 1920, el periódico publicó en 52 entregas una serie de dibujos de Stanislav Lolek (1873-1936), un pintor moravo. El comentarista jurídico y colaborador general del periódico, Rudolf Tesnohlídek (1882-1928), escribió un texto que acompañaba a los dibujos. Relata la historia de una joven zorra, que es cazada por un guardabosque pero que, después de causar estragos en su casa, consigue volver al bosque, encuentra un macho y forma una familia.A Janácek le encantaban los animales y durante muchos años había transcrito los cantos de los pájaros y otros animales. Su familia tenía perros, palomas, un jilguero y tres gallinas. Su criada, Marie Stejskalová, recuerda: 'Por la noche, cuando se sentaba en su sillón en el jardín para leer el periódico, golpeaba la mesa, como un maestro de escuela, y las gallinas se acercaban corriendo, saltaban encima de la mesa y le hacían compañía'.Como en muchas de sus óperas anteriores, Janácek adaptó personalmente el texto de La zorrita, siguiendo con bastante fidelidad la novela en los dos primeros actos; el tercer acto es la fusión de varios episodios y el formato es totalmente obra de Janácek. El nombre de la zorra, Bystrouska, fue un error ya que el impresor confundió el original Bystronozka de los Pies Ligeros y el escritor decidió no cambiarlo. A pesar de que se puede pensar que 'Bystrouska' hace referencia a las afiladas orejas de la Zorra, la interpretación más habitual en checo indica su astucia. En realidad, el público checo siempre ha conocido La zorrita astuta como Las aventuras de la zorra Bystrouska.El título inicial, el más conocido internacionalmente, proviene de la traducción alemana del traductor habitual de Janácek, Max Brod.Ni la historia de Tesnohlídek ni la ópera de Janácek son una caricatura del mundo animal: siempre que en La zorrita los animales adoptan conductas humanas, se satirizan las manías de los hombres. La acción se mueve entre una alegre parodia de situaciones humanas y la tragedia de la pérdida. Los dos mundos en contraste, desde la juventud a la vejez, se yuxtaponen en un único marco rural. La música salva el abismo que los separa y, con la aparición de la hija de la zorra en un fragmento de ensueño, Janácek pretendía claramente subrayar el ciclo natural de la vida.La estructura interna de la ópera difiere de la idea inicial de Janácek: en lugar de presentar un profundo análisis de las relaciones, reduce sustancialmente la historia y traza sólo esbozos muy definidos. Complementa este vasto enfoque, casi cinematográfico, centrándose en pequeños detalles. El origen de la novela basada en una serie de dibujos, con su yuxtaposición de imágenes, probablemente se refleja también en la ópera mediante la combinación de varias formas: Janácek no utilizó sólo diálogo, canción, coro y ballet sino también el mimo, que permite que los animales comenten la acción incluso cuando el personaje en cuestión no canta.Al igual que la mayoría de humanos de la ópera, los animales se expresan en un dialecto local muy rico y cómico que no impide que el público entienda perfectamente sus observaciones y respuestas ante el comportamiento humano. Hallamos algunos momentos de pura comedia, donde Janácek se deleita parodiando costumbres y clichés de la época. Cuando la zorra se sumerge en la política del corral, las características que generalmente se atribuyen a cada uno de los animales se explotan al máximo: el orgulloso, presumido y chauvinista gallo se presenta como un agente capitalista (¡!!!), con las gallinas subordinadas poniendo huevos sin parar. La zorra, adoptando la máscara de un revolucionario, pronuncia un discurso en un tono divertido, sin duda alguna pseudomarxista; la opinión de Janácek sobre el comunismo nunca fue muy clara.En la escena de la taberna del segundo acto, a menudo se han considerado los tres amigos, ya viejos (el guardabosque, el maestro de escuela y el cura) -demasiado ostentosamente, como habitantes de un pueblo de Moravia- ya sea como figuras de poder, ya sea como hedonistas rencorosos. Sea como sea, mientras beben, juegan a cartas, se toman el pelo mutuamente y fantasean, se desvela una estructura entera de convenciones, restricciones y prejuicios. Sin embargo, la burla es simpática; la visión de la humanidad de Janácek en sus óperas nunca es desalentadora.A pesar de que se retrata con emoción el amor de la zorra, principalmente se presenta como un personaje rebelde: en el acto tercero, cuando intenta burlarse de Harasta, el pretendido cazador furtivo, su '¿Matar al zorro? ¡Por un mísero pollo!' se repite no menos de seis veces. Sin embargo, su muerte no es el eje central de la escena y no se le presta demasiada atención. Al contrario, el final de Janácek desborda sabiduría y optimismo. El guardabosque -que se encuentra en el otoño de la vida, como el propio Janácek- se percata de que la vida es un proceso de regeneración constante y que la muerte sólo es una parte de la vida. Al final de la ópera, deja caer su pistola sorprendentemente. Aun así, Janácek no insistió en ninguna interpretación particular: 'Que cada uno interprete lo que quiera', escribió a Max Brod en 1925.La primera persona con quien Janácek habló de la ópera fue, precisamente, Brod, a finales de 1921. Más tarde, en febrero, escribió a su joven amiga y reticente musa, Kamila Stösslová: 'He empezado a escribir La zorrita Bystrouska. Es una historia feliz con un final triste; y yo me encuentro en este final triste'. Janácek estaba a punto de cumplir 68 años y, quizá, ya había empezado a contemplar la ineludible vejez e, incluso, la muerte.En noviembre de 1922, el Brno City Theatre dio un primer paso para conseguir los derechos de representación de La zorrita astuta, pero Janácek la reescribió completamente de nuevo durante el año siguiente y no la acabó hasta el 10 de octubre de 1923. Sin embargo parece que, en general, la composición de la ópera no le causó ninguna angustia grave.El trabajo de campo fue divertido: además de escribir varias piezas sobre animales y cantos de pájaros, durante el verano de 1922, Janácek también observó los hábitos de una familia de zorros en un bosque cerca de su pueblo natal, Hukvaldy. Junto a unos amigos siguió un riachuelo por un valle cercano hasta alcanzar la cumbre más alta, Babí hora. Sládek, el guardabosque, escribió en sus memorias: 'La familia de zorros salió de la madriguera y empezó a pasearse y a jugar. Janácek se movía excitado, hasta que asustó los zorros. '¿Por qué no estuviste quieto? ¡Hubieras podido observarlos más!'. Rebosando satisfacción y felicidad, Janácek ignoró la crítica: '¡La he visto! ¡La he visto!'.Como en las anteriores óperas de Janácek, la línea melódica de La zorrita astuta se basa fundamentalmente en las melodías del lenguaje y consigue una representación bastante convincente del checo oral así como del dialecto local. Los estados de ánimo de los personajes se manifiestan mediante una gran diversidad de intervalos para expresar emociones como la ira, el miedo o la indignación. El leitmotiv a veces se basa en principios observados en la canción popular de Moravia, que también se repite en el comportamiento modal de la canción de los cachorros de zorro del tercer acto (aunque el texto de esta canción infantil se refiera a una ciudad de Bohemia). Asimismo, se identifican canciones tradicionales y durante las entradas del cazador furtivo también se utilizan textos populares (a pesar de que la música es obra de Janácek).Janácek consigue una mayor caracterización gracias a las voces utilizadas: la mayoría de voces de los animales son agudas y mayoritariamente de mujer, mientras que de los humanos son, principalmente, hombres, de tenores a bajos. Algunos de los papeles de los animales más pequeños y de los insectos están escritos para voces infantiles, lo que resulta insólito para la época. Janácek quería que, en el estreno en Praga, en 1925, los papeles del gallo, la gallina y el perro fueran representados por chicas ('de unos 15 años'). El coro se despliega con un gran resultado al final del acto segundo, cuando todos los animales del bosque se reúnen para celebrar la boda.La armonía se expande (la música a menudo roza la politonalidad) y la ópera recuerda las obras de Debussy, por la armonía basada en las cuartas, los tonos pedales y los colores apagados de la orquesta. Sin embargo, como otros compositores que despertaron el interés de Janácek, Debussy -cuya música estudió sistemáticamente desde 1919- fue más un estímulo que una influencia.Janácek quedó encantado con el estreno de La zorrita astuta en Brno, el 6 de noviembre de 1924. Durante los ensayos, recuerda Bozena Snopková (que interpretó a la zorrita), acostumbraba a reírse al ver como el reparto andaba "a cuatro patas". Muy divertido cuando veía que la zorra llevaba un conejo entre los dientes, Janácek presentó más tarde a Snopková con un faisán. Ante sus protestas, él le aseguró maliciosamente: 'todo el mundo lo sabe, a los zorros les encanta el faisán'.La criada de Janácek, Marie Stejskalová, recuerda el ensayo general: 'Cuando terminaron de representar el final del tercer acto, en el cual el Guardabosque sueña en la joven Bystrouska y, en cambio, caza la Rana, el señor se puso a llorar y dijo a Zitek, el productor: "Cuando muera, tenéis que tocarme esta música".Durante el funeral de Janácek tocaron, en efecto, esta música en el teatro de Brno -una apoteosis de la naturaleza, escrita con asombro por su constante regeneración.

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