España - Andalucía

La Edad Media de ayer y de hoy

José-Luis López López

lunes, 5 de mayo de 2014
Sevilla, sábado, 29 de marzo de 2014. Espacio Santa Clara. 'Chominciamento di gioia'. Eloqventia: Alejandro Villar, flautas y zanfoña; David Mayoral, percusión. Belicha (anónimo italiano s. XIV), Laïli Djân (anónimo oriental), Polorum Regina (Llibre Vermell, anónimo s. XIV), Tierche Estampie Roial (anónimo francés s. XIII), Lamma Bada (anónimo andalusí), Los Bilbilicos (anónimo sefardí), Tre fontane (anónimo italiano s. XIV), Mot me tenc ben per paguatz (Guiraut Riquier, s. XIII), Chominciamento di gioia (anónimo italiano s. XIV), La Manfredina ‒ La Rotta de la Manfredina (anónimo italiano s. XIV). XXXI Festival de Música de Sevilla (FeMÀS 2014). Ocupación: tres cuartos del aforo

Toda interpretación es un intento de desvelamiento de enigmas, pero la misma interpretación es enigmática. Y más que ninguna, la interpretación musical, que desafía al mayor de todos los misterios: el del tiempo. Si la música es tiempo puro (por eso es la Wille, la "Voluntad" schopenhaueriana, que no 'representa' a nadie y a nada, ni siquiera a sí misma ‒para eso necesitaría ser algo 'representable'‒; o dicho, a modo de contrafactum trascendental platónico del dictum "la filosofía es la mayor de las músicas", es igual de cierto que "la música es la mayor de las filosofías"), la interpretación musical historicista es tanto más ambivalente cuanto más lejana es la 'fuente', el origen, evocado por el acto de traer a la 'verdadera realidad sensible' las huellas insinuadas en remotos pentagramas o códices. En abstracto, parece muy fácil: he aquí papeles o pergaminos a los que adjudicamos la pertenencia al siglo XIII, o al XIV. Basta 'descifrarlos' (mas ¿nos damos cuenta de que eso lo hacemos en estricto presente, en pleno siglo XXI?) y transformarlos en sonidos (inciso: me doy cuenta de la abundancia de comillas: es que no hay más remedio, en estos asuntos, que hablar en dos planos del lenguaje).

Los hechos: el repertorio de música puramente instrumental de la Edad Media es francamente escaso, y su reflejo documental en los códices extremadamente simple. En esas condiciones, si se quiere interpretar, sólo cabe recurrir a la 'invención' aproximativa. Lo que nos plantea una pregunta inevitable: ¿esto es música medieval o música de hoy? La respuesta es: tal vez ambas cosas (por eso, la música del Clasicismo y el Romanticismo, más 'estandarizadas', están menos cerca de la música contemporánea que el Barroco, el Renacimiento o el Medievo). Camino que requiere atrevimiento y desenvoltura, y que fue el elegido por los dos numerosas flautas dulces de Villar (la doble, de caña, nay, gemscorno, albogue...; también usó la zanfoña para el Polorum Regina del Llibre Vermell), y las variadas percusiones (campanas, darbuka y doumbek, panderos y panderetas, santur, salterio, sonajas, tambores...) de Mayoral.

Audaces fortuna juvat. Al lema virgiliano se acogieron los dos músicos para recrear un conjunto de danzas, estampidas, saltarelos, transcripciones de piezas vocales...; para alternar, o simultanear, lo simple y tradicional con lo complejo y elaborado: la sencillez con el virtuosismo (Tre fontane, la Rotta de La Manfredina)... Donde no hay un canon establecido cabe toda la creatividad. Y hay que decir que la consiguieron, con una alta dosis de buen gusto. El viento proporcionó una gran variedad de timbres y de tipos de articulación; las percusiones, un rico componente rítmico (también melódico: muchos de estos instrumentos no son de afinación indeterminada). Conjuntamente, se solazaron en la ornamentación, la variación y la interpolación. Combinaron anónimos italianos y franceses, fundieron el Lamma Bada andalusí con Los Bilbilicos sefardíes usando el santur, se adentraron en Oriente (Laïli Djân), la trova -en versión instrumental- que Guiraut Riquier compuso estando en la corte de Alfonso el Sabio sonó con el característico acento tenebroso del gemscorno (o gemshorn). Una gozosa muestra de interculturalidad (peregrinos jacobeos, romeros o palmeros) e intertemporalidad (¿el Medievo u hoy? ¿O el Medievo y hoy?). Todo es posible, porque la música es música. Semper musica.

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