España - Madrid

Sin obstáculos

Juan Krakenberger

miércoles, 4 de junio de 2014
Madrid, miércoles, 14 de mayo de 2014. Auditorio Sony de la Fundación Albéniz. Alumnos de viola. Pianista acompañante: Alina Shalamova. Diemut Poppen, profesora titular. Jonathan Brown, profesor asistente. Aforo: 50%
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La viola, un instrumento problemático en las academias superiores de cuerdas por las condiciones físicas que exige a sus ejecutantes, hace que suceda lo que ocurrió en este recital: los instrumentistas que se presentaron fueron siete mujeres de un total de ocho, todas muy bien preparadas, pero fue evidente que la mayoría de ellas carecería de la fuerza que se necesita para abarcar las obras más exigentes escritas para el instrumento. La enumeración del programa que haré a continuación lo atestigua. Eso no será obstáculo para que estas jóvenes puedan tener una carrera de música de cámara o de orquesta, que para eso todas tienen cualidades de sobra.

Enumero a continuación el programa con brevísimos comentarios.

Johann Nepomuk Hummel: Fantasía para viola y orquesta de cuerda, op 94 a cargo de Marta Villanueva. Esta obra se hizo famosa entre los/las violistas. La versión fue muy correcta, afinada y bien fraseada, pero me faltaron más contrastes dinámicos.

Dmitri Shostakovich: Romanza de The Gadfly Suite op 97ª Nº 8, a cargo de Adriá Trulls. Se trata de una pieza tranquila, con algunos pasajes de dobles cuerdas que sonaron muy bien. Versión impecable.

Carl Reinecke: II. Allegro molto agitato; y III Escena de mercado: Una humoresca – Molto Vivace de Tres piezas de fantasía, op 43, a cargo de Aurora Rus. Una pieza con mucha marcha, y otra con muy buen humor, con brillante colaboración del piano. Estas dos páginas sonaron muy bien. Fue un placer de escucharlas.

Johannes Brahms: Sonata para viola y piano op,120 Nº1 (II. Andante un poco adagio; y III. Allegretto grazioso), a cargo de Sandra García. Destacaron buenos contrastes en el Andante, y un espíritu con gracia en el Allegretto. Muy buena música muy bien presentada.

Mijail Glinka: Sonata para viola y piano en re menor (I. Allegro moderato) por Anna Paliwoda, quien supo imprimir a esta pieza la delicadeza y expresividad requerida para luego darle al desarrollo la variedad que se merece. Muy agradable de escuchar.

Tras un breve intervalo, Franz Schubert: Sonata para arpeggione, D 821 (I. Allegro moderato), a cargo de Aurora Rus. El ‘arpeggione’ es una guitarra con seis cuerdas, inventado en los tiempos de Schubert, que hoy se substituye con violoncello o viola, como en este caso. Como se trata de música preciosa, la versión para viola y piano se ha hecho bastante popular. La interpretación fue profunda y muy musicalmente reproducida. El final del movimiento, muy tranquilo, como corresponde.

Johannes Brahms: Sonata op 120 Nº 1 (I. Allegro Appasionato), interpretado por Leonardo Papa (el único músico masculino). Es el primer movimiento de la obra que ya escuchamos en la primera parte del programa. Preciosa música por cierto, que se ha hecho muy popular. La versión fue excelente.

Paul Hindemith: Sonata para viola op 25 Nº1, a cargo de Raquel de Benito. A pesar de que esta sonata consta de cuatro movimientos, tal como lo cita correctamente el programa impreso, solo escuchamos tres, a saber: I. Tempo amplio, III. Muy despacio, y IV. Muy rápido. Esta sonata no es de fácil ejecución, pero la versión fue afinada y correcta. El último movimiento tiene en su título una frase en alemán, que traduzco a continuación: “Tempo rasante. Fiero. Belleza de sonido es cosa secundaria.” Con ello está todo dicho. Hay que reconocer el esfuerzo que ha costado armar estos tres movimientos.

Jean-Henri d’Anglebert (1629-1691): Variaciones sobre las Folías de España para tres violas, en re menor, a cargo de Leonardo Papa, Raquel de Benito y Aurora Rus. La famosa melodía fue adaptada por el célebre clavecinista francés, en una versión muy amena y bien sonante. Para mí fue una novedad que escuché con mucho agrado. El sonido de tres violas siempre impacta, y como la versión fue muy cuidada, el placer de escucharla fue grande. Felicitaciones por la idea de programar esta pieza, y por la cuidada versión que se nos ofreció. ¡Precioso fin de concierto!

Una palabra final para subrayar la buena labor de la pianista acompañante, que en obras como las de Brahms e Hindemith tuvo un papel importante que desarrolló con pleno dominio de la materia.

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